Tienen metales tóxicos que dañan tu salud

Venenos en tu cesta de la compra: descubre los peligros que contienen algunos alimentos

Aunque tomamos más conciencia sobre la alimentación. Todavía desconocemos los peligros que se esconden detrás de algunos productos que consumimos a menudo.

Foto: Alimentos que crees saludables contienen fragmentos de metales tóxicos que pueden dañar tu salud a medio y largo plazo. (iStock)
Alimentos que crees saludables contienen fragmentos de metales tóxicos que pueden dañar tu salud a medio y largo plazo. (iStock)

Cada día tomamos más conciencia sobre la alimentación. El consumo de alimentos naturales y orgánicos continúa de moda y cada vez más personas prefieren gastar algo más de dinero por comer alimentos sanos. Pero todavía desconocemos mucho sobre los peligros que se esconden detrás de algunos  productos que consumimos a menudo.

Una investigación llevada a cabo por el Channel 4, ha puesto en evidencia que muchos alimentos pueden contener metales peligrosos como aluminio o mercurio que, a largo plazo, dañan nuestros riñones. Y no sólo en alimentos procesados: comer verde también puede ser peligroso para tu salud.

Etan Smallman recoge en el Daily Mail algunos de los mayores venenos y tóxicos que se encuentran a diario en nuestras mesas y que nunca dudamos en incluir en nuestra cesta de la compra.

Arsénico en el arroz

El arsénico es un veneno mortal que se encuentra en varios alimentos que comemos a menudo como en el arroz y en algunos productos derivados como cereales de desayuno o alimentos para bebés.

Esto se debe a que se cultivan en zonas en las que llueve mucho y con la acumulación de aguas el arsénico inorgánico que se encuentra en el subsuelo se libera y termina siendo absorbido por el arroz plantado.

Si podemos escoger, el que contiene menos cantidad de este veneno es el arroz basmati

El problema es que existen regulaciones estrictas para controlar los niveles de arsénico en el agua potable pero no hay ninguna para regular su presencia en alimentos, y su ingesta a largo plazo está vinculada a varios tipos de cáncer.

Vamos, que si hiciesen un remake del clásico de Frank Capra Arsénico por compasión (1944), no tendrían que hincharles a chupitos con el veneno: sería tan sencillo como invitarles a paella. Eso sí, hechas con arroz blanco o integral, en los que se han encontrado los niveles de arsénico más altos.

La dieta vegana y vegetariana podría no ser tan saludable como defienden sus seguidores. (iStock)
La dieta vegana y vegetariana podría no ser tan saludable como defienden sus seguidores. (iStock)

Si podemos escoger, el que contiene menos cantidad de este veneno es el arroz basmati. No obstante, se puede eliminar el 80% del arsénico del arroz a través del proceso de cocción. Lo importante es enjuagarlo bien antes de cocinarlo, hervirlo en el mayor volumen de agua posible, y darle de nuevo un agua después de cocerlo.

Cadmio en los vegetales

Pese a que la dieta vegana está cada día más de moda, el consumo constante de vegetales podría ser perjudicial para la salud. Como dice Andy Meharg, profesor de ciencias biológicas de la Universidad Queen's de Belfast, “irónicamente, es la gente que está viviendo más saludablemente y que tienen una dieta vegetariana, la que a menudo tienen una mayor exposición a cadmio”.

Y es que casi todas las verduras y granos integrales contienen de forma natural cadmio, uno de los metales más tóxicos que existen.

Casi todas las verduras y granos integrales contienen de forma natural cadmio, uno de los metales más tóxicos que existen

Este metal es un tóxico renal, por lo que con el paso del tiempo se acumula en los riñones y en el hígado y puede dañarlos a largo plazo provocando enfermedades renales. El problema es lo que tarda en desaparecer del cuerpo: si hoy has consumido cadmio, todavía quedarán restos dentro de 40 años.  

Igual qué ocurría con el arsénico, se puede reducir la presencia del metal en los alimentos preparándolos: tan sencillo como pelar –o al menos lavar– las verduras nos ayudará, ya que gran parte de la contaminación proviene de las partículas de la tierra donde se cultivan los vegetales, por lo que se encuentra en la piel de los mismos.        

Mercurio en el atún

El mercurio liberado en el océano por los procesos industriales y de la minería puede afectar a algunos pescados como el atún, el pez espada o el tiburón. Se comen a peces más pequeños y poco a poco van acumulando más cantidades de este metal en sus organismos, y al comerlos nosotros ocurre lo mismo.

El consumo de estos pescados es especialmente perjudicial para los niños pequeños y afecta al desarrollo del feto, por lo que no se recomienda su ingesta ni a mujeres embarazadas ni a las que estén intentando estarlo.   

El atún es especialmente perjudicial para los niños pequeños y afecta al desarrollo del feto. (iStock)
El atún es especialmente perjudicial para los niños pequeños y afecta al desarrollo del feto. (iStock)

El mercurio se acumula en los riñones y el hígado, provocando posibles dolencias a medio y largo plazo. Además, en los adultos, se ha asociado con la depresión, temblores, insomnio, dolores de cabeza y cambios de personalidad, por lo que se recomienda no tomar más de una porción a la semana.

Aluminio en los dulces

La investigación también muestra que algunos dulces podrían contener aluminio ya que se utiliza en los procesos de coloración de alimentos. El problema es que un exceso de este metal se acumula alrededor del cuerpo, incluyendo el cerebro.

No sólo en los dulces, se han encontrado altas dosis de aluminio en algunas muestras de té a granel e incluso en algunas aguas embotelladas que han sido purificadas con sulfato de aluminio.

Hay que evitar los alimentos procesados y en su lugar comprar ingredientes frescos

Christopher Exley, profesor de química en la Universidad de Keele, advierte que acumular demasiado aluminio “contribuye a enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson o la esclerosis múltiple”.

Lo ideal es tomar precauciones como las que propone Exley: “Evitar los alimentos procesados y en su lugar comprar ingredientes frescos”.

Plomo en la carne de caza

Animales como el urogallo, el faisán o el conejo suelen ser cazados con balas de plomo. Este tipo de caza, pese a que se han tratado de poner medidas para reemplazar los perdigones por otros menos tóxicos, deja en los animales pequeños fragmentos de plomo que pueden permanecer en la carne tiempo después.

Acumular plomo en nuestro cuerpo –sin necesidad de que sean niveles elevados– puede afectar tanto a nuestra inteligencia como al comportamiento, y en el caso de los niños, puede dañar el cerebro en desarrollo.

Los expertos recomiendan reducir el consumo de este tipo de carnes a una vez al mes.

Alma, Corazón, Vida
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