MANTÉN VIVA LA PASIÓN

Quince reglas muy sencillas para tener una relación de pareja perfecta

Con el paso de los años, la convivencia matrimonial pierde en intensidad y pasión. Un proceso natural pero evitable si se siguen unas sencillas estrategias

Foto: Uno de los peores enemigos de la felicidad conyugal es la monotonía, que debe romperse buscando nuevas actividades. (Corbis)
Uno de los peores enemigos de la felicidad conyugal es la monotonía, que debe romperse buscando nuevas actividades. (Corbis)

La convivencia matrimonial no está exenta de los conflictos propios de una relación de pareja, pero con el paso de los años los problemas se intensifican hasta el punto de provocar un distanciamiento que suele apagar la llama del amor y, en ocasiones, acaba en separación. Mantener viva la relación significa un esfuerzo diario y remar a contracorriente de la falta de comunicación, el desinterés o la inapetencia sexual.

Como explica la coach sentimental Harriet Lerner en su último libro, Marriage Rules: A Manual for The Married and The Coupled Up, se necesitan a dos personas para conformar una pareja, pero con la capacidad voluntad de uno de ellos es suficiente para reducir la situación. Para ello propone quince sencillas reglas que cada uno puede aplicar en su día a día conyugal y recuperar así el brío de la relación.

1.- Realiza comentarios positivos. Con frecuencia, las parejas que llevan muchos años de relación dejan de remarcar las cosas buenas de la otra persona. Se suele dar por sentado que son cuestiones evidentes que no hace falta decir o que ya se han dicho en otras ocasiones. Sin embargo, realizar comentarios positivos refuerza los lazos de la relación.

2.- Rebaja la intensidad de las críticas. El número de comentarios positivos debe ser ampliamente superior al de los comentarios negativos para que la relación sea sana. En ocasiones es mejor evitar una crítica que pueda encender una acalorada discusión. Como explica Lerner en su manual conyugal: “Nadie puede sobrevivir a un matrimonio, al menos de forma feliz, si se siente más criticado que halagado”.

3.- Presta atención. Saber escuchar es una cualidad imprescindible en la vida matrimonial. Dejar de prestar atención a la persona con la que se convive es uno de los síntomas más claros de que el matrimonio está en una etapa de decadencia.

4.- Discúlpate. Pedir perdón es un arte, sobre todo después de una discusión en la creíamos llevar la razón, una cuestión fundamental para zanjar y olvidar el posible daño causado. Cuando las heridas quedan mal cerradas, será fácil que vuelvan a reabrirse al mínimo indicio de recordar la situación en discordia.

5.- Pero no exijas que se disculpen contigo. Aunque uno se crea con la razón, es inútil exigir a la otra persona que se disculpe con nosotros porque cuando las cosas aún están calientes, y si tiene un mínimo de orgullo propio, nunca reconocerá su culpabilidad. Es más, la situación puede derivar al típico tira y afloja del “y tú más”. Lo que aconseja la coach es tratar de rebajar la tensión y volver al tema cuando la situación se haya calmado.

6.- Respeta el espacio de tu pareja. Cada uno debe contar con su propio espacio para desarrollar sus metas personales, objetivos profesionales o, simplemente, para estar con su familia o amigos. Tan perjudicial es centrarse solamente en uno mismo y dejar a la pareja al margen de todo, como ser excesivamente dependiente.

7.- Preocúpate por los pequeños detalles. El día a día puede hacernos caer en la monotonía si no se fomentan los detalles, aunque estos parezcan  a primera vista insignificantes. Su pareja agradecerá las sorpresas y su preocupación por detalles que de forma aislada nos parecen banales, pero que en su conjunto marcan la diferencia entre una pareja feliz y una amargada.

8.- No presiones. Cuando tu pareja pasa por un mal momento y decide cortar la comunicación y distanciarse, no la presiones. Si se atosiga a alguien cuando está en esta situación lo único que se conseguirá es que se aleje más de nosotros. “Cuando vuelva a sentirse mejor y con espacio para respirar volverá a acercarse a nosotros y valorará que hemos sabido respetar su momento de duelo".

9.- Sé breve y conciso si tienes que reprochar algo. De nada sirve recrearse en una crítica, insistiendo todo el rato sobre lo mismo y elevando el tono para parecer más duro. Lo que quizá comenzó siendo un simple reproche por dejar los zapatos en el salón puede subir el tono hasta provocar el enfado entre el matrimonio. Sé moderado, breve y vete a la raíz de la cuestión.

10.- Entiende que tu pareja ya no va a cambiar. Los defectos de una persona no van a desaparecer por arte de magia por muchos años que pasen. Ningún sentido tiene mantener la esperanza de que los corrijan, pues el tempo hará que más bien pase lo contrario. Lo más adecuado es asumir que la persona con la que se ha decidido convivir difícilmente va a cambiar. Será lo mejor para ambos. La “entropía”, dice la coach, es la clave.

11.- Si aparecen los insultos, corta la discusión. La confianza puede hacernos extremadamente crueles aún con las personas que más queremos. Si en algún momento surgen los tratamientos groseros o degradantes corta la conversación, y deja claro el motivo: “Sólo estoy dispuesto a hablar de forma calmada y sin faltarnos el respeto”, apunta Lerner en su libro como una de las mejores armas de disuasión. Existe una serie de líneas rojas que no se deben franquear.

12.- Sal de la monotonía. Con el paso del tiempo la cotidianidad entre los miembros de un matrimonio puede llevar al hastío, lo que hace que se busquen otras motivaciones fuera de la relación. Para evitar caer en esta debacle sal de la monotonía buscando nuevas cosas que experimentar y hacer juntos. Clases de baile, de tenis, un viaje sorpresa… todo vale con tal de que sea en pareja y de que se trate de ocio juntos.

13.- Pon coto a la invasión tecnológica. Con la popularización del uso de las nuevas tecnologías no es difícil ver a una pareja sentada tomándose un café o cenando y haciéndole más caso a los whatsapp que recibe que al acompañante que tiene enfrente. Es preciso poner ciertas reglas al uso de la tecnología, por ejemplo no contestar mensajes de móvil cuando se está cenando o no llamar a alguien en medio de una conversación. Tanto por respeto como por sentido común hay que priorizar la atención hacia la pareja. Una velada ininterrumpida puede generar una mejor sensación de bienestar que si se está desviando la atención todo el rato.

14.- Dale importancia a las relaciones sexuales. Es lógico que la pasión se vaya esfumando cuando se llevan muchos años durmiendo con la misma pareja al lado. Experimentar con cosas nuevas para volver a despertar el deseo puede ser una de las estrategias que mejor funcionen.

15.- Intenta llevarte bien con tu familia política. Los seres queridos de tu pareja deben ser, en la medida de lo posible, también los tuyos. Construir “un buen triángulo familiar”, atendiendo a la expresión de Lerner, significa que todas piezas de los parentescos encajen, es decir, el matrimonio, la familia de origen y la política. De este modo, se ganará en solidez y se logrará un equilibrio sano para evitar que surjan los clásicos desencuentros cuando uno no quiere acudir a una comida familiar y el otro responde luego con la misma moneda. Es mejor cumplir con las obligaciones familiares, algo menos emocionante que ir al fútbol o de compras, que generar en un problema sin fácil solución.

Alma, Corazón, Vida
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