nuevas tendencias en el empleo

A quiénes les va a ir bien laboralmente en 2015 (y hay un par de notables sorpresas)

Las cosas van a cambiar este año, al menos en un par de aspectos sustanciales. No sólo van a triunfar los muy preparados o los que dedican su tiempo a la adulación

Foto: Se han acabado los juegos en la empresa en 2015, vuelve el mérito. (Corbis)
Se han acabado los juegos en la empresa en 2015, vuelve el mérito. (Corbis)

Las respuestas han sido muy parecidas en los últimos diez años. Cuando preguntábamos qué hacer para tener mejor suerte en el mercado laboral y para conseguir trayectorias profesionales más logradas, nos contestaban con indicaciones que parecían extraídas del mismo manual: más flexibilidad, más adaptabilidad, mejores habilidades comunicativas y relacionales, más orientación al mercado, más implicación. Y, en primera instancia, tampoco este año parece que estén produciéndose grandes novedades.

En ese sentido apuntan las previsiones de Juan Antonio Carrasco, director del departamento de Carreras Profesionales de ESIC Business School, que augura un buen futuro (en el terreno del trabajo cualificado) a quienes “sepan leer el mercado, posean visión a largo plazo, cuenten con perspectiva internacional y dominio de lo digital y realicen una buena gestión del control de gasto”. El éxito en 2015 será para aquellas personas “con capacidad de liderazgo que, desde la responsabilidad, sean capaces de tomar decisiones sostenibles en el tiempo. A los perfiles que sean capaces de mover a las organizaciones fuera de la zona de confort les va a ir muy bien”. En definitiva, cualidades que vienen siendo recurrentes en las demandas de las empresas en los últimos años.

La complacencia y la adulación como formas de permanecer y de prosperar, que siempre han funcionado bien, han aumentado en los años de crisis

Sin embargo, este ejercicio va a ser diferente en algunos aspectos, asegura Diego Vicente, profesor de Liderazgo y Comportamiento organizacional de IE Business School, precisamente porque se están notando signos de recuperación en algunos sectores. “En estos años de crisis ha habido muchas empresas y personas que se han aprovechado de la situación y que no han hecho más que exprimir a sus equipos porque eran conscientes de sus dificultades y de que no podían moverse fuera. Como la economía está mejorando y evolucionando, estos profesionales que han aguantado hasta ahora no van a pensárselo dos veces. Sin embargo, los directivos que en este tiempo sí han cuidado a las personas, se encontrarán con equipos que les van a responder y con empresas que van a tener un buen año”.

La meritocracia será más importante

Coincide Juan Francisco San Andrés, consultor en productividad, organización y factor humano, en que una cifra de desempleo por encima del 20% ha marcado la vida intraempresarial, porque todo el mundo se ha aferrado a los puestos existentes, generándose comportamientos adaptativos. Del mismo modo, la complacencia y la adulación como formas de permanecer y de prosperar (“que siempre han funcionado bien”) han aumentado en los años de crisis, pero ahora, en un momento en que las cosas parecen recolocarse, la meritocracia va a ser mucho más importante.

En todas las plantillas sobra un diez por ciento de personal y ha habido corrupción y amiguismos

Los cambios vendrán en dos sentidos. “Habrá más espacios y más oportunidades para los buenos trabajadores y profesionales, ya que la gente íntegra tendrá más opciones, y también veremos cómo las empresas comenzarán a utilizar mecanismos de retribución diferentes, principalmente relacionados con la valoración objetiva del mérito y de los resultados”. Esto es urgente en las firmas nacionales, apunta San Andrés, "porque, como la mayoría de las europeas, las empresas españolas son elefantes a los que les sobra mucha grasa, y tienden a reproducir vicios. En todas las plantillas sobra un diez por ciento de personal y ha habido corrupción y amiguismos pero empieza a darse una actitud generalizada en contra de esos graves defectos. Va a haber este año más opciones para el buen criterio y  el juicio sólido”. San Andrés aboga, como modo de funcionamiento más racional y justo, por “la retribución variable basada en puro resultado y puro mérito, lo que algunas empresas jóvenes españolas están comenzando a hacer”.

El momento de la renovación

Otras novedades vendrán del lado de las relaciones interpersonales. En la crisis los conflictos han sido frecuentes, por lo que sería necesario que les prestásemos menos atención. “En los equipos, las buenas relaciones son clave, y la mayor parte del tiempo estamos enredados en conflictos que muchas veces son fantasiosos. Hay que relativizarlos”. Un aspecto que también hemos olvidado estos años ha sido la formación. “Mucha gente ha pensado que no tenía mucho sentido seguir renovándose, porque exigía un esfuerzo y la empresa no se lo iba a agradecer. El desánimo no ayudaba a hacer más cosas. Ahora es buen momento para aprender cosas nuevas”.

Tenemos que reflexionar seriamente acerca de dónde estamos y de lo que hemos provocado con nuestras decisiones

En este contexto, además, “la capacidad de intuir y de descubrir oportunidades, ahora que hay muchas menos, será más importante”, como también ocurrirá con la ilusión y la pujanza. “No importa cuán competente seas a nivel de conocimiento, porque el motor es siempre la voluntad férrea y el deseo de seguir adelante”.

Lo más importante, sin embargo, es que en esta época de incertidumbre aprendamos a poner conciencia en las cosas que hacemos, señala Vicente. “Nos solemos mover por impulsos, y vivimos vidas inexploradas e irreflexivas. Hay que apagar el piloto automático y conducir en manual. Tenemos que reflexionar seriamente acerca de dónde estamos y con quién, sobre qué decir y dónde, dar vueltas a lo que hemos conseguido y lo que hemos provocado con nuestras decisiones, y qué beneficios han generado. No podemos seguir moviéndonos sin pensar”.

 

Alma, Corazón, Vida
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