whirlpool se sube al carro en el ces

El Dash de Amazon anticipa un futuro sin hacer la compra en el supermercado

Electrodomésticos que monitorizan nuestro consumo y piden repuestos antes de que se acaben las existencias de jabón, detergente o refrescos. Ese es el futuro que propone el CES 2016
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En abril de 2014, Amazon presentó Dash, un botón con el que pedir productos específicos online sin tener que vestirte para bajar al súper. El 31 de marzo de este 2015, la firma de Jeff Bezos fue un paso más allá y anunció el Dash Replenishment Service (DRS), un servicio que se integra en el interior de los electrodomésticos y gadgets de casa y que hace un seguimiento de nuestro consumo para pedir por nosotros cuando detecta que estamos a punto de agotar las existencias de algún producto.

¿Se están gastando las pilas de tu cerradura inteligente? DRS hace el pedido para que puedas cambiarlas antes de quedarte encerrado en casa. ¿Tu perro corre el riesgo de pasar una jornada de ayuno? DRS pone en tu puerta una bolsa de pienso antes de que se termine su última ración. La idea, refinada en este año, estriba en facilitar la vida del usuario de manera que tenga que despreocuparse de comprar ciertos productos básicos. Y Amazon, claro, se embolsa la comisión correspondiente por cada venta.

Dash Replenishment Service monitoriza el uso que hacemos de los electrodomésticos cotidianos para prever cuándo tenemos que hacer la compra

El CES de Las Vegas arranca hoy con una interminable lista de novedades en el terreno de la electrónica casera. Y uno de los inventos que se han presentado antes de tiempo es una línea de electrodomésticos de Whirlpool que integra la tecnología de Amazon. Algunos productos del catálogo de la firma para este 2016 —una lavadora, una secadora y un lavavajillas— permitirán enlazar una cuenta de Amazon con la aplicación oficial de Whirlpool para que DRS monitorice el uso que hace cada consumidor y así pueda hacer pedidos cuando lo considere oportuno.

La integración del DRS supone un avance en la filosofía del Dash, que en este año y medio de existencia ha evolucionado desde aquel botón que estaba limitado a un único producto a una especie de cilindro que permite escanear comida o dictar la lista de la compra para que se añada de manera automática al carro, cómo no, de Amazon. El Dash original, el botón, todavía se mantiene para marcas específicas, pero su uso despierta algunas dudas: ¿qué sucede si una semana queremos beber otro tipo de cerveza? ¿O si nos apetece comprar una marca de chocolate en oferta?

Amazon sólo quiere ser el mensajero

Lo que Amazon promete a los fabricantes de electrodomésticos y de productos es una plataforma de fácil integración que permite integrar el servicio en el aparato "con menos de diez líneas de código". Para la tienda online, el método abre la puerta a que cualquier fabricante se suba el carro, o eso aseguraba en un comunicado emitido el pasado mes de octubre: "El DRS es una herramienta crítica para fabricantes ya que no tienen que construir su propia plataforma sino que Amazon se encarga de ello, incluidos los sistemas de verificación de pago, el servicio al cliente y la logística".

Bajo la etiqueta DRS, Amazon no se limita a la venta y la distribución de alimentos sino que la compañía ha extendido el sistema a todo tipo de usos. Samsung tiene un acuerdo por el que se monitoriza la tinta de sus impresoras; Oster, Petnet y Clever Pet hacen lo propio con la comida para perros; Sutro controla el inventario de productos químicos para piscinas y Sealed Air se encarga de que nunca falte jabón para las manos en casa.

Es probable que ninguna de estas marcas te suene, a excepción de Samsung. No te alarmes. La tecnología de Amazon ha aterrizado con fuerza en Estados Unidos pero en Europa y en España todavía estamos a la espera de su llegada. Puede que Amazon no ofrezca ni el botón, ni el nuevo Dash ni el DRS en nuestro continente pero un usuario avispado siempre está a tiempo para hacerse con uno —hay formas de conseguirlo a través de la red— y reescribir sus entrañas. Eso fue lo que hizo un ingeniero, que buceó en el código del gadget para programarlo a su gusto. Al hacerlo, cada vez que pulsaba el botón mandaba (y pagaba) un pedido a Domino's que  se traducía en una pizza en la puerta de su casa unos treinta minutos más tarde. ¿No es ese el sueño de todo estudiante universitario?

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