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Los secretos para llevar una dieta acorde a nuestro organismo
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SEGÚN EL DOCTOR DAVID B. AGUS

Los secretos para llevar una dieta acorde a nuestro organismo

Son múltiples las tradiciones de una alimentación sana y conviene recordar por qué han funcionado a lo largo de los siglos. Así es cómo debemos comer

Foto: No es tan difícil seguir una dieta saludable. (Corbis)
No es tan difícil seguir una dieta saludable. (Corbis)

En su libroHábitos prodigiosos para vivir más y mejor(Ariel), el doctorDavid B. Agus(Baltimore, 1965), uno de los investigadores sobre el cáncer más reputados del mundo, sugiere una serie de pequeños hábitos que podemos modificar en nuestra vida diaria, sin demasiado esfuerzo, para disfrutar de vidas más longevas y de mejor calidad. Entre ellos, destaca la importancia de llevar una dieta que se adapte a las especificidades de nuestro cuerpo. Esta es su opinión al respecto.

¿Debería comer sin gluten? ¿Pocos carbohidratos? ¿Es vegano? ¿Le gustan los alimentos crudos? ¿O la comida con pocas grasas? ¿Sigue alguna dieta controlada? En realidad, poco importa, siempre y cuando disfrute de lo que come, a su cuerpo parezca gustarle y no tenga que esforzarse por adherirse a un protocolo excesivamente estricto al cual probablemente le faltan determinados nutrientes en virtud de sus limitaciones. Del mismo modo que en el mundo hay muchas religiones, son múltiples las tradiciones de una alimentación sana y conviene recordar por qué han funcionado a lo largo de los siglos.

Me encanta cómo lo plasma Michael Pollan en su regla 48 para una dieta sana: “Coma más como los franceses. O como los japoneses. O como los italianos. O como los griegos”. Cualquier dieta tradicional es mejor que la impuesta por la cultura de los alimentos procesados, y los hábitos alimenticios tradicionales han funcionado durante siglos entre distintos pueblos (con dietas dispares) en todo el mundo. Estos hábitos incluyen el consumo de porciones moderadas, compartir la comida en una mesa con otras personas, no repetir plato y dar pie a que se despierte el hambre entre comidas (nada de picotear).

Si nos saltamos comidas y reservamos nuestra carga calórica para darnos un banquete nocturno, lo más probable es que nos excedamos cenando

Hoy en día, una gran parte de nuestras cinturas desmedidas no se debenúnicamente a una mala dieta, sino también a unos malos hábitos alimenticios. Comemos solos y a toda prisa, o de camino, en nuestros automóviles o delante del ordenador. Rara vez nos sentamos alrededor de una mesa y disfrutamos de conversaciones animadas con nuestros seres queridos. Y repetimos plato una segunda vez, incluso una tercera, como si la comida no tuviera límite (y sí lo tiene). También evitamos sentir hambre picoteando entre horas y engullendo sin darnos cuenta un montón de tentempiés.

O, en el otro lado del espectro, si nos saltamos comidas y reservamos nuestra carga calórica para darnos un banquete nocturno, lo más probable es que nos excedamos cenando y luego nos cueste dormir. Le recomiendo que se levante siempre de la mesa de la cena con un poco de hambre (y deje algo en el plato… un plato vacío no siempre es un plato contento).

Una de las maneras más fáciles de tomar las riendas de una dieta ideal consiste, simple y llanamente, en cocinar más. Prepárese su propia comida. Disfrútela con otros comensales en una mesa (no en el escritorio del trabajo, delante del televisor ni tras el volante). Pruebe recetas de todo el mundo y compre ingredientes frescos. Incluso le daría permiso para comer tantos tentempiés y postres deleitables como quiera siempre que sea usted quien los prepare desde cero, utilizando ingredientes de verdad, y siempre que se los tome a horas regulares de cada día. Aténgase a las mismas reglas de control de las porciones que utilizaría para cualquier comida normal, tratando los caprichos como caprichos, y habrá conseguido más que la inmensa mayoría de estadounidenses.

En su libroHábitos prodigiosos para vivir más y mejor(Ariel), el doctorDavid B. Agus(Baltimore, 1965), uno de los investigadores sobre el cáncer más reputados del mundo, sugiere una serie de pequeños hábitos que podemos modificar en nuestra vida diaria, sin demasiado esfuerzo, para disfrutar de vidas más longevas y de mejor calidad. Entre ellos, destaca la importancia de llevar una dieta que se adapte a las especificidades de nuestro cuerpo. Esta es su opinión al respecto.

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