Los secretos del masaje sensual
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EL EROTICÓN

Los secretos del masaje sensual

En este artículo proponemos un sencillo masaje, destinado a parejas que deseen enriquecer su vida erótica y pasar juntos un rato agradable de intimidad y contacto. Pasos

En este artículo proponemos un sencillo masaje, destinado a parejas que deseen enriquecer su vida erótica y pasar juntos un rato agradable de intimidad y contacto.

Pasos para realizar el masaje:

Antes de empezar, se puede realizar alguna actividad agradable con la pareja, como conversar, tomar un baño o ducha juntos, tomar una copa de vino... Se puede preparar un clima agradable para el masaje, creando un ambiente cómodo, relajado y romántico. Puesto que las caricias se realizan estando ambos desnudos, es conveniente que la temperatura de la habitación sea templada (se puede poner antes una estufa o la calefacción si hace frío). Velas y luces amortiguadas son muy agradables (es conveniente evitar la luz muy potente), pero no son imprescindibles.

Reservad una franja horaria que permita la intimidad, y no sufrir interrupciones (de media hora a una hora). Desconectad el móvil. De todas formas, estas caricias se pueden realizar también sin tanta preparación, sin velas, sin luces especiales, y también pueden ser disfrutadas. No siempre para acariciarse es necesario un ambiente especial.

La técnica del masaje sensual es la siguiente:

Una vez desnudos en el ambiente descrito, uno de los miembros de la pareja se tiende boca abajo y con los ojos cerrados, y el otro le acaricia tiernamente, suavemente, sin prisa, desde la punta del cabello a los dedos de los pies, sin saltarse ninguna parte del cuerpo (excepto el pecho y los genitales).

Si la pareja lo desea, puede también utilizar un aceite corporal que la persona que dé el masaje ha de extenderse en las manos para acariciar de manera mas suave el cuerpo de su pareja. Aceite corporal, por ejemplo, o algún aceite especial para masaje con distintos aromas que venden en las droguerías. En cualquier caso, el aceite, como las velas, no son ni mucho menos imprescindibles.

Debe acariciar todo el cuerpo, se pueden explorar los dedos de los pies, los pies, los muslos, el vientre, los brazos, la cara, el pelo y las nalgas… sin olvidar ninguna zona. La caricia debe hacerse lentamente, concediendo quince minutos como mínimo para la totalidad del masaje.

Se trata de un masaje sensual, por lo que es interesante que se prueben toques ligeros y acariciantes, y no sólo amasamientos. Se pueden usar las puntas de los dedos, la palma de las manos, las uñas, los labios o el pelo, e ir probando distinto tipo de caricias.

Una vez que la persona que está acariciando llega a los dedos de los pies, le pide a la pareja que está tendida que se de la vuelta y se repite el masaje sensual por la parte delantera del cuerpo, recorriéndolo en su totalidad (insistimos, excepto genitales y senos).

Tras esto, se pueden dedicar unos minutos a preguntarle a la pareja cómo se han sentido, cómo ha percibido las distintas caricias, lo que más le ha gustado, qué sensaciones ha experimentado, y la forma de sus caricias preferidas; también es conveniente que la persona que ha dado el masaje le exprese al compañero/a las cosas que más le han agradado de dar el masaje.

Una vez hecho esto, se cambian los turnos, la persona que lo daba pasa a recibirlo y viceversa. El juego se repite como se ha descrito anteriormente.

Es importante recordar que el objetivo de unas caricias de este tipo no es sentirse excitado o excitada, sino disfrutar del placer de ser tocado y tocar. Por lo tanto, no hay que buscar que la pareja se excite, o excitarse uno/a mismo/a, sino pasar un rato muy agradable y placentero. La excitación puede producirse o no.

A veces, muchas parejas, buscando sistemáticamente la excitación, olvidan que las caricias por las caricias producen también placer. Haya o no excitación, el contacto piel con piel es fuente de placer e intimidad.

Repetir este tipo de caricias (caricias sin presión y que no busquen la excitación) puede ser muy adecuado de cara a:

1. Liberar a la pareja de la expectativa de “deber” o “rendimiento” (él no necesita tener una erección, ella no debe hacer que él la logre, y ninguno de los dos está presionado para alcanzar el orgasmo o que la otra persona lo alcance).

2. Aprender a concentrarse en las propias sensaciones y pensamientos o fantasías eróticos.

3. Erotizar el conjunto de la piel. Aprender a disfrutar de la sensualidad de todo el cuerpo. No sólo los genitales son sensibles, toda la piel es una fuente de placer. En ocasiones, la educación recibida, especialmente por los varones, hacen que concentren su atención y su sensibilidad en zonas genitales, perdiéndose de esta forma la oportunidad de disfrutar de sensaciones muy placenteras que producen las caricias en otras zonas del cuerpo.

4. Practicar juegos eróticos diferentes al coito. Practicar relaciones eróticas que no incluyan los genitales. Enriquecer la relación erótica. Eliminar la idea de que todo aquello que no incluya los genitales, no forma parte de la sexualidad.

5. Aprender a ser activos en la relación erótica, y también pasivos. Muchas personas, debido a la educación diferencial que hemos recibido hombres y mujeres, tienen dificultades para adoptar uno de los roles (pasivo-activo), o pasar de un rol a otro. Generalmente, se espera que los hombres adopten un rol activo y las mujeres un rol más pasivo, por lo que muchas mujeres tienen dificultades para mostrarse más activas, y muchos hombres tienen dificultades para “dejarse hacer” en la relación erótica. La flexibilidad de roles en este punto es importante para el disfrute de ambos.

¡Feliz masaje sensual!

*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

Asociación www.lasexologia.com

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