cómo saber SI tu pareja te esTÁ MINTIENDO

Adiós a las excusas: cómo descubrir a los infieles sólo con mirarles a los ojos

¿Son reales las intuiciones? Un nuevo estudio trata de demostrar por qué las intuiciones y la capacidad de detectar mentiras, ayuda a destapar infidelidades

Foto: No todas las miradas son sinceras. Que nos miren directamente a los ojos al justificarse no asegura que no hayan sido infieles. (iStock)
No todas las miradas son sinceras. Que nos miren directamente a los ojos al justificarse no asegura que no hayan sido infieles. (iStock)

En muchas ocasiones presentimos que alguien está ocultando algo sin saber muy bien por qué. Presentimientos que surgen tanto en asuntos propios como ajenos que muy a menudo, terminan por darnos la razón.

Intuiciones que en determinados ámbitos no suponen demasiado (el clásico “no vi el mensaje” cuando casi lo estamos viendo reflejado y leído en sus retinas), pero que en relación a las infidelidades en pareja pueden servirnos el drama en bandeja (y, de paso, sacarnos de esas ‘dudas’).

Pero, ¿de dónde surgen estas percepciones?: ¿simple desconfianza?, ¿celos infundados?, ¿inseguridades personales? Todo puede ser, pero cada vez surgen más estudios científicos que tratan de demostrar que están relacionadas con el lenguaje no verbal y los comportamientos de las personas, porque en muchos casos se acierta.  

Hacían juicios muy precisos sobre otros viendo sólo un breve ejemplo de su comportamiento

Tom Jacobs, recopila en el Pacific Standar los resultados de la investigación llevada a cabo por el psicólogo Nathaniel Lambert y su equipo en la Universidad de Brigham, en la que detecatron que “esta capacidad de detectar mentiras se extiende incluso a la infidelidad”.

Saber qué es infiel sólo con un vídeo de cinco minutos

Tras realizar dos estudios analizando las opiniones de jóvenes universitarios acerca de lo que observaban en imágenes y vídeos de parejas, el equipo observó que hacían “juicios muy precisos sobre otros viendo sólo un breve ejemplo de su comportamiento”.

Lambert y compañeros realizaron un primer estudio con 51 estudiantes universitarios (35 mujeres y 16 hombres), estando todos en relaciones de pareja. En este caso, “un miembro de cada pareja completó un estudio detallado sobre su relación, incluyendo si habían sido física o emocionalmente infieles”.

Se grabó a las parejas interactuando en breves vídeos de alrededor de cinco minutos. Después se mostraron las grabaciones a seis “codificadores objetivos” (es decir, personas ajenas a ellos) y se les plantearon cuestiones sobre las probabilidades que veían en que algunos de los miembros de la pareja hubiese coqueteado con otras personas e incluso si habrían o no “mantenido relaciones sexuales con alguien que no sea su compañero”, evaluando de uno a cinco esta posibilidad.

Los resultados fueron sorprendentes: “encontramos un volumen significativo de aciertos entre los juicios de los calificadores que acusaban de infidelidad y las infidelidades reales de los participantes”, explica Lambert.

Los codificadores identificaron a los mentirosos en niveles significativamente más altos

Para el segundo estudio contaron con 43 universitarios, y lo estructuraron de manera similar a excepción de que los codificadores también fueron juzgados. Además se añadieron nuevas preguntas de evaluación (contestadas también en escala de uno a cinco) como cuál era el grado de compromiso de cada participante con su relación o lo que confiaba en ella.

De nuevo, “los codificadores identificaron a los mentirosos en niveles significativamente más altos”, y sus respuestas estuvieron directamente vinculadas con sus percepciones de compromiso y honradez en cada una de las parejas.

Por lo tanto, el estudio explica que “los observadores se basaron en ciertas pistas verbales o visuales que apuntaban a una cierta ambivalencia y/o falta de credibilidad”, de tal forma que las sospechas de infidelidad suelen traducirse en aciertos.

‘Mírame a los ojos y dime que no hay otra’

La posibilidad de poder averiguar si una persona nos está mintiendo sólo con mirarle a los ojos, confiar en que alguien que nos aprecia (o, supuestamente, lo ha hecho) no pueda decir más que la verdad por el mero hecho de mantener contacto visual con nosotros, es bonito, pero no asegura sinceridad al 100%.

Está bien conocer ciertas pautas del lenguaje no verbal como que si, al hablar, dirigen su mirada hacia la izquierda es porque están inventando, mientras que si es hacia la derecha estarán accediendo a la parte del cerebro donde se encuentran los recuerdos y la memoria.

Existe una creencia generalizada de pensar que cuando una persona evade nuestra mirada no está diciendo la verdad, algunos expertos en la materia lo desmienten. Como explica Nahikari Sánchez en el Club del Lenguaje no Verbal, “los mentirosos pretenden ser convincentes y, por lo tanto, son más propensos a supervisar al entrevistador para determinar si les ha creído”.

Si no conocemos los gestos que hacen a menudo, no podemos asegurar que sean nerviosos, mentirosos o psicópatas

De este modo, nos encontramos con que otra conducta clásica de análisis en el lenguaje no verbal, podría llevarnos a engaño, ya que, en palabras de Sánchez, “los mentirosos contactarán visualmente de manera deliberada con mayor asiduidad que los que dicen la verdad”.

Pero no es una ciencia exacta. Existen mentirosos profesionales, y no se pueden analizar los comportamientos de una persona sin haberles visto antes. Es decir, si no conocemos los gestos que hacen a menudo, no podemos asegurar que sean nerviosos, mentirosos o psicópatas. No nos creamos expertos.     

Lo mejor es preguntar directamente y, si no nos creemos la respuesta de ninguna de las maneras, afrontar que no confiamos. Quién sabe, quizás estemos mejor solos que con la eterna duda.

Alma, Corazón, Vida
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