EXPLICA el auge y declive de occidente

"Hispanos, negros, europeos, sois razas inferiores": vuelve la (china) Madre Tigre

La mediática profesora de Derecho en Yale, Amy Chua, ha vuelto a despertar tantos odios como pasiones con su última obra: 'The Triple Package'

Foto: Jed Rubenfeld y Amy Chua, autores del polémico libro 'The Triple Package'.
Jed Rubenfeld y Amy Chua, autores del polémico libro 'The Triple Package'.

Con la polémica todavía viva tras la publicación del libro Madre tigre, hijos leones (Temas de hoy), la mediática profesora de Derecho en la Universidad de Yale Amy Chua ha vuelto a despertar tantos odios como pasiones con su última obra: The Triple Package. How Three Unlikely Traits Explain the Rise and Fall of Cultural Groups in America (Penguin Press). Esta vez no sólo se centra en defender el autoritarismo y la disciplina extrema como mejor método para la crianza de los hijos, sino que va un paso más allá y alaba las cualidades de “los padres pertenecientes a las razas superiores” de EEUU.

La obra de carácter pedagógico, dirigida a los padres que han relajado la educación de sus hijos y, por tanto, fracasado, está escrita mano a mano con su marido Jed Rubenfeld, también profesor en Yale. Sólo unas horas después de su publicación, la autora, conocida también como la Tiger Mom, se ha afanado en publicar artículos en los medios más prestigiosos de EEUU y pasearse por diversos platós de televisión para negar las acusaciones de racismo. Una interpretación incorrecta, dice, pues en el nuevo ensayo se ha limitado a “describir las cualidades de los ocho grupos culturales con más éxito en la sociedad”. Eso sí, reconoce que puede haber excepciones: “hay negros e hispanos que superan la media nacional, al igual que personas blancas o asiáticas pueden ser pobres”.

La noción de éxito no dependería tanto del origen sino del lifestyle, lo que explicaría la movilidad social tanto hacia arriba como hacia abajo. Unos argumentos que los autores han defendido en un artículo publicado por el diario The New York Times, donde argumentan por qué distintos grupos étnicos de Estados Unidos tienen distintos porcentajes de éxito, entendido como una mezcla de prosperidad y autorrealización.

Los ocho ‘grupos superiores’ en las sociedades avanzadas

Chua es de origen chino, mientras que su marido es judío. Por supuesto, se trata de dos de los ocho grupos supremacistas que citan como ejemplo a seguir en su libro. El resto de los grupos superiores que señalan son, por este orden: los mormones, los indios, los exiliados cubanos, los nigerianos, los iraníes y los libaneses de origen americano.

La cultura de la exigencia de derechos y de la gratificación instantánea, instalada y alimentada por las nuevas generaciones, tiene unos efectos destructivos en la sociedadLos afroamericanos, explican, no están en la lista porque “el Movimiento de los Derechos Civiles destruyó sus posibilidades de superioridad”. Paradójicamente, explican, “la igualdad no siempre es justa”, pues entienden que limita la capacidad de mejorar y subir de clase social. Tradicionalismo, autoritarismo y disciplina son los elementos comunes a estas culturas supuestamente superiores, como ya se avanzaba en su anterior libro. Sin embargo, los autores explican que todo evoluciona y que “los grupos superiores” que hoy en día triunfan por encima de los demás quizá no sean los mismos que dentro de una década.

La metodología utilizada por los autores para seleccionar estos y no otros grupos de inmigrantes triunfadores no está demasiado clara, pero se basan principalmente en sus ingresos medios, logros académicos y representación en los puestos directivos de las empresas. Así, por ejemplo, apuntan que en 1990 el porcentaje de cubanos nacidos en EEUU tenían unos ingresos medios (50.000 dólares anuales) que duplicaban a los de los angloamericanos. Sin embargo, la selección peca un tanto de tendenciosa, pues hay ausencias injustificadas como la del colectivo de inmigrantes rusos, cuyos ingresos son superiores, por ejemplo, a los del colectivo chino. Además, se pasan por alto otras cuestiones básicas como que los inmigrantes sin papeles sólo pueden tener acceso a los trabajos de menor nivel.

La tríade que hace posible el sueño americano  

No se trata de estereotipos racistas, según ha intentado remarcar la influyente pareja, sino de describir las cualidades y aspectos que llevan a las personas a despuntar en la sociedad. “No son innatos ni biológicos, por lo que no se nos puede tachar de racistas, se trata de tres atributos que cualquiera puede obtener mediante una buena educación”, apuntaba Rubenfeld. La tríada que da nombre al concepto de triple package es:

-Autoestima. Se trata de lo que los autores denominan ‘complejo de superioridad’, entendido como la convicción de que uno cuenta con un carácter y unas capacidades excepcionales. Una creencia que los padres deberían inculcar en sus hijos, explican en el libro, haciéndolos conscientes de que forman parte del “pueblo elegido”. El complejo de superioridad puede derivar del misticismo, como sería el caso de los chinos o de la religión (caso de los judíos y mormones), pero todos sentirían la obligación de que “sus familias deben superar a otras etnias o credos”.

La igualdad no siempre es justa, pues limita la capacidad de prosperar-Inseguridad. Desde el punto de vista terminológico parece que contradice al primer elemento, pero Chua y Rubenfeld describen la inseguridad como una insatisfacción positiva o aversión a la autocomplacencia. Es decir, la eterna sensación de que nada es suficiente. La inseguridad puede estar basada en las situaciones financieras precarias o, incluso, en la discriminación: los autores utilizan los nigerianos y los iraníes como ejemplos.

-Autocontrol. La capacidad para controlar los impulsos y resistir a las tentaciones es el tercer rasgo que, según los autores, reúnen las personas superiores.

La combinación de estos tres rasgos, defienden en el libro, es fundamental para alcanzar el sueño americano y escalar socialmente de forma acelerada.

Un ‘correctivo’ para las nuevas generaciones: el éxito no se regala

Según los autores, sociedades como la estadounidense basaron su éxito en el prestigio de la cultura del esfuerzo y el control de los impulsos, unidos a un cierto sentimiento de inferioridad. Un life style que, advierten, se está perdiendo entre las nuevas generaciones. Esta situación, añaden, lleva a los jóvenes a “exigir prosperidad sin esfuerzo, presentarse como víctimas e instalarse en las zonas de confort”.

La cultura de la exigencia de derechos y la gratificación instantánea, instalada y alimentada por las nuevas generaciones, tiene unos efectos destructivos en la sociedad norteamericana, dicen Chua y Rubenfeld. Unas reflexiones que extienden también al resto de sociedades avanzadas. Por tanto, lo que consideran un claro declive de las culturas de Estados Unidos en particular y de Occidente en general, sólo puede corregirse si las sociedades avanzadas aceptan el reto de recuperar los valores que condujeron a la prosperidad, tales como los anteriormente mencionados: autoestima, inseguridad y autocontrol.

Tanto la perseverancia como la motivación pueden ser enseñadas, como ya insistía Chua en su anterior libro, “especialmente en edades tempranas”. De este modo, insisten en que la movilidad social sigue estando garantizada, aunque “no regalada”. Por tanto, concluyen que “la infancia debe ser un campo de entrenamiento” para alcanzar el éxito en la vida adulta. 
Alma, Corazón, Vida
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