EN ESPAÑA HAY 50.000 DENUNCIAS POR NEGLIGENCIA AL AÑO

La medicina defensiva: cómo los médicos evitan las demandas

No hay nada que más alarme a un médico que la citación a un juzgado por la demanda de un paciente. Las demandas por mala praxis

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La medicina defensiva: cómo los médicos evitan las demandas

No hay nada que más alarme a un médico que la citación a un juzgado por la demanda de un paciente. Las demandas por mala praxis a los médicos se han multiplicado por cuatro en la última década. El paciente ya es consciente de que puede denunciar si no está contento con el resultado. Es ése el momento en el que la práctica médica se altera. El médico, para defenderse, ha optado por ejercer una medicina defensiva: ésa que protege ante un eventual reclamo futuro del paciente.

 

Los enfermos reclaman una atención más humanizada y los especialistas se quejan de falta de tiempo y recursos. Cuando un resultado no es el esperado, la gente siente la necesidad y el derecho de reclamar. La ‘Industria del Juicio’ en el campo sanitario, lejos de disminuir, avanza a un ritmo vertiginoso que no sirve para nada más que para asfixiar la moral y la economía del sistema de salud del país.

 

En España se contabilizan 50.000 denuncias por negligencias médicas al año, según los datos que maneja la Defensoría del Paciente. Un 60% más que hace 10 años. Carmen Flores, su presidenta, asegura que este aluvión de denuncias llega una vez que el paciente ha tomado conciencia de que, por derecho, puede reclamar en el ámbito sanitario, un asunto antes impensable. “Falta mucha comunicación y que asuman su responsabilidad cuando ocurre un error. Todos sabemos que la medicina no es una ciencia exacta, pero no hay dinero que pague una negligencia que, muchas veces, resulta ser mortal”, explica Flores.

 

Una vez puesta la demanda, se inicia una lucha entre el médico en cuestión, el paciente, las circunstancias que dieron lugar a la queja y los documentos que apoyan las pretensiones de quien las presenta. Un duro camino que los profesionales intentan evitar a través de la medicina defensiva. Si pierde la demanda, se cuestiona la propia capacidad profesional y la integridad personal del especialista se destroza.

 

Es complicado evaluar la extensión de la medicina defensiva y sus costes agregados. Aunque no haya datos, los médicos aseguran que se ven obligados a hacer seguimientos innecesariamente al paciente e inician estudios complementarios no justificados para enfrentarse a un supuesto futuro juicio. Ya ven a sus pacientes como enemigos, y son los propios médicos los que alertan del abuso de la medicina defensiva precisamente para evitar potenciales conflictos.

 

La medicina defensiva dista todavía más al médico del paciente. Por eso Jerónimo Fernández Torrente, vicesecretario de la Organización Médico Colegial (OMC) propone que los médicos lleven al a práctica acciones que permitan renovar en sus consultas la esencia de la medicina humanista y restaure la relación con el paciente. Es lo que se denomina “medicina asertiva”, donde la comunicación entre paciente y médico sea el epicentro entre ambos. “Supone reconocer el derecho de todos los involucrados, así como las asimetrías diversas entre los actores”.

 

Falta comunicación entre médico y paciente

 

El reconocimiento y el respeto de los derechos de os pacientes es un componente obligado de una medicina asertiva. Sólo en este marco (de respeto y ejercicio de los derechos) se podrá realizar el principio de autonomía, bajo el cual el paciente asume la toma de decisiones de acuerdo a sus propios intereses y valores. “Porque deben entender que los médicos no hacen milagros y que también se equivocan, aunque no quieran”, explica Marciano Sánchez-Baile, portavoz de la Federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pública.

 

Fernández Torrente explica que la medicina asertiva exige prestar la debida atención a los aspectos verbales y no verbales, conscientes y no conscientes, explícitos e implícitos, que conforman el entramado de la comunicación entre las dos personas. “Todos somos responsables de este tipo de prácticas, y cada uno debe asumir su parte de culpa, incluida la administración pública, que deja que los médicos ejerzan sin los recursos suficientes su trabajo”.

 

Tampoco existe medicina asertiva al margen del reconocimiento y respeto de los derechos del médico por parte de los usuarios, instituciones y autoridades sanitarias. Por eso los expertos coinciden en que no sólo hay que educar a médicos y pacientes, sino que es necesario reflexionar “acerca de una nueva deontología médica en el marco de las actuales condiciones de avance científico-tecnológico, organización de los servicios asistenciales y modalidades del trabajo médico”, concluye el vicepresidente de la OMC.

 

Todos se ponen de acuerdo: el abuso de la medicina defensiva debe ser discutida urgentemente por todas las entidades que agrupan a los profesionales de la salud (incluida administración) para que, de una vez por todas, se salga de esta encrucijada que asfixia tanto a médicos como a pacientes.
Alma, Corazón, Vida
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