la controversia legal rodea a estas máquinas

Asaltar los cielos con 'drones', una actividad polémica que despierta la creatividad

Aún no está claro cómo estas máquinas voladoras nos harán la vida más fácil a los humanos, pero observar el mundo desde el aire despierta pasiones

Foto: Asaltar los cielos con 'drones', una actividad polémica que despierta la creatividad
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En España hay alrededor de 6.000 drones. El dato nos lo da el responsable de una productora audiovisual que prefiere permanecer en el anonimato, pues nos cuenta que no son buenos tiempos para los que se ganan la vida con estos aparatos. La controversia legal que rodea a esta actividad emergente está frenando su desarrollo. A pesar de ello esa cifra delata que la fascinación que producen estas aeronaves es enorme.
 
Aún no está claro cómo estas máquinas voladoras nos harán la vida más fácil, pero observar el mundo desde el aire despierta pasiones. Por eso no es de extrañar que algunos hayan logrado que estos robots pinten grafitis o se organicen en bandas musicales. Aunque también hay artistas que critican en sus obras el uso mortífero que algunos gobiernos hacen de estos artefactos.

Hasta hace poco resultaba impensable que fotógrafos o cineastas amateurs captasen imágenes a vista de pájaro. Ese es el principal atractivo para que muchos se animen a adquirir o fabricar un pequeño drone. De hecho, es tal la fiebre que desatan que ya hay una red social especializada en las imágenes que se realizan con ellos: Dronestagram. Aunque el fenómeno se expande por todas las redes sociales. En Instagram por ejemplo una búsqueda de la etiqueta #drone arroja casi 75.000 imágenes.

Aunque cada vez son más las empresas que venden drones para todos los públicos, el do it yourself también está a la orden del día. Prueba de ello son talleres como el de construcción de multicópteros que ofrece el centro de arte La Laboral en Asturias.

Otro buen ejemplo es el proyecto Flone, ganador del certamen Next Things 2013 Next Space. Este consiste en una especie de mochila voladora que cualquiera con un poco de maña puede construir y que permite captar imágenes con un móvil desde una altura de 20 metros.

Una relación con luces y sombras

Pero la relación con los drones no es ni mucho menos de color de rosa. Abundan las críticas hacia ellos. Por ejemplo esta cuenta del artista James Bridan nos muestra imágenes captadas con Google Maps de sitios que han sido atacados por drones. La información la obtiene de la organización británica The Bureau of Investigative Journalism, que realiza una cobertura sobre los ataques que se realizan con estos aviones no tripulados.

Otra acción de este artista para hacer visibles estas armas fantasmagóricas es DIY Drone Shadows, que consiste en una serie de siluetas de drones pintadas en las calles de ciudades, como Londres o Washington DC, que nunca han sido atacadas con estas armas.

'Spraycopter' es un proyecto que tiene como objetivo acceder con uno de estos dispositivos a sitios inaccesibles para hacer un grafitiEn Pakistán, uno de los países que si es objeto de frecuentes ataques, los drones aparecen incluso en poemas. Según se explica en el medio estadounidense National Journal estas aeronaves están tan omnipresentes en la cultura popular paquistaní que incluso se mencionan en versos y canciones.

En el proyecto artístico #NotABlugSplat, realizado en ese país asiático, han colaborado diversos creadores, entre ellos el artista urbano JR. El resultado de esta acción protesta es un enorme retrato de un niño que perdió a sus padres y hermanos en un ataque con aviones teledirigidos. Con esta imagen, visible desde el aire, sus creadores pretenden atajar la insensibilidad de los pilotos que controlan estas aeronaves a miles de kilómetros desde un ordenador.

El 'drone' como un acto de rebeldía

El grafitero y hacker Katsu también quiere usar los drones como elemento de rebeldia. Spraycopter es un proyecto para lograr acceder con uno de estos dispositivos a sitios inaccesibles para hacer un grafiti. Algo en lo que Katsu es todo un experto, pues ha llegado a realizar pintadas incluso en el muro que rodea a la Casa Blanca.

De momento su robot volador no parece ser muy preciso y parece que sólo es capaz de realizar pinturas abstractas, pero su creador planea perfeccionarlo y difundir la receta para que cualquiera pueda construir y programar su propio Spraycopter.

Mucho más lúdico es el proyecto musical de dos universitarios estadounidenses que están tras la startup Kmel Robotics. Entre sus logros figura una orquesta de drones que interpreta obras que van desde Así habló Zaratustra de Richard Strauss a la banda sonora de las películas de James Bond. En otros proyectos también han realizado increíbles espectáculos audiovisuales con estos dispositivos.

Otros usos de los drones que desafían a la imaginación son que se estudie su uso en el periodismo o que ya haya arqueólogos sacándoles partido. Todos estos ejemplos parecen demostrar que ni la lenta maquinaria de la burocracia es capaz de cortarle las alas a los que sueñan con asaltar los cielos.

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