La estafa del 3D llega a su culmen en Piraña

Cuando James Cameron decidió resucitar el 3D para salvar la industria del cine no sabía que, en realidad, estaba ayudando a más de un sinvergüenza a
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    Cuando James Cameron decidió resucitar el 3D para salvar la industria del cine no sabía que, en realidad, estaba ayudando a más de un sinvergüenza a hacer caja a costa del dichoso aparatito. Pero, ¿qué está pasando en la industria del cine? ¿Es que cualquier película puede utilizar el tema de las gafitas? No, no y no. Es más, aquellos ministerios de cultura tan preocupados en sacar leyes contra la piratería en internet, deberían centrar sus esfuerzos en prohibir que cierto tipo de cine se exhiba en salas comerciales y, lo peor de todo, en 3D.

    ¡Pero cómo se le puede pedir a un espectador que se gaste casi 10 euros en ver una bazofia como Piraña 3D! ¡Es un insulto! Una ofensa a aquellos cineastas que luchan contra la piratería e intentan salvar una industria que, al menos en España, no pasa por su mejor momento. Y es que, películas como estas confunden al espectador. Les hacen creer que ver películas ilegalmente está bien después de haberse sentido estafados tras pagar una entrada. Les ciega a la hora de entender que la piratería deja a muchos sin trabajo.
     
    Sin embargo, lo que resulta más inquietante es que detrás de esta cinta esté Alexandre Aja, el protegido de Wes Craven, el realizador de cintas como Alta tensión o Las colinas tienen ojos. Cuesta creer que alguien que está llamada ser un genio del terror se haya rendido a Hollywood y convertido en cómplice de este engaño. Cuesta creer que en la sinopsis tenga la desfachatez de decir que pretende "no sólo homenajear las películas de serie B del pasado, sino reivindicar el regreso de las convenciones del género y, por supuesto, de la diversión palomitera de toda la vida".
     
    Muchos dirán que lo mismo ocurre con Torrente 4. No se confundan. Pese a quien le pese, la cinta de Segura -española- no engaña en su trailer o en su sinopsis, muestra lo que es e incluso esconde una crítica social. Pero, sobre todo, como decía hace unos días el director Carlos Iglesias a este portal: "Torrente hace industria y sobre todo da trabajo y riqueza al país". Nada que ver con los blockbusters americanos.
     
    Ahora bien, como el espectador es libre de gastarse el dinero en lo que le apetece, si lo que quieren es reírse hasta la saciedad por la pésima calidad del filme, no duden en ver (en el cine o donde sea) Piraña 3D, una cinta a la altura de otras obras maestras de lo casposo como Blonde & Blonder, Titanic 2 o Serpientes en el avión. Avisados están.