"señor agente, tráigame una hamburguesa"

"Quiero una mujer": las llamadas más divertidas al teléfono de emergencias

Las llamadas al número de teléfono de emergencias se realizan cuando alguien necesita una ambulancia o contactar con la policía. Pero no siempre

Foto: Algunas de las llamadas de emergencia acaban con la detención de la propia persona que ha telefoneado. (Corbis)
Algunas de las llamadas de emergencia acaban con la detención de la propia persona que ha telefoneado. (Corbis)

Las llamadas al número de teléfono de emergencias se realizan cuando alguien necesita una ambulancia o contactar con la policía. Pero no siempre, y en EEUU no son pocas las llamadas registradas en el 911 que parecen salir de un programa de radio humorístico. La última de estas rocambolescas historias la protagonizó Kareem Collins, un ciudadano del estado de Luisiana, que llamó porque “necesitaba a una mujer”, según el comunicado de prensa enviado por la oficina del sheriff del condado de St. Tammany Parish, donde se registró la llamada.

El suceso no pasaría de la simple anécdota si no fuese porque el teleoperador le pidió los datos a Collins. Fue entonces cuando descubrió que estaba en régimen de libertad condicional por delitos sexuales. Además, el exconvicto no había notificado a la policía su cambio de domicilio. En lugar de pasar la noche con una mujer, como pretendía en un principio, Collins acabó en el calabozo acusado de incumplir con las obligaciones propias de su régimen de libertad condicional.

El famoso 911 registra con frecuencia numerosas llamadas con las peticiones más sorprendentes. Algunas de ellas acaban en arresto, y se hacen públicas, mientras que en otros casos acaban filtrándose y apareciendo en los medios. Esta es la selección de las diez llamadas más absurdas al teléfono de emergencias que han salido en los medios:

-“Quiero los bocadillos de mortadela que me daban en la cárcel”. El pasado 16 de octubre una mujer de 51 años, llamada Christine Lee Brown, llamó hasta en seis ocasiones al 911 para pedir que le llevasen los “fantásticos” bocadillos de mortadela que le dieron cuando estuvo presa en la cárcel. Los teleoperadores le pidieron que sólo llamase en caso de emergencia, pero siguió insistiendo hasta que la policía fue a arrestarla a su casa, según informaron las autoridades del condado de Brevard.

-“Mi nieta se niega a traerme una cerveza”. Estas pasadas navidades, una mujer de 68 llamó a la policía de Memphis con claros síntomas de embriaguez. Su motivo no era otro que protestar porque su nieta no quería ir a comprarle más cervezas.

-“No han incluido las patatas en mi menú del McDonald's”. El mes de diciembre una pareja de Arizona llamó al 911 después de que los empleados de la cadena de comida rápida se olvidasen de incluir las patatas fritas en su menú. La cabreada pareja, Michael y Nova Smith, señaló que luego se negaron a devolverles el dinero, por lo que solicitaban la presencia de la policía en el local. Sin embargo, las fuerzas de seguridad los acabaron arrestando por desórdenes ya que respondieron tirando su comida encima de los empleados del McDonald's.

-“Mis vecinos se niegan a beber una cerveza conmigo”. Un hombre de mediana edad acusó a sus vecinos porque no habían ido a su casa a beber unas cervezas después de haberlos invitado por su cumpleaños. Media hora después repitió la llamada para hacer la misma queja, tras lo que fue arrestado.

-“Mi ligue ronca tanto que no me deja dormir”. La queja se registró el pasado mes de noviembre en el estado de Wisconsin. El hombre que la realizó pretendía que la policía le ayudase a sacar a la mujer de su casa porque “estaba roncando como un tren”.

-“No sé cómo salir de mi coche, creo que estoy demasiado borracho”. El pasado mes de octubre, la policía de Montana detuvo a una mujer después de que llamase al 911 pidiendo ayuda para salir de su vehículo. Cuando le realizaron la prueba de alcoholemia cuadriplicaba la tasa máxima permitida.

-“Me he perdido en el bosque mientras buscaba fantasmas... bueno, en realidad estaba cocinando metanfetamina”. El pasado mes de agosto un joven de Carolina del Norte llamó al 911 pidiendo ayuda porque se había perdido de su grupo de amigos en el bosque y no sabía dónde estaba. La primera explicación del joven es que habían acudido a aquel recóndito lugar para buscar fantasmas. Sin embargo, posteriormente reconoció a los agentes que habían ido a cocinar metanfetamina y que sus compañeros lo habían abandonado allí tras mantener una acalorada discusión con ellos.

-“Señor agente, tráigame una hamburguesa con doble de queso, por favor”. En febrero del pasado año, Gregory Jackson, de 52 años, llamó a la policía del estado de Indiana para solicitarles que le llevasen la cena. El hombre solía llamar de forma compulsiva al 911, y para pedir su hamburguesa, llegó a insistir hasta nueve veces en tan sólo hora y media.

-“Mi chico no quiere casarse conmigo”. Una de las llamadas más sorprendentes que recibió la policía de Tennessee fue de una joven cabreada porque su novio no quería casarse con ella. Los teleoperadores trataron de calmarla y le dijeron que se trataba de un teléfono sólo para emergencias. La herida novia siguió llamando hasta que fue arrestada.

-“Soy policía, he comido pastelitos de marihuana y creo que estoy muerto”. En 2006, un oficial de policía de Michigan, llamado Eduardo Sánchez, llamó al 911 diciendo que había hecho pastelitos de marihuana y que creía estar muerto. La droga que utilizó había sido incautada por el mismo. 

Alma, Corazón, Vida
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