El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, dejó ayer preparado el terreno para que el presidente Obama anuncie de manera inminente una intervención militar en Siria. En una comparecencia de prensa ofrecida con urgencia ayer (horas después de la llegada de los observadores internacionales al lugar de los hechos) el jefe de la diplomacia insistió en que ya hay suficientes pruebas de que Bachar al Asad utilizó armas químicas. “Es innegable”, declaró, adelantando que “habrá consecuencias”. El Departamento de Defensa dejó dicho, por su parte, que las tropas estaban preparadas para recibir órdenes, tras un fin de semana de reuniones con sus generales y la Casa Blanca.

En definitiva, pocos dudan ya de lo que hace apenas unos días parecía una posibilidad muy remota: que el también nobel de la Paz Barack Obama va a acabar siendo arrastrado (contra su propia voluntad, dicen) hacia otra intervención militar. La sensación ahora es que intentará hacerlo de la manera menos aparatosa posible, algo que los expertos describen como una “acción muy limitada”. “Estados Unidos ya ha decidido hacer algo en Siria y el discurso de John Kerry indica que se acerca una intervención. La cuestión ahora es cuál es el objetivo de dicha intervención”, asegura a El Confidencial Tony Badran, experto de la Fundación para la Defensa de las Democracias, uno de los think tanks de Washington que más y mejor información maneja sobre Oriente Medio.

Un combatiente de una brigada que lucha junto al Ejército de Liberación Sirio se pone a cubierto en Alepo (Reuters). Un combatiente de una brigada que lucha junto al Ejército de Liberación Sirio se pone a cubierto en Alepo (Reuters).
Según Badran, la única motivación que tiene Obama (y en general Washington) para actuar en Siria es frenar una situación que tiende hacia la barra libre en el uso de armas químicas. “Una intervención del Gobierno estadounidense ahora mismo sólo puede estar motivada como represalia por usar armas químicas, no para desequilibrar el conflicto a favor de los rebeldes. Esto es porque la última vez que se usaron armas químicas, EEUU no respondió, y de cierta manera mandó a un mensaje a Siria y a otros regímenes: vino a decir que el uso de armas químicas no entraña consecuencias. Ahora, para restaurar la credibilidad y reconquistar su poder de disuasión, (Obama) tiene mucha presión para hacer algo”, explica el experto.

Más allá de sus denostadas credenciales pacifistas, Obama tiene motivos bastante serios para no meterse hasta las rodillas en el fango de un nuevo conflicto armado.

1. La población estadounidense no lo apoya

Las intervenciones militares de la era Bush han dejado exhausta a la opinión pública. Según la última encuesta, realizada por la agencia Reuters, el 60% de los estadounidenses no quiere ni oír hablar de un nuevo conflicto, frente al 9% que pide expresamente una intervención militar.

2. El miedo a alimentar a Al Qaeda

Combatientes del ejército de liberación sirio se ponen a cubierto dentro de un edificio en alepo (reuters). Combatientes del ejército de liberación sirio se ponen a cubierto dentro de un edificio en alepo (reuters).

Badran cree que el escenario más plausible es uno en el que EEUU castigue al régimen sirio sin apoyar a los rebeldes, cada vez más infiltrados por grupos fundamentalistas, incluido Al Qaeda. Muchos de sus asesores le susurran estos días al oído la lección histórica de Afganistán, donde Estados Unidos entró, financió y armó al yihadismo internacional para combatir a la Unión Soviética. ¿Cómo se logra eso? “Con ataques muy limitados, por ejemplo, a las bases o instalaciones desde las que se lanzaron los ataques químicos o a los oficiales que los ordenaron”.

3. No desnivelar la guerra

 

Para conseguir lo anterior, Estados Unidos tendría que evitar una acción que desnivelase el conflicto del lado de los rebeldes. “Un ataque contra las Fuerzas Aéreas o los silos balísticos de Asad, que suponen la principal ventaja del régimen frente a sus enemigos, cambiaría el curso del conflicto en muchos sentidos, además de ser una inyección de moral para la resistencia. Es altamente probable que (EEUU) haya descartado algo así porque esta intervención no debería estar conectada con una estrategia para tomar posiciones o interferir en el conflicto de Siria a favor de los rebeldes. No ha de verse así”, insiste Badran.

 

Una niña siria refugiada en el campamento de Domiz, en la provincia iraquí de Dohuk (Reuters).Una niña siria refugiada en el campamento de Domiz, en la provincia iraquí de Dohuk (Reuters).

 

4. La complicada diplomacia internacional

 

Obama ha dicho por pasiva y por activa que no va a actuar de espaldas a la comunidad internacional y a la autoridad de Naciones Unidas. Con la presencia de Rusia y China en el Consejo de Seguridad, es casi inimaginable un escenario en el que Estados Unidos declare la guerra a Siria o destruya toda su aviación con bombardeos selectivos. “Están intentando buscar una solución para intervenir sin contravenir la legislación internacional, ya que hay maneras de hacerlo sin que haya una votación de Naciones Unidas, que podría retrasar o bloquear la intervención. Es un síntoma más de que van a hacer algo muy limitado”, concluye el analista.