La seguridad del Madrid Arena, en manos de una firma de la presidenta del Círculo de Empresarios
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MÓNICA DE ORIOL E ICAZA ES LA PRINCIPAL ACCIONISTA DE SEGURIBER

La seguridad del Madrid Arena, en manos de una firma de la presidenta del Círculo de Empresarios

Mónica de Oriol e Icaza, presidenta del Círculo de Empresarios desde abril, es la principal accionista de Seguriber, una de las compañías que controlan la seguridad

Mónica de Oriol e Icaza, presidenta del Círculo de Empresarios desde abril, es la principal accionista de Seguriber, una de las compañías que controlan la seguridad en el recinto Madrid Arena donde fallecieron tres jóvenes la madrugada de Halloween. La empresa únicamente se responsabiliza de “la seguridad exterior y de la requisa” que se efectuó antes de que comenzase la macrofiesta a la que, según la versión oficial, acudieron menos de 10.000 adolescentes. En otras palabras, era la compañía que controlaba que los jóvenes accedieran al recinto por las puertas de acceso designadas por la organización y la que tenía que incautar el material no autorizado, “solo en aquellas puertas que nos habían señalado desde la empresa organizadora”.

Las claves del trágico suceso vivido en el Madrid Arena podrían ser la escasa seguridad interior y el exceso de aforo, pero todavía es pronto para señalar culpables. Uno de los interrogantes abiertos es quién o quiénes son los responsables del suceso. ¿Quién lanzó la bengala que supuestamente desató la avalancha y cómo la introdujo al recinto? ¿Cumplía la fiesta con la normativa de seguridad? ¿Realmente se respetó el aforo máximo? ¿Se cumplió la prohibición de acceso a los menores de edad?

La compañía de seguridad que preside Mónica de Oriol debería haber detectado que varios jóvenes entraban a la fiesta con bengalas o petardos en los bolsillos, el supuesto detonante del caos en el pasillo del recinto. También falta por saber si el dispositivo que esta empresa puso en la fiesta (38 guardias jurados) debería haber controlado que ningún menor de edad entrara en la sala y prohibir que se 'colaran' bebidas alcohólicas, como relatan decenas de testimonios que estos días inundan las redes sociales.

Lo que sí es seguro es que Diviertt S. L., la compañía que alquiló el recinto para el concierto de música electrónica, no contrató los servicios de la compañía de Mónica de Oriol. Es el Ayuntamiento de Madrid, a través de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, quien adjudicó a través de un concurso público hace tres años y medio a esta empresa gestionar no solo la seguridad del Madrid Arena, sino de todos los demás edificios públicos que posee el consistorio. El contrato disfruta actualmente de una prórroga hasta 2013.  

La seguridad en el interior del recinto, el control de entradas, la petición de documentación y el acceso por las puertas destinadas a la organización y la entrada de artistas corría a cuenta de la empresa organizadora. Los encargados de Diviertt subcontrataron para esta labor a Kontrol 34 S. L., la compañía a la que pertenecen los 75 efectivos que estaban en la sala en el momento de la tragedia. Un equipo que también se encargaba de las “labores auxiliares” como los roperos, controlar los tickets e informar a los asistentes.

Sin noticias de sus responsables

Esta sociedad, según su inscripción en el registro, no tiene competencias en seguridad, sino que se dedica a la “creación e interpretación artística y literaria”. El único administrador de la empresa es Jesús Álvarez Plaza, propietario a su vez de otras tres firmas: New Cheyenne S. L., Cecontayse S. L. y Liso Sistemas S. L. Este diario intentó, sin éxito, hablar con los responsables de la compañía durante todo el día de ayer para intentar esclarecer su responsabilidad en el caso.  

La organización de Thriller Music Park asegura que el evento cumplió todas las normativas del Protocolo de Seguridad exigidas por la Delegación del Gobierno e  insiste en que todos los accesos al recinto estuvieron controlados por personal de seguridad, “que permaneció en las puertas en todo momento”. Los primeros datos del informe policial certifican que una multitud “considerable” de personas accedió sin control al recinto a las tres de la madrugada, una hora antes de los sucesos, cuando salía a escena DJ Steve Aoki, la actuación principal de la noche.

Ayuntamiento de Madrid