El auge de los Beer & Politics o cómo debatir con expertos sobre la política real
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BEER & POLITICS, eL BREVIARIO Y POLITIKON

El auge de los Beer & Politics o cómo debatir con expertos sobre la política real

El escritor de los discursos de Gordon Brown y autor de la muy recomendable Feelgood fue el invitado de un peculiar club de política. Están muy de moda

Foto: El analista político y dramaturgo Alistair Beaton (EFE)
El analista político y dramaturgo Alistair Beaton (EFE)

Estamos viviendo una época de novedades electorales y de cambios sociales que está reactivando un interés por la política que parecía dormido, y que está conformando peculiares y sugerentes iniciativas de debate. En pocos días, Madrid ha vivido la reunión de El breviario, un encuentro mensual en el que un libro o una película sirven como pretexto para la discusión sosegada, la celebración de Cervezas y Politikon, una reunión propuesta por los miembros del colectivo Politikon.es planteada para debatir sobre la reforma electoral local, y Beer & Politics, un encuentro de reglas peculiares que se celebra ocasionalmente en diferentes ciudades, como México D.F. Barcelona o Madrid.

Esta suerte de clubes informales están habitualmente promovidos por profesionales de la comunicación política y por algunos académicos, y tienen notable aceptación no sólo en ese entorno, sino entre un montón de personas simplemente interesadas en una clase de asuntos que vuelven a estar en primera línea. Algo se está moviendo en la sociedad, y este tipo de iniciativas son buen ejemplo, máxime cuando su tono sosegado y dialogante, permite el intercambio de ideas mucho más que el enfrentamiento airado que solemos presenciar en los medios de comunicación.

La reunión de Beer & Politics que se celebró anoche en Madrid tuvo como invitado a Alistair Beaton, quien fuera asesor y escritor de discursos al servicio del ex primer ministro británico Gordon Brown, y autor de la muy recomendable obra teatral Feelgood, que se está representando en el Infanta Isabel. Beaton fue el ponente del encuentro, y, conforme a las reglas previstas, fue invitado a las cervezas que quiso (igual que los asistentes) narró sus experiencias en la política y en el teatro sin ninguna cortapisa y contestó a cualquier pregunta que le formuló un público entre en el que se encontraban asesores electorales, actores, políticos como Trinidad Jiménez, miembros de las Nuevas Generaciones del PP y simples curiosos.

La importancia de la autenticidad

Antes, ACyV había conversado con el escocés, que hizo uso con frecuencia de un humor socarrón, como era previsible, y de notable lucidez. Beaton nos aseguró que “todos los políticos quieren un escritor de chistes, que les haga parecer humanos y dégracia a sus discursos”. Todos, excepto algunos políticos de derechas que son graciosos por sí mismos. Un buen ejemplo es Boris Johnson, el alcalde de Londres, que aspira a liderar el Partido Conservador.“¿Has visto su pelo?”, pregunta el dramaturgo. “Parece que no le presta atención. Pero antes de cada entrevista, antes de que le grabe la cámara, se lleva las manos al pelo y lo desordena. Es un hombre muy inteligente que hace el papel de payaso. Y lo que le gusta a la gente de él es que habla como una persona de verdad”.

Los políticos de izquierda, por el contrario, tienen serios problemas para parecer auténticos. “La gente como Blair o Cameron están rodeados de ayudantes, gente de relaciones públicas y asesores de imagen, todo el rato”, explica Beaton. “Y estos lesdicen que no fumen ni beban en cámara. Por ejemplo, Gordon Brown bebe champán. Le encanta. Es lo único que bebe. Apenas le gusta el whisky, pero nunca le vas a ver con una copa de champán en la mano. Sus asesores le han dejado claro que no puede haber champán si hay una cámara en la habitación. Si las hay cámaras, puede haber vaso de agua, vino o whisky. Si no las hay, siempre hay champán”.

Todos estos problemas de representación, sin embargo, no preocupan a los nuevos líderes de la derecha más populista. “El líder del UKIP, Nigel Farage, fuma en cámara y se bebe grandes pintas de cerveza inglesa”, explica Beaton. “Hace todas las cosas poco sanas que los políticos se supone no deben hacer. Pero parece real, auténtico, y la gente piensa ‘oh, es un tío normal, es como yo, voy a votarle porque me entiende’". Pero esto, asegura Beaton, no quiere decir que sus ideas no sean peligrosas: “El fascismo puede ser también un tipo amable en el pub diciéndote ‘soy tu amigo, vótame’”.

En opinión de Beaton, la izquierda haría mal en pensar que políticos como Johnson, Farage o Le Pen son estúpidos. “Son muy listos y es un error pensar que no lo son”, asegura el dramaturgo. “No me importa que los políticos sean estúpidos, puedes reírte de ellos. El blanco verdaderamente difícil es el político inteligente, que es el más peligroso”.

El fracaso de la izquierda, el auge del nacionalismo

Al final, como enFeelgood, los políticos acaban convirtiéndose en (malos) actores.“La presentación acaba siendo lo más importante”, explicó el dramaturgo. “Cuando el envoltorio lo es todo y no hay ideología detrás, la democracia se convierte en una guerra de trajes en los que no hay nadie dentro”. Una pérdida de ideología que, como explica el dramaturgo, es especialmente evidente si miramos lo que ha ocurrido en Estados Unidos: “Cuando Obama llegó al poder todos tuvimos algo esperanza en el cambio, pero ha sido absorbido por el sistema. Es trágico, porque todos teníamos algo de esperanza, máxime yendo detrás de George Bush. Pero no ha logrado casi nada. Y eso es deprimente”.

De un tiempo a esta parte, afirmar que los políticos sólo siguen el dictado de las grandes empresas, se ha convertido en un lugar común, pero Beaton cree que, "pese a lo simplista del planteamientoes algo fundamentalmente cierto". La mayoría de la izquierda se ha adaptado a esa dinámica, perdiendo por el camino su identidad, y también su discurso. Pues no cabe dudaque, al menos en lo que respecta a la comunicación política, la derecha está ganando la partida a la izquierda. Algo que Beaton, un izquierdista confeso, reconoce enseguida:“Creo que a la izquierda le falta sentido del humor.No estamos siendo muy honestos. ¿Es la izquierda más hipócrita o menos auténtica? No lo sé. Pero sí creo que en el fondo la izquierda sabe que está fracasando”.

Beaton es escocés. Y aunque no podrá votar hoy en el referéndum de independencia, pues tiene su residencia en Londres, es un firme partidario del “sí”. Hoy estamos acostumbrados a ver nacionalistas de izquierdas, pero el dramaturgo es consciente de que esto es una contradicción.

“Desde luego no se están uniendo los trabajadores del mundo, y eso es un fracaso de la izquierda y un éxito de la derecha”, asegura el escritor. “Creo que el concepto de solidaridad de clase ha sido destruido por la moderna cultura de consumo. Se puede tener a las masas tranquilas dándole cosas bonitas. Toma un IPad, un videojuego, un juguete… Todo esto mantiene alejada a la gente de lo que es importante, pues les han convencido de que serán felices si compran cosas y tienen cosas”.

El fracaso teórico (primero) y electoral (después) ha hecho que los grandes partidos de izquierda tiren la toalla, y es algo que está amenazando, incluso, la unidad territorial de algunos estados. “Gordon Brown está ahora en Escocia haciendo discursos”, contaba Beaton. “Lo que dice, principalmente, es que el Partido Laborista nunca va a permitir la destrucción del sistema nacional de salud. Pero el problema es que la privatización de la sanidad pública empezó con Tony Blair. El partido laborista, que debería representar los intereses de la clase trabajadora escocesa, ha desaparecido y ahora representa los intereses del gran capital, de los bancos, de la élite. ¿Por qué vamos a votarles? Uno de los factores por los que ha crecido tanto el “sí” es el colapso del Partido laborista, ya que su voto se ha movido a los nacionalistas”.

La mayor parte de estos asuntos volvieron a aparecer en el debate nocturno en el bar del Infanta Isabel, pero sometidos a debate público, en una atmósfera distendida y con una notable participación de los asistentes. Pero más allá del acto en sí, lo revelador es que este tipo de reuniones estén volviéndose a poner de moda, un buen indicador de que los intereses sociales están cambiando.

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