IMPORTADA DE RUSIA, CAUSA FUROR EN LONDRES

El café que no cobra lo que comes y bebes: "Aquí se paga por minuto"

Autoservicio con todas sus consecuencias. Tú te haces el café, lo sirves en la mesa y, luego, debes lavar la taza. No es un albergue juvenil, sino un bar

Foto: Los usuarios de este espacio también pueden pinchar la música que deseen. (Ziferblat)
Los usuarios de este espacio también pueden pinchar la música que deseen. (Ziferblat)

Autoservicio con todas sus consecuencias. Tú te haces el café, lo sirves en la mesa y, luego, debes lavar la taza. No se trata de las normas para el desayuno en un albergue juvenil, sino de una nueva moda que triunfa en Rusia y que recientemente se ha exportado a Londres. Su peculiaridad, y quizá la clave de su éxito, es que se pueden comer todas las galletas, pastas o frutas que se quiera, así como el beber café o té a voluntad. El precio que se cobra después depende del tiempo de permanencia en el establecimiento.

En el café londinense Ziferblat, que significa reloj en ruso, el país de donde se ha importado esta incipiente costumbre que puso de moda una cadena de cafeterías, se paga por minuto de estancia (tres peniques el minuto, lo que equivale a 2,18 euros la hora). Por eso, a cada cliente se le da un reloj cuando entran en esta singular cafetería, situada, como no, en el barrio londinense de Hackney, un distrito cercano a la City en el que la moda hipster está echando raíces.

El modelo de negocio basado en el pago por minuto ha sido toda una revolución en Rusia. Su impulsor, Ivan Mitin, puso en marcha este concepto hace dos años, durante los cuales ya ha abierto diez establecimientos, que suman alrededor de 30.000 clientes al mes.

Este hostelero ruso también está detrás del Ziferblat londinense. Un suculento negocio que, según contaba el empresario a la prensa especializada tras su inauguración, nació de la idea de “crear un espacio libre, donde los usuarios se sintiesen más como inquilinos que como clientes”.

Un concepto que promete calar en Europa

La sucursal londinense de esta cadena rusa de cafeterías también cuenta con una pequeña librería, un tocadiscos y un piano a libre disposición de los usuarios. La cocina también puede utilizarse, por lo que es posible que los clientes se lleven comida para preparar allí sus propios bocadillos o platos.

El propietario defiende que Europa, y concretamente la capital británica, es un lugar en el que incluso se entiende y se respeta mucho mejor este concepto de negocio: “Es curioso ver a la gente haciendo cola en el fregadero para lavar sus tazas e, incluso, las de los demás”, explicaba Mitin en una entrevista publicada por el diario británico Daily Mail.

El modelo de negocio parece prometedor. De hecho, en su primera semana de apertura no le ha faltado la atención mediática y “muchos de nuestros clientes ya son habituales”, apunta Matin. Tanto es así que, según la guía cultural y de locales de ocio londinenses Time Out, el café Ziferblat apunta maneras para liderar su lista de los mejores establecimientos del año. Y es que los muebles vintage, la colección de vinilos de Motown o el piano de cola hacen las delicias de cualquier hipster londinense que se precie.

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