UN 60% DE LOS BRITÁNICOS LO LEE MIENTRAS...

Hasta aquí hemos llegado: utilizamos los 'smartphones' incluso cuando hacemos el amor

El anticuado estereotipo suele señalar que los hombres sólo tienen una cosa en mente y que el conjunto de actitudes y actuaciones que llevan a cabo

Foto: Dos encuestas sugieren que no podemos olvidarnos del móvil ni siquiera en la cama. (Corbis)
Dos encuestas sugieren que no podemos olvidarnos del móvil ni siquiera en la cama. (Corbis)

El anticuado estereotipo suele señalar que los hombres sólo tienen una cosa en mente y que el conjunto de actitudes y actuaciones que llevan a cabo en su vida tan sólo tiene como objetivo alcanzar dicha meta, que es, simple y llanamente, hacer el amor. A priori, a nadie le parece razonable que, mientras practicamos una de las actividades más placenteras en las que puede verse envuelto un ser humano, tengamos la cabeza puesta en otro sitio. Pero los datos de dos recientes encuestas ponen en entredicho esta lógica.  

Hace poco reflexionábamos sobre la manera en que los smartphones y las nuevas tecnologías estaban afectando de manera negativa a nuestra educación, ya que nos hacían estar más pendientes de las notificaciones de nuestro teléfono móvil que de lo que la persona con la que departíamos nos contaba. Ahora, la coincidencia casi total en el tiempo de dos investigaciones, una en Estados Unidos y otra en Inglaterra, sugieren que quizá incluso mientras mantenemos relaciones amorosas seguimos necesitando consultar nuestros smartphones.  

Pillado con las manos en el móvil

Las alarmas saltaron después de que la encuesta estadounidense de Hábitos del Consumidor de Telefonía señalase hace apenas unas semanas que un 9% de los consultados afirmaban haber utilizado sus smartphones mientras hacían el amor. La mayor parte de ellos, pertenecientes a la franja de edad comprendida entre los 18 y los 34 años elevaban el dato hasta el 20%. Un 12% de ellos reconocía los problemas que dicho comportamiento le había acarreado en su relación de pareja.

Un 34% reconocía que a su pareja le daba igual que cogiese el móvil durante el sexoAl mismo tiempo, los datos del estudio arrojaban otros resultados no relacionados directamente con las prácticas sexuales de la pareja, como son que el 72% de los participantes reconocían que nunca estaban a una distancia mayor de metro y medio de sus aparatos, que más de la mitad habían manipulado su móvil mientras conducían y que un 19% había mantenido una conversación por el móvil mientras estaba en misa. Como ya habían reflejado otras encuestas similares, cotillear el smartphone de los que nos rodean es una práctica habitual: tres de cada diez personas reconocían haber echado un vistazo a los móviles de los demás, un porcentaje que aumentaba, en el caso de los solteros, hasta el 42%.   

Otra encuesta realizada en Gran Bretaña ha elevado sensiblemente el listón. Según los datos publicados por una compañía de venta online, el 62% de las mujeres y el 48% de los hombres admite haber interrumpido el acto sexual para consultar el teléfono. Un 34%, para responder a una llamada; un 24%, para responder a un mensaje de texto; un 22%, para contestar a un correo electrónico; un 12%, para realizar ellos mismos una llamada y hasta un 4% para actualizar su estado de Facebook, Twitter u otras redes sociales. Hasta un 34% reconocía que a su pareja no le importaba que hiciesen todo esto.

¿Es así, o sólo lo parece?

No hay que perder de vista que, tanto en un caso como en el otro, los estudios fueron patrocinados por empresas externas –Jumio, una compañía de seguridad de tarjetas de crédito en el caso de la americana; Voucher Codes Pro, una página de ventas online, en el caso de la británica– que, como suele ser habitual, utilizan este tipo de investigaciones para dar publicidad a su marca. Aunque hay que reconocer que las muestras utilizadas superaban los niveles considerados como aceptables para considerar válida una investigación: 1.747 mayores de edad en la encuesta realizada en el Reino Unido, 2.201 usuarios de internet en el de la investigación americana.

Nuestro miedo de perdernos algo importante nos hace consultar continuamente el móvilLas voces discordantes sobre la metodología y resultados han aparecido con cierta frecuencia tanto en prensa como en la red, y muchos han señalado la opacidad de la encuesta americana, en la que no existía acceso posible a las preguntas realizadas por los encuestadores y la metodología llevada a cabo, y a la manipulación en el caso de la británica, ya que tan sólo fueron consultadas aquellas personas que utilizaban smartphones y que habían pasado más de un año con sus parejas.

En cualquier caso, y como suele ocurrir con las encuestas que hacen referencia a las prácticas íntimas de la pareja y que no se someten al rigor científico, resulta complicado discernir hasta qué punto resultan fiables los datos. No es tan sorprendente que haya quien utilice el teléfono móvil durante el coito, pero que ello represente a uno de cada diez americanos resulta, cuanto menos, sospechoso. Como puede ocurrir con este tipo de encuestas, es terreno abonado para la ambigüedad en las respuestas, los bromistas y la tergiversación. Además, no hay que perder de vista que estos resultados hacen referencia a “alguna vez”, por lo que quizá no sean prácticas tan extendidas como nos quieren hacer creer.

FOMO hasta en la cama

El fenómeno por el cual no podemos dejar de chequear nuestros teléfonos móviles para comprobar si alguien nos ha escrito, hemos recibido un correo electrónico o simplemente si tenemos una nueva interacción en Twitter ha sido ampliamente estudiado durante los últimos años. Con el acrónimo FOMO (fear of missing out) nos referimos al llamado “miedo de perderse algo” con el que los psicólogos nombran esa ansiedad generada por la necesidad continua de conocer lo que están haciendo los demás y, de esa manera, comparar nuestra vida con la de los que nos rodean.

Este tipo de ansiedad suele conducir a la revisión continua y obsesiva de internet, smartphones y otro tipo de aparatos que nos mantienen todo el día online. No se trata de una cuestión de envidia sino, más bien, de inseguridad y baja autoestima, ya que en estos casos pensamos que los demás tienen una vida más divertida, completa o exitosa que nosotros. Sin embargo, revisar el móvil durante el acto sexual contradiría todo ello, puesto que en teoría, estaríamos haciendo una de las cosas que más envidia producen y más elevan la autoestima. En ese caso, quizá ver en Facebook que nuestros amigos están de fiesta en un bar de mala muerte no nos debería producir tanta ansiedad. 

Alma, Corazón, Vida
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