los nuevos partidos cosechan votos

¿Sigue Madrid indignada? Decae el asociacionismo tras el 'boom' del 15-M

Tras el 15-M el asociacionismo en los distintos distritos de Madrid creció, pero en los últimos años pierde en números pero gana en calidad

Dormían. Despertaron. Con este lema del movimiento 15M es como podría definirse, hoy en día, el movimiento asociativo en la ciudad de Madrid. Desde los cuarenta acampados del 15 de mayo de 2011 se desataron olas que culminaron en mareas temáticas: educación, sanidad, vivienda, juventud, mayores, justicia…

Y de ese modo llegó lo que podría denominarse como una nueva primavera de los movimientos asociativos en la capital. Las formas de vivir la política se extendieron a los vecindarios y las asambleas ciudadanas comenzaron a ser los puntos de encuentro y debate político colectivo. En barrios como Puente de Vallecas, tras el 15-M, las asociaciones activas llegaron a multiplicar por cuarenta su número, superando las 1.500. Sin embargo, a día de hoy, donde mejor han resistido ha sido en aquellos barrios en los que los partidos de izquierda han cosechado más votos en las últimas elecciones. 

¿Sigue la movilización?

Para intentar trazar su evolución en los últimos años, El Confidencial ha utilizado los datos del Ayuntamiento de Madrid sobre asociaciones registradas y los ha cruzado con los resultados electorales en 2009, 2011 y 2014.

A partir del 15 de mayo de 2011 se observa un aumento del asociacionismo en la capital. Estos son “movimientos que generan mucha intensidad, actividad y mucho agrupamiento de la gente”, afirman desde Ganemos Madrid. 

La perdurabilidad de ciertos círculos sociales ha ido ligada a la posibilidad de establecer herramientas que den continuidad a esos movimientos asociacionistas

A pesar del estallido de asociaciones en 2011 y 2012, el pasado año muestra una sequía en niveles de asociación. ¿Significa que la movilización política y social ha terminado? No. De hecho, desde los movimientos asociativos madrileños coinciden en que responde a "una bajada cuantitativa y no cualitativa". Guillermo Zapata, de Ganemos Madrid, cree que la perdurabilidad de ciertos círculos sociales ha ido ligada a “la posibilidad de establecer herramientas que den continuidad a esos movimientos asociacionistas”.

Además, desde Ganemos afirman que estos movimientos han notado un bloqueo institucional, un desprestigio, dirigido a asociaciones con carácter político. La respuesta ante esta falta de respuesta institucional ha sido “unirse, vincularse con tejidos ya existentes”. Así ha ocurrido en su caso, “que se ha organizado partiendo de las redes previamente creadas” para coordinar y centralizar todo el trabajo para, desde ahí, seguir creciendo. 

El poso de indignación resiste

¿Una mayor tendencia al voto de partidos de derecha o izquierda determinó el carácter de asociacionismo? No parece que exista correlación entre ambas características. Lo que sí es una constante en toda la capital es que el efecto “15M” tuvo un reflejo claro en el aumento de asociaciones.

Se observa cierta resistencia de las asociaciones en aquellos lugares con una ideología más próxima a la izquierda o a partidos surgidos del movimiento indignado

“El éxito de la convocatoria [del movimiento indignado] se debió sin duda a un espíritu transversal e intergeneracional que reunió en las plazas a ciudadanos de casi todas las edades y condición”, explica Politikon en su libro La urna rota (Debate).

Quizá esta sea la razón por la que no existe –o no está demasiado clara– la correlación entre las filias políticas de cada distrito en los años 2009 y 2011 y la explosión del asociacionismo. La indignación no entendía de colores.

A pesar de esta conclusión a la que llevan los datos, sí se observa cierta resistencia de las asociaciones en aquellos lugares con una ideología más próxima a la izquierda o a partidos surgidos del movimiento indignado, como Podemos, según los resultados de las elecciones europeas de mayo.

Así puede comprobarse en zonas como el centro o Vicálvaro, donde se registraron los porcentajes más altos en todo Madrid de votos a Izquierda Unida y Podemos en los últimos comicios europeos. En estos casos, entre otros, el número de asociaciones sufre solo ligeros descensos e, incluso, registra aumentos en los dos últimos años.

Vallecas, la zona más activa

Con todo, Puente de Vallecas es el distrito asociacionista por excelencia, y con una actividad mucho más marcada después de 2011. Sólo en un año, el número de asociaciones registradas creció un 4.300%. Además, su identidad política se ha modificado drásticamente desde 2009.

Desde los comicios analizados, los europeos de 2009, Madrid se definía claramente popular, sin importar distritos elegidos. Sin embargo, la cita electoral de 2014 ha supuesto un cambio en bastantes zonas de la capital.

Una de las acciones del 15-M (EFE)
Una de las acciones del 15-M (EFE)

 

En esta última cita electoral, Puente de Vallecas ha destacado por ser el distrito madrileño en el que más porcentaje de votos han recibido PSOE, Podemos e Izquierda Unida. A su vez, ha sido la zona de Madrid donde menos porcentaje de votos ha cosechado el Partido Popular.

Un cambio rotundo respecto a las elecciones europeas del año 2009, en las que este distrito destacaba por su alto electorado popular –registró la mayor proporción de votos de todo Madrid para esta formación–. Ocurre también en Villaverde, que en las mismas elecciones cinco años atrás destacaba por su amplio apoyo al Partido Popular. En el año 2014 es uno de los distritos donde más votos recibe Podemos. 

Todo sigue más vivo que nunca

El movimiento asociativo surgido tras el 15M ha seguido un esquema, con unas consecuencias, que recoge La urna rota: “El 15M y los indignados resultan valiosos sobre todo por los subproductos que de él se derivan”, fomentando la socialización, la repolitización y mostrando los límites que los movimientos sociales poseen y que pueden observarse en estas evoluciones.

A pesar de los descensos, desde el Centro Social Patio Maravillas creen “que los datos dicen mucho, pero no todas las asociaciones y movimientos que surgieron en aquel momento están registrados”. Como ejemplo, destacan a la PAH y otros grupos de vivienda, con “acción en muchos lugares, pero sin institucionalizarse gran parte de ellos”.

Todo es posible, nadie sabe muy bien qué va a pasar. Lo que sí está claro es que hay movimiento, que no acabó en el año 2012 o 2013

Desde este lugar autogestionado, que alberga varios movimientos reivindicativos, afirman que esta explosión de ciudadanos críticos y asociados se despertó al tiempo que “bajó la percepción de la democracia”. En ese momento “según desciende la calidad de dirigentes políticos, la gente toma cartas en el asunto” y se organiza.

Mario Munera es portavoz de Ganemos y está vinculado a otros movimientos sociales y políticos desde sus inicios. Considera que, frente a este descenso en las cifras, “todo sigue más vivo que nunca, pues este curso político nos devuelve a estadios de imaginación política muy parecidos al que supuso el 15M en las plazas”.

“El 15M supone un momento de explosión. Cuando algo explota no está ordenado. Lo que ha ocurrido después es que todo eso surgido en las plazas el 15 de mayo de 2011 se ha reorganizado y se ha conformado de una forma orgánica”, afirma el portavoz.

Y apostilla Munera: “Todo es posible, nadie sabe muy bien qué va a pasar. Lo que sí está claro es que hay movimiento, que no acabó en el año 2012 o 2013.”

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