LAS GRANDES REGLAS DE LOS DENTISTAS

La imagen cuenta: diez cosas que no sabías para conseguir una dentadura perfecta

Los dientes son una parte importante de nuestra belleza facial, pero no hace falta gastar mucho dinero para cuidarlos. Basta con olvidarse de los mitos falsos

Foto: Lo estamos haciendo mal: frotamos nuestra dentadura demasiado fuerte y durante demasiado tiempo. (iStock)
Lo estamos haciendo mal: frotamos nuestra dentadura demasiado fuerte y durante demasiado tiempo. (iStock)

Una de las partes del cuerpo más difíciles de mantener pero que influyen en mayor grado en nuestra belleza son los dientes. No hay otra zona que nos exija una mayor invención económica por centímetro cuadrado, como nos recuerdan las facturas del dentista. No se trata sólo de la revisión anual, del consabido blanqueamiento periódico o del tratamiento ante eventuales caries, sino que cada vez es más común que los adultos porten esas incómodas ortodoncias que tienen como objetivo corregir las desviaciones de la dentadura.

Una de las que se vieron obligadas a portar tan antiestético apósito durante siete años fue la periodista Molly Beauchemin, colaboradora de medios como Pitchfork o National Geographic, que durante años ha preguntado los a dentistas los mejores trucos para mantener una buena dentadura de forma sencilla y barata. La autora recuerda que muchas de las cosas que consideramos como buenas no son más que leyendas urbanas (como frotar muy fuerte con el cepillo) o productos ineficaces (como las tiras blanqueadoras) y propone en un artículo en The Hairpin otros métodos que aquí recogemos junto a algunas de las más recientes investigaciones.

No te laves los dientes en la ducha

A mucha gente le gusta matar dos pájaros de un tiro y cepillarse al mismo tiempo que está debajo del chorro calentito de la ducha. Craso error, recuerda la autora: es la forma más sencilla de provocar que nuestro cepillo se llene de bacterias como el moho, ya que es uno de los entornos más sucios de nuestro hogar.

El olor desagradable que emana de nuestras bocas no procede de la boca, sino del estómago, por lo que es inútil cepillarnos más tiempo para enmascararlo

No utilices enjuague bocal si no hay alguna razón especial para ello

La industria química ha producido gran cantidad de enjuagues refrescantes que nos gusta utilizar tanto por el buen sabor de boca que dejan como por considerar que mejoran sensiblemente el estado de nuestra dentadura. Pero, al igual que ocurre con algunas medicinas, el antiséptico puede eliminar los gérmenes beneficiosos de nuestra boca que, entre otras cosas, combaten el mal olor del aliento. Por eso, los dentistas sólo recomiendan utilizarlo cuando no podamos cepillarnos los dientes.

Los cepillos para dientes sensibles funcionan para todo el mundo

El producto higiénico que Beauchemin sí recomienda utilizar a todos son los cepillos para dientes sensibles, sobre todo para contrarrestar la perniciosa costumbre de frotar los dientes como si sacásemos brillo a un cristal. El esmalte que proporciona el lustre a nuestra dentadura es muy fácil de eliminar, por lo que estos cepillos reducen el impacto de lavarnos los dientes durante demasiado tiempo.

No te laves los dientes nada más comer

Una de las grandes dudas que tenemos respecto al cepillado de los dientes es cuándo debemos llevarlo a cabo. La mayor parte de personas considera que cuanto menos se tarde, mejor, pero una investigación publicada por la revisa General Dentistry afirmaba que si nos cepillamos nada más comer, lo único que hacemos es restregar el ácido de la comida por toda nuestra boca, lo que nos hace más propensos a la caries.

Cepíllate menos, utiliza más hilo dental

La autora recuerda un experimento que un dentista en Virginia le sugirió hacer, y que consistía en pasar cuatro o cinco días sin utilizar el hilo dental, emplearlo y oler el resultado. Nunca volvió a dejar pasar mucho tiempo sin recurrir a dicha herramienta. Como recuerda, el mal aliento y la caries se originan en la zona cercana a la encía, por lo que debemos asegurarnos de que esa zona queda vacía de suciedad.

Los dentistas coinciden en que, aunque no nos guste, es más útil el hilo dental que el cepillo de dientes. (iStock)
Los dentistas coinciden en que, aunque no nos guste, es más útil el hilo dental que el cepillo de dientes. (iStock)

El chicle no elimina el mal aliento

Por lo general, el olor desagradable que emana de nuestras bocas no procede de la boca, sino del estómago, por lo que es inútil cepillarnos más o comer caramelos o chicles para enmascararlo. Sin embargo, sí hay una opción que pocos conocen para combatir el mal aliento: el clavo, la fuerte especia que se añade a algunos platos como el arroz blanco hervido, así que Beauchemin propone chuparlo (y no masticarlo como si se tratase de goma de mascar). El único problema es que el olor de este condimento puede no ser agradable para todo el mundo.

Debemos tirar los cepillos que hemos utilizado estando enfermos

Hay que cambiar el cepillo de dientes cada tres meses

Todos los dentistas se ponen de acuerdo en que es uno de los factores más importantes de la higiene bucal, pero casi ninguno de nosotros lo hacemos, quizá porque llevar una cuenta de la longevidad de nuestros cepillos parece un poco absurdo. Es muy sencillo: cada día, más microbios se van acumulando en el cepillo, por lo que a no ser que lo limpiemos a conciencia cada vez que lo utilizamos, estaremos creando un bonito ecosistema de bacterias que entran en nuestra boca dos o tres veces al día. Además, debemos plantearnos tirar un cepillo que ha sido utilizado por alguien enfermo. ¿Otra razón para renovar periódicamente el cepillo? Las cerdas deshilachadas son mucho menos eficientes.

Si has tomado bebidas ácidas, no te cepilles los dientes

El zumo de naranja o limón, el café, el vino o el té son bebidas con un bajo nivel de pH, lo cual quiere decir que son muy ácidos. Es decir, son grandes enemigos de la mineralización de los dientes y manchan el esmalte. La mejor solución para evitar tales efectos negativos es utilizar una pajita para que la bebida pase del vaso a nuestra garganta sin tocar los dientes, pero como es algo muy poco práctico, la autora propone enjuagarnos la boca a conciencia después de consumir cada una de estas bebidas.

El hilo dental no es una sierra

Aunque Beauchemin recalca la importancia del hilo dental, también recuerda que este debe utilizarse correctamente para no dañar nuestras encías. En primer lugar, no debemos realizar un movimiento de sierra entre los dientes. Necesitamos alrededor de 50 centímetros de hilo en cada uso para que podamos enroscarlo entre los dedos, lo que nos permitirá controlarlo mejor para realizar el movimiento de arriba y abajo en el diente; el hilo debe forman una “c” alrededor de cada uno. Además, es mejor utilizar el hilo dental antes de cepillarnos los dientes, y no al revés, para recoger toda la suciedad que hemos extraído.

Prueba con el oil pulling

Algo así como “enjuague con aceite vegetal”, es un método defendido por las hordas new-age y actrices como Shailene Woodley, la protagonista de Divergente. Consiste en enjuagarse con una cucharada de aceite de sésamo o de coco durante 15 minutos al día, ya que son alimentos ricos en vitamina e y otros antibacterianos. Aunque la autora admite que no hay muchas investigaciones que confirmen o desmientan la utilidad de dicho método, se trata de un proceso inocuo cuyo mayor problema es lo desagradable que resulta pasar un cuarto de hora dándole vueltas a una cucharada de aceite en tu boca. 

Alma, Corazón, Vida
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