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Cómo hacer que el wifi de tu casa vaya tan rápido como debe

Si tu conexión a internet no es todo lo veloz que esperabas o si la señal no llega a todas las habitaciones de tu casa, un par de trucos pueden ayudarte

Foto: (Foto: iStock)
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Un día, quizás no muy lejano, Google o algún otro gigante de internet se saldrá con la suya y el wifi terminará siendo como el aire que respiramos: gratuito y presente en todas partes. Sin embargo, hasta que llegue ese ansiado momento, los usuarios tendremos que seguir lidiando con las conexiones que facilitan las operadoras de telefonía a través de los routers, esos aparatos que enchufamos un día y de los que solo nos acordamos cuando internet se cae o empieza a ir a una velocidad sospechosamente baja.

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Cuando esto sucede, un amplio abanico de dudas pueden asaltar al internauta: ¿es la línea la que se ha caído por culpa de un fallo general de la operadora en la zona? ¿El router ha decidido de forma unilateral tomarse unas vacaciones? Más allá de estas catastróficas posibilidades, lo cierto es que el internauta puede hacer algo para exprimir al máximo su conexión wifi.

Habría que intentar que el router esté enchufado en el centro de la vivienda y deberá estar lejos de paredes y rincones

Para empezar, la ubicación del router es clave. No influye solo la distancia que haya entre el aparato y una habitación para que la conexión llegue de forma correcta, sino también la cantidad de obstáculos que tengan que superar las ondas para hacerlo. Así, no solo habría que intentar que el router esté enchufado en el centro de la vivienda, sino que, para hacer que la señal tenga la mejor cobertura posible, deberá estar lejos de paredes y rincones. Desde luego, meterlo en un mueble no sería una buena idea.

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La aplicación WiFi Solver FDTD, disponible solo para Android, puede ser de utilidad a la hora de averiguar cuál es el mejor sitio para colocar el router. Creada por el físico Jason Cole, la herramienta permite subir un plano de tu casa e indicar dónde se encuentra el router para ver cómo se reparte la señal del wifi. Lo hace gracias a la ecuación de Helmholtz, que permite entender la distribución de las ondas electromagnéticas emitidas por el aparato.

No obstante, además de la ubicación del router, las interferencias producidas por otros electrodomésticos también pueden hacer que la señal no llegue con toda la calidad posible al ordenador o dispositivo móvil, por lo que no solo hay que tener en cuenta cuántas paredes y recovecos hay entre la fuente de nuestra conexión wifi y el equipo en cuestión.

¿Es bueno mi router?

Por si encontrar la ubicación perfecta para el router fuera poco, también cabe preguntarse si el aparato en sí es capaz de darnos el servicio que esperamos. A día de hoy, lo habitual es que las operadoras no cedan a sus clientes precisamente los mejores routers del mercado. Al fin y al cabo, ¿para qué dar un aparato que en realidad estará limitado por la velocidad de conexión que hayamos contratado?

Además, entre las características que se suelen consultar a la hora de decidir con qué compañía contratar nuestra conexión a internet no suele estar, precisamente, la calidad del router: lo más importante es saber si llega a nuestra zona y, por supuesto, las tarifas.

Entre las características que se suelen consultar a la hora de decidir con qué compañía contratar la conexión a internet no suele estar la calidad del router

Así, otra solución para hacer que nuestro wifi mejore sustancialmente pasa por comprar un router nuevo. Ahora bien, es importante saber que lo más probable es que no sea posible prescindir por completo del de la operadora, ya que puede que el que compremos no sea compatible con todos los servicios.

Antes de dar el paso de compra de un segundo router, es conveniente analizar nuestras necesidades: si nos conectamos para navegar por internet y poco más, no sería necesario acudir en busca de un aparato mejor. Sin embargo, si nuestra red wifi es utilizada para ver contenidos en una ‘smart’ TV o hacer descargas pesadas, puede que no sea una mala idea.

Para los casos en los que tampoco se requiera mucha velocidad y el problema sea más bien de cobertura, la solución perfecta puede dormir en algún cajón olvidado: un router antiguo podría abandonar su jubilación para llevar internet hasta esa habitación que se resiste a la señal wifi. Colocándolo allí y conectándolo a nuestra red a través del propio wifi o con un cable Ethernet, puede servir para disfrutar de señal en esa parte de la vivienda.

También existe la posibilidad de comprar un repetidor wifi. Se trata de un aparato que, enchufado a la corriente eléctrica, es capaz de recibir la señal wifi de nuestro router y extenderla para que esa zona de sombra en nuestro hogar disponga, por fin, de conexión a internet. Los hay que cuestan menos de 20 euros.

(Ross Catrow)
(Ross Catrow)

Una opción similar a la de los extensores de wifi es la de los adaptadores PLC, que pueden comprarse a partir de 50 euros y que, eso sí, ofrecen una conectividad de mayor calidad. Con ellos, podemos hacer que la señal viaje por la red eléctrica de nuestra casa: conectado al router a través de un cable Ethernet, el adaptador hará que la conexión esté disponible en cualquier otro enchufe de la vivienda, sin peligro de que una interferencia o demasiadas paredes lo impidan. Con otro adaptador en la habitación en la que queramos conectarnos, podremos disfrutar de internet incluso a una distancia de 300 metros.

Después, solo es necesario realizar el procedimiento habitual: buscar la red, introducir la contraseña de nuestro wifi y disfrutar sin preocuparnos por los cortes de conexión o los problemas de velocidad.

¿Están robándote?

Pese a que los internautas disponen de todas estas sencillas posibilidades para hacer que internet funcione a la perfección, tampoco hay que descartar que cualquier tipo de problema esté producido por el robo de wifi de algún vecino gorrón. Si tu conexión es demasiado lenta, no es mala idea utilizar programas como Wireless Network Watcher o Fing (que cuenta con aplicación para Android y dispositivos con iOS como sistema operativo) para comprobar qué dispositivos hay conectados a cada momento a tu red.

Si hay conectados a tu router más aparatos de los que tú mismo tienes y se confirma el robo de wifi, hay una forma de cortarle el grifo al ladrón. Además de cambiar la contraseña, la mejor opción es ocultar el nombre de tu red a través de la configuración del router. Así, solo los que conozcan el SSID, ese nombre de la conexión, podrán acceder a tu wifi, y al ladrón se le acabará el chollo de ahorrarse unos euros al mes a tu costa. Con todas estas técnicas en conjunto, y sin necesidad de gastar mucho dinero comprando accesorios, podrás sacarle el máximo partido a tu wifi.

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