encargado a PwC

El informe que guardan las nucleares y sitúa España ante la crisis energética 'californiana'

Un informe encargado por Foro Nuclear advierte de que no alargar la vida de las centrales provocaría un caos eléctrico como el del estado americano en 2000, con apagones y precios disparados

Foto: Al fondo, la central nuclear de Cofrentes. (EFE)
Al fondo, la central nuclear de Cofrentes. (EFE)

Fue una especie de tormenta energética perfecta. En la entrada del presente siglo, el estado americano de California sufrió una crisis inédita de desabastecimiento eléctrico. Una combinación de factores (subidón de la demanda, gas natural más caro, contratos mayoristas defectuosos) provocó una espectacular subida de precios en el mercado de hasta el 800% y derivó en la necesidad de realizar apagones controlados para no dejar sin suministro a industrias y activos estratégicos. La crisis, sorprendente en uno de los países más avanzados del mundo, dejó en la quiebra a gigantes de la industria y fue uno de los detonantes de la caída de Enron. En definitiva, puso en duda los procesos de desregulación, no solamente en Estados Unidos, sino en muchas otras partes del mundo.

¿Puede España sufrir una crisis energética similar a la de California en los años 2000 y 2001? Un informe de PwC encargado por Foro Nuclear (el 'lobby' que agrupa a las centrales españolas, los operadores y las principales empresas subcontratistas) sostiene que sí. Pero no por un déficit de regulación en el mercado español, sino por la ausencia de alternativas de generación al final de los permisos de explotación de las instalaciones de fisión que comienzan a expirar a partir de 2020. Para 2030, además, se habrán cumplido los 40 años de vida útil de estas instalaciones que contemplaba inicialmente su diseño.

Central nuclear de Santa María de Garoña. (Antonia Gutiérrez)
Central nuclear de Santa María de Garoña. (Antonia Gutiérrez)

La consultora sostiene que, a partir de la próxima década, confluyen dos circunstancias que pueden abocar a restricciones en la producción de energía. Habrá finalizado el Plan Nacional de Transición, que supondrá el cierre de centrales de carbón que no se adapten a los límites de emisiones de óxido y nitrógeno (NOx), y habrá que elegir entre echar el candado o renovar las licencias de los operadores de las centrales nucleares. “No renovarlos [los permisos de explotación] supondría episodios de elevados precios en el mercado eléctrico, a los que habría que añadir el elevado coste para la sociedad de no disponer de electricidad en determinados momentos, como ya sucedió en la crisis de California de los años 2000/2001”, señala el informe de PwC, titulado 'El papel de la energía nuclear en la transición energética', al que ha tenido acceso El Confidencial.

Según el estudio, a partir de 2030, España debe además incorporar más fuentes renovables en su mix energético para cumplir los objetivos europeos (27% de energía final limpia y reducción del 40% en las emisiones de carbono). Si finalmente se opta por no alargar la vida útil de las centrales, como promueve Foro Nuclear, será necesario poner en marcha “un plan precipitado de construcción de renovables que parece poco creíble, al menos a un coste razonable. Los sobrecostes para el consumidor alcanzarían los 5.000 millones al año, presionando la ya elevada factura de los consumidores”.

Los ecologistas señalan que el vacío de producción de las nucleares puede cubrirse con los ciclos combinados, aunque con mayor precio y emisiones

Para acometer ese plan “precipitado” sustitutivo de las nucleares, sería necesario instalar en tiempo récord 6.000MW/año, sobre una superficie similar a la provincia de Ávila en el caso de elegir plantas fotovoltaicas, “tensionando los precios de adquisición e instalación de renovables”.

Para PwC, la apuesta es por un plan de transición “más prudente, que alargue la operación de las centrales nucleares hasta que haya una alternativa viable” técnica y económicamente. El ahorro para los consumidores sería de 12.600 millones en costes, permitiría cumplir con los objetivos medioambientales de emisiones de gases de efecto invernadero y serviría para ganar tiempo a la espera de mejores alternativas tecnológicas de almacenamiento de energía.

Expiran los permisos

Para reforzar su argumentación y ganar puntos en el debate sobre la seguridad, el informe encargado por Foro Nuclear sostiene que hay 110 reactores en todo el mundo que ya disponen de autorización para operar más de 40 años en Estados Unidos (60 años), Suiza (50 años), Francia (sin límite), Holanda (60 años) y Bélgica (50 años). Las eléctricas tienen previsto solicitar al Gobierno y al Consejo de Seguridad Nuclear la extensión de la vida útil de varias centrales hasta los 60 años, aunque este viernes el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha señalado que Garoña estaba condenada al cierre y ha puesto en duda el negocio de muchas plantas. Almaraz (Cáceres) y Vandellós II (Tarragona) tienen licencia hasta 2020, mientras que las de Cofrentes (Valencia) y Ascó (Tarragona) expiran en 2021, aunque la vida útil de 40 años no finaliza hasta 2025. Trillo es la central cuyo permiso de explotación caduca más tarde, en 2024.

La posición alarmista del Foro Nuclear no es compartida por el movimiento ecologista. Carlos Arribas, portavoz de Ecologistas en Acción, niega que pueda producirse un colapso por el cierre de las centrales nucleares a partir de 2020. Cree que la caída en la generación puede cubrirse elevando la actividad de las centrales de ciclo combinado, muchas de ellas funcionando ahora al ralentí. "Las centrales de gas tienen una capacidad de 20.000MW/h, mientras que las nucleares producen 7.000 MW/h, un tercio de las de ciclo combinado. Es evidente que aumentarían las emisiones y el precio de la factura, aunque esto depende de si se implantan más renovables o no. Pero el sistema está preparado", insiste Arribas.

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