El matrimonio moderno: por qué matar a tu marido 8 días después de la boda
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El matrimonio moderno: por qué matar a tu marido 8 días después de la boda

Jordan Graham, de 22 años, finalmente se ha declarado culpable de acabar con la vida de su marido 8 días después de su boda. ¿Qué pasó?

Foto: La malograda pareja, retratada el día de su boda, ocho días antes del homicidio. (Facebook)
La malograda pareja, retratada el día de su boda, ocho días antes del homicidio. (Facebook)

Es una de las noticias que ha conmovido a los Estados Unidos durante los últimos meses. Jordan Graham, de 22 años, finalmente se ha declarado culpable de asesinato en segundo grado tras acabar con la vida de su marido, Cody Johnson. Una noticia en apariencia no demasiado sorprendente, si no fuese porque la joven llevaba casada con su malograda pareja apenas ocho días.

Graham acabó con la vida de Johnson después de arrojarlo por un barranco en el Parque Nacional de Glacier, en Montana. La joven cambió su defensa después de que la acusación anunciase que había encontrado nuevas pistas conclusivas que la incriminaban como homicida de primer grado. El acuerdo negociado de culpabilidad puede hacer que Jordan Graham pase el resto de su vida en prisión.

La semana que acabó con nuestro amor

Según ha señalado la acusación, Graham canceló todos los planes que la pareja había diseñado para su octavo día de matrimonio y le dijo a Johnson que tenía una sorpresa para él. Vendó sus ojos con un trapo, lo condujo hasta el borde de un precipicio y lo empujó. Eso, según la versión de la acusación. Graham y su defensa señalaron que se produjo un forcejeo al borde al barranco y que la recién casada empujó a su marido por el borde en defensa propia.

Graham ocultó lo ocurrido diciéndole al jefe de su marido que este se encontraba de viaje con sus amigos

El cuerpo del desafortunado marido fue encontrado en el fondo del barranco tres días después de su muerte. Graham pergeñó diversas versiones de lo que había ocurrido con su pareja. Según una de ellas, quiso comentarle en privado a su marido lo infeliz que se encontraba a su lado, y con ese objetivo lo condujo a The Loop, el lugar en el que acabaría con su vida, cuando comenzaba a anochecer.

Tras la caída de Johnson al abismo, la mujer se subió al coche y condujo durante una hora hasta su lugar de residencia, en Kalispell, sin buscar ayuda, aunque sí envió algunos mensajes sin ninguna relación con el accidente a sus amigos. “Estaba tan asustada que no sabía qué hacer”, ha declarado Graham. Al día siguiente, ocultó lo ocurrido diciéndole al jefe de su marido que este se encontraba de viaje con sus amigos. La inconsistencia de sus explicaciones sobre el paradero de su esposo, así como el conocimiento exacto del lugar en el que podía estar, terminaron delatándola.

¿Qué pasó para que el amor se transformase en homicidio? Pocos detalles más se conocen de la historia, salvo que Graham envió a algunas de sus amigas mensajes de móvil en las que les manifestaba la gran decepción que sentía hacia su matrimonio. Algo que podría haber sido lógico y comprensible de haber pasado una década o más desde la boda, pero que sorprende al haberse producido en un período de tiempo tan breve.

El optimismo puede ser dañino para tu matrimonio

Aunque se trata de una historia peculiar, llena de sombras sobre las posibles explicaciones del comportamiento de Graham, ha dado pie a que muchos psicólogos y sociólogos hayan comenzado a especular sobre sus intenciones. ¿Se trataba de algo que venía de mucho tiempo atrás? ¿Es posible cambiar de opinión en tan solo una semana? ¿Genera el matrimonio tal ansiedad que puede conducir al crimen? En definitiva, ¿en qué casos puede dicha institución terminar tan mal?

Benjamin Karney ha pasado los últimos 15 años estudiando a los recién casados en particular y “los cambios en las relaciones de pareja, especialmente durante los primeros años”, en general desde su puesto en la universidad californiana de UCLA. En su más reciente investigación, Predicciones optimistas de los recién casados de su matrimonio: ¿para mejor o para peor?, el autor pone de manifiesto que pensar que nuestra vida en pareja va a funcionar para siempre es, ante todo, un mecanismo de protección.

Las mujeres que manifestaron una mayor confianza en su matrimonio fueron las que vieron empeorar más rápidamente su relación

¿Quiere ello decir que nos engañamos? Hasta cierto punto. Como explica el artículo, publicado por la American Pyschological Association, todas las mujeres son optimistas respecto al éxito de su relación. Aquellas que manifestaron una mayor confianza en su matrimonio fueron las que, a la larga, vieron empeorar más rápidamente la relación con su marido. Curiosamente, estas eufóricas recién casadas eran al mismo tiempo las más inseguras y las más ansiosas.

El estudio sugiere que dichas personas sufren un acusado sesgo de selección por el cual los aspectos negativos de su relación son olvidados y los positivos, maximizados, lo que suele ocasionar que tarde o temprano se den de bruces con la realidad. Sin embargo, las mujeres que realizaban previsiones más moderadas tendían a decepcionarse menos, ya que eran conscientes de los pros y las contras de su matrimonio.

El nuevo matrimonio, el viejo matrimonio

Esta reflexión resulta oportuna en cuanto nos ayuda a describir las nuevas costumbres en las relaciones de pareja. Al contrario de lo que ocurría en el pasado, el matrimonio ya no es un salto cualitativo que separa una vida de soltería, individual y juvenil, de otra madura, en pareja y más comprometida. Las relaciones atraviesan diversas fases –irse a vivir juntos, tener un hijo– en las cuales, pasar por el altar ya no marca una gran diferencia.

Somos marido y mujer aunque no estemos casados

Esta misma semana, Salon publicaba un artículo en el que se hacía eco de una nueva moda en Estados Unidos en la que las parejas que no están casadas legalmente se llaman mutuamente “marido” y “mujer”. ¿Por qué? Como explica la autora, Koa Beck, porque dichos términos reflejan adecuadamente el nivel de compromiso adquirido por la pareja, que al mismo tiempo no cree que un contrato legal deba ser lo que determine el estado de su relación.

Como señala una de las consultadas en el artículo, “novio” y “novia” son términos demasiado blandos para representar una relación que, en principio, se aspira que dure para toda la vida. Sin embargo, a tenor de lo que sugiere Karney, quizá no debamos dejarnos llevar por nuestra edad, lo que hacen nuestros amigos o lo que nos recomienda nuestra familia a la hora de casarnos. Sobre todo, porque suele conducirnos a infravalorar las posibilidades de que el matrimonio salga mal.

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