una función útil pero CONTROVERTIDA

Así nació el polémico 'autocompletado' de Google

Nos hemos acostumbrado a sus sugerencias y no les damos mayor importancia, pero Google le debe su 'autocompletado' a la creatividad de un desarrollador

Foto: Así nació el polémico 'autocompletado' de Google

En diseño web, se llama microinteracciones a pequeños detalles o características que suponen una gran diferencia para el usuario a la hora de navegar por una página. Un ejemplo de microinteracción es el ligero cambio de textura que un botón pinchable muestra cuando pasamos el cursor por encima. Otro ejemplo es la acción de tirar hacia abajo para refrescar de muchas apps para móvil, empezando por la de Twitter.

Quizá la microinteracción más utilizada en la actualidad sea la del autocompletado de texto. Es algo sutil que nos acompaña siempre que hacemos una búsqueda en cientos de páginas y servicios, y de hecho estamos tan acostumbrados a utilizarla que cuando una web no cuenta con ella, nos parece vieja, como si estuviese rota.

Pero el autocompletado que tanto tiempo nos ahorra, que tan útil nos resulta, y que tantas polémicas causa también, no lleva tanto tiempo siendo algo habitual. Como tantas otras cosas, nació de la inspiración de un solo individuo y se generalizó gracias al impulso de un gigante de internet.

Algo con lo que entretenerse en el autobús

En el año 2004, Kevin Gibbs acababa de graduarse en Stanford y se incorporaba a trabajar en las oficinas de Google en Mountain View, atraído por su inspiradora política de permitir que sus empleados utilicen el 20% de su tiempo para proyectos personales, y también por su práctico servicio de ruta que trasladaba a los empleados desde el centro de San Francisco hasta el cuartel general de la compañía.

Su trabajo como desarrollador consistía en mantener la infraestructura de los los centros de datos de Google. Eso quería decir que poco podía hacer relacionado con su tarea desde el bus, camino del trabajo. Gibbs decidió buscar algo con lo que entretener los ratos muertos.

Contaba con una enorme billones de datos de búsquedas de usuarios, y se trataba de la época en la que la técnica AJAX de programación estaba en auge. Este sistema crea aplicaciones que se ejecutan sobre el navegador mientras la comunicación con el servidor se mantiene en segundo plano, permitiendo hacer cambios en las páginas sin necesidad de recargarlas. La navegación del usuario es más rápida y ágil. Gibbs aprovechó ambas posibilidades a su alcance.

"¿Qué tal si lo haces para búsquedas?"

Lo primero que construyó fue un predictor de URL: al comenzar a teclear una dirección web, el sistema la completaba utilizando los datos de búsquedas en Google, de forma similar a como los editores de correo electrónico completan las direcciones de envío con solo teclear algunos de sus caracteres, pero a una escala muchísimo mayor. 

Echando un vistazo a su trabajo, un compañero de Gibbs le hizo una sugerencia: "Eso está muy bien. ¿Qué tal si lo haces para búsquedas?". Así que Gibbs rehizo su herramienta. La idea caló en seguida, y así nació Google Suggest (un nombre sugerido por Marissa Mayer, entonces directiva de la compañía).

Tras unos meses perfeccionándola y con el apoyo de sus jefes, todo estaba listo para ponerla a disposición de los usuarios. Pero había un paso que cumplir antes de lanzarlo públicamente.

La lista negra: lo que Google no sugiere

Aunque la herramienta funcionaría de forma automática respondiendo a un algoritmo según las búsquedas más habituales, Google quería evitar que las sugerencias mostradas pudiesen ofender a nadie, así que Gibbs tuvo que hacer una lista negra de términos que no serían sugeridos por Google Suggest, aunque fuesen estadísticamente los más probables. Especialmente todos aquellos relacionados con la pornografía. 

Google quería evitar que las sugerencias mostradas pudiesen ofender a nadie, así que Gibbs tuvo que hacer una lista negra de términos que no serían sugeridos, aunque fuesen estadísticamente los más probablesDe hecho, el cajetín de búsqueda de Google no autocompleta nada relacionado con el porno. El que quiera encontrarlo, tendrá que teclearlo al completo.

En una entrevista con All Things Digital, Gibbs reconoce que la tarea le dio que pensar: comenzó a preguntarse si no estaría sesgando el pensamiento de la gente, ya que "eliminar algo de los resultados es como sugerir que no existe". El tiempo ha demostrado que la inquietud de Gibbs no era sin motivo: esta función ha sido acusada de favorecer el sexismo y de mostrar una realidad distorsionada.

"Reconozcámoslo: todos somos un poco vagos"

En cualquier caso, tras un breve periodo de prueba, Google lanzó Google Suggest el 10 de diciembre de 2004, en principio como un servicio separado del buscador. El propio Gibbs firmaba el post de presentación, en el que explicaba la utilidad de su invento: "Hemos descubierto que Google Suggest no solo hace mucho más fácil teclear tus búsquedas favoritas (reconozcámoslo: todos somos un poco vagos), sino que te da mucho juego para explorar lo que los demás están buscando, y aprender sobre cosas que jamás habías imaginado. Adelante, pruébalo".

El autocompletado estaba ahí fuera, y sin embargo, no despegó realmente hasta cuatro años depués. En parte, admitió Gibbs, por su propio desinterés una vez dada la forma a su criatura. Pero en 2008 Google lo incorporó a sus servicios de forma integrada. Desde entonces, aparece por defecto en su buscador, en sus mapas o en su servicio de correo electrónico.

No es el único: Facebook empezó a utilizar el autocompletado en 2010, así como otros buscadores, redes sociales o tiendas online. Prueba a teclear una "k" en el buscador de Amazon, y verás con qué entusiasmo te sugiere "Kindle".

Actualmente, el autocompletado se ha convertido en una ayuda sutil y eficaz (aunque a veces innecesaria y otras veces, para algunos, algo intrusiva) en nuestra actividad en internet. Su implementación, sin embargo, no fue un acto desinteresado de Google, ya que casi nada lo es. Si la web responde mejor a las necesidades del usuario, y de forma más intuitiva, éste la usará más y más rápidamente, convirtiéndole en objetivo de la publicidad de forma más constante.

Google contrata 'autocompletadores'

Como parte de una broma del April's Fool Day (el Día de los Inocentes en la cultura anglosajona), la víspera del 1 de abril de 2011 Google publicó este vídeo en el que anunciaba que estaba contratando expertos para ser autocompletadores.

El protagonista es Michael Taylor, que supuestamente lleva dos años trabajando para la compañía como autocompletador. "Este es mi ordenador. Aquí arriba me aparece lo que están tecleando los usuarios, de forma anónima, claro. Yo intento hacer una predicción de lo que están buscando, y lo tecleo tan rápido como puedo. Si he hecho mi trabajo bien, el usuario lo ve, pincha en ello y ¡bum! Resultados inmediatos".

¿Qué hace falta para hacer este trabajo? "Solo hay que teclear muy rápido. Ah, y tener poderes mentales". ¿Algún voluntario?

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