CONTADOS EN PRIMERA PERSONA

Cuatro consejos (fundamentados) para vivir hasta los 110 años

Adoree Durayappah intenta desgranar el secreto de los centenarios, y los hábitos que tienen en común aquellas personas que han logrado superar los 100

Foto: Misao Okawa es, a sus 116 años, la mujer más anciana del mundo. (Efe)
Misao Okawa es, a sus 116 años, la mujer más anciana del mundo. (Efe)

Adoree Durayappah trabaja en la Harvard University, en el Hedonic Lab, bajo las órdenes de Daniel Gilbert, y ha publicado un artículo en Psychology Today de gran curiosidad e interés. La joven intenta desgranar el secreto de los centenarios, y los hábitos que tienen en común aquellas personas que han logrado tener en algún momento una edad de tres dígitos.

Todo surgió a raíz de un reportaje de la BBC News en el que se contaba la historia de Filomena Taipe Mendoza, una peruana de 116 que vive en la más extrema pobreza y parece ser la persona más vieja viva. “No soy del siglo pasado, jovencito, sino del anterior… Soy muy vieja”, contaba la anciana.

Sin embargo, no es la única, pues le sigue de cerca Misao Okawa, de Japón, que hasta ahora tenía el récord de ser la persona viva más vieja del mundo, según el Guinness World Records y el Gerontology Research Group (GRG).

Los supercentenarios son un grupo de élite de personas que han alcanzado o superado los 110 años. Según indica el GRG hay 74 supercentenarios vivos verificados, de los cuales 71 son mujeres.

¿Cuáles son los hábitos de vida que parecen haber llevado a estas supercentenarias a ser tan longevas?

  1. No ingerir comida procesada

Como fácilmente se puede deducir, ya que Filomena vive en una pequeña aldea peruana, todo lo que ha ingerido esta anciana a lo largo de su vida son productos totalmente naturales, recogidos directamente de su huerta. Su dieta ha consistido en patatas, carne y queso de cabra, leche de oveja y judías, todo ello obtenido directamente de su fuente natural, sea ésta la tierra o los animales.

Sólo ha cocinado los alimentos extraídos de su propio huerto y jamás ha ingerido comida procesada.

  1. Mucho sushi y mucho sueño

La longeva japonesa Misao, por su parte, que tiene 116 años y dieciséis bisnietos, ha ingerido grandes cantidades de sushi a lo largo de su vida. Ha realizado siempre tres grandes comidas al día, y el sushi se encontraba en la base de su alimentación. Además, ha dormido ocho horas cada noche sin excepción.

Su consejo es sencillo: “Come y duerme y vivirás mucho tiempo”, afirmaba en una entrevista en The Telegraph. Y, además, añadía otra clave fundamental: “Tienes que aprender a relajarte”.

Además, Misao ha mantenido una vida de actividad física mantenida.

Jeanne Calment murió a los 122 años, tras más de un siglo fumando a diario.
Jeanne Calment murió a los 122 años, tras más de un siglo fumando a diario.
  1. Comer 900 gramos de chocolate y hacer esgrima

Es el caso de Jeanne Calment, nacida en 1875 en Francia, un año antes de que se patentase el teléfono. Los hábitos de Calment son sencillos e incluso placenteros: ha bebido siempre vino, ha comido 900 gramos de chocolate a la semana y ha tratado su piel con aceite de oliva. Además, su actividad física ha sido sistemática: montó en bici hasta los 100 años y practicó esgrima hasta los 85. Y un dato curioso: fumó hasta los 117 años. Aunque ya murió, la larga duración de su vida sorprendió a todos los de su entorno, en parte por su adicción al tabaco y al chocolate.

  1. La persistencia

Parece que, al margen de los hábitos que nos conducen a gozar de una buena salud física, la actitud mental es también clave a la hora de vivir muchos años.

Filomena, la longeva peruana, ha pasado por todo tipo de desgracias. “He tenido una vida muy dura”, cuenta, “me quedé viuda muy joven con nueve niños que dependían de mí y he trabajado muy duro para criarlos. Sólo tres de ellos están vivos”, contaba al Ministerio de Desarrollo de Perú.

En el libro The Longevity Project los autores (Howard Friedman y Leslie Martin) han considerado el papel que la tragedia ha tenido en estas vidas tan largas. “No son aquellos que tuvieron una vida fácil, segura y alejada del estrés los que vivieron más”, sino que los más longevos presentan “a menudo un patrón complejo de persistencia, prudencia, trabajo duro y una gran implicación con sus amigos y su comunidad”. Los autores consideran que esa perseverancia les hizo “encontrar la vía hacia esos caminos saludables cada vez que la vida les daba un encontronazo”.

Así, cuando la agencia France-Presse le preguntó a Filomena si había algo que desease especialmente, ella contestó, sencilla: “Me gustaría tener todavía dientes”.

Alma, Corazón, Vida
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