"¿Qué se te da mejor?" La pregunta que dinamita el futuro laboral de los jóvenes
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La importancia de los pequeños detalles

"¿Qué se te da mejor?" La pregunta que dinamita el futuro laboral de los jóvenes

Hacer algo que a uno le gusta debería de ser más importante que aquello en lo que uno es "bueno". Esto es lo que dice la autora Laura Munson

Foto: La escritora Laura Munson considera que debe preguntarse "¿Qué te gusta?". (iStock)
La escritora Laura Munson considera que debe preguntarse "¿Qué te gusta?". (iStock)

En muchas ocasiones minusvaloramos la importancia que tienen los pequeños detalles en nuestras vidas. Estos matices no cambiarán el devenir de nuestra existencia, pero sí que nos pueden servir para descubrir nuevas percepciones y particularidades de mayor magnitud de la que a priori suponemos.

Esta visión es la que defiende en The Week Laura Munson, autora de This is Not the Story You Think it is...: A Season of Unlikely (Piatkus), que considera que vivimos en un mundo en el que prevalece un sistema mediante el cual se valora aquello en lo que somos “buenos”, en vez de aquello que nos gusta.

La autora estadounidense defiende la importancia de la pregunta “¿qué te gusta?”, a diferencia de “¿qué haces?”, pues reconoce que generalmente no se asemejan en nada las respuestas a ambas cuestiones.

Munson opina que este es un error existente en la sociedad y señala que es el planteamiento predominante en las carreras universitarias. Aunque ella lo tiene claro: los estudios superiores no solo deben servir para encontrar trabajo, sino para aprender a pensar por uno mismo y saber qué se quiere en la vida.

Este pensamiento de Munson sigue la línea de la profesora inglesa que con una enternecedora carta situó en el punto de mira el sistema educativo británico, poniendo de manifiesto la opinión de que en la educación ha de buscarse algo más que resultados y frías evaluaciones objetivas.

Munson no obvia que las personas tienen que ganarse la vida y que para ello es necesario tener unos ingresos y, por consiguiente, un trabajo. pero afirma que hay que buscar la forma en la que puedan convivir las pasiones y sueños de cada persona con su trabajo. Incluso en aquellos casos en los que una persona no tenga una única pasión, ya que durante la vida uno puede reinventarse en varias ocasiones.

La propia hija de Munson se encuentra en edad universitaria y la autora señaló como especialmente molesto un momento en el que en una universidad se preguntó a posibles estudiantes si eran buenos en matemáticas, y a aquellos que levantaron la mano se les dijo que probaran con carreras de contabilidad, ya que en estas se tenía una mayor facilidad para acceder al mundo laboral.

Estudios ofciales contra formación propia

“¿No debe servir la universidad para que sus estudiantes sueñen y aprendan a pensar en grande?”. Esta es la pregunta que se plantea esta escritora norteamericana. Sin embargo, existen numerosas respuestas e interpretaciones de lo que deberían ser los estudios superiores. Aunque parece claro que, de alguna forma, deben tener esa función utilitarista de formar a futuros profesionales que puedan aportar en el mundo laboral.

Buscar un punto intermedio entre una formación que sirva para crear profesionales y otra que potencie los sueños de los alumnos parece un objetivo complicado de lograr. Sin embargo, en la actualidad hay un elevado desequilibrio entre ambas con el predominio de esa visión centrada en la utilidad del estudio.

Sin embargo, parece que la universidad tampoco está cumpliendo de forma óptima con esta labor porque los estudios universitarios ya no son garantía para encontrar un trabajo acorde a la formación. En la actualidad más de la mitad de los jóvenes españoles están sobrecualificados, o lo que es lo mismo, sus estudios son superiores al puesto de trabajo que ocupan. Esto lleva a pensar que pese a buscar una formación eficaz, no se consigue que sea útil para el mundo laboral.

Algunas de esas grandes personas que han cambiado el mundo en el último siglo decidieron abandonar su carrera universitaria en busca de un crecimiento personal mediante otras vías. Este es el caso de Bill Gates, Mark Zuckerberg o Steve Jobs, los fundadores de Microsoft, Facebook y Apple, respectivamente. Nunca se sabrá qué hubiera pasado si no hubieran dejado sus estudios y si hubieran alcanzado los mismo éxitos permanciendo en la universidad, pero inversores como Peter Thiel tienen clara su postura respecto a este tema y creen que la gente con grandes ideas debe dejar de estudiar para ponerlas en acción.

¿Es la universidad un lastre para alcanzar nuestros sueños? Dejar toda formación oficial a un lado quizá sea una idea muy radical, pero Munson sostiene que abandonando, con la llegada de la edad adulta, aquello que nos hacía grandes de pequeños, nos encontramos con algo que puede llegar a ser incluso tóxico.

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