mesa de debate de el confidencial y banco mediolanum en forinvest

“España y el mundo seguirán creciendo, pero tendremos que vivir en la incertidumbre"

La economía mantendrá la tendencia positiva pese a Trump o el Brexit, aunque el precio del petróleo reducirá la velocidad de crucero. Los expertos advierten: hay que invertir en competitividad

Foto: Mesa de debate El Confidencial y Banco Mediolanum en Forinvest. (Alberto Sáiz)
Mesa de debate El Confidencial y Banco Mediolanum en Forinvest. (Alberto Sáiz)

El crecimiento económico seguirá imparable en España y gran parte del mundo durante 2017. Lo hará, quizás, a un ritmo menor del que lo ha hecho hasta ahora y muy condicionado por factores como la evolución del precio del petróleo o la situación política internacional, pero no hay síntomas de recesión sobre el horizonte. La diferencia con otras etapas de bonanza es que ahora toca aprender a vivir ese comportamiento económico más equilibrado sentado en la silla de la montaña rusa de las incertidumbres y los vaivenes económico-políticos nacionales e internacionales. Esta es una de principales conclusiones compartidas por los ponentes de una mesa de perspectivas económicas para 2017 celebrada este jueves en Feria Valencia en el marco de Forinvest, la mayor feria profesional de banca y finanzas de España.

“España y el mundo seguirán creciendo, pero tendremos que vivir en la incertidumbre"

En una jornada de debate organizada por El Confidencial en colaboración con Banco Mediolanum, su responsable de Banca Privada, Joaquín Maldonado, ha recordado el impacto relativo que han tenido en la economía real y financiera grandes acontecimientos sobre cuyas consecuencias alertaban los expertos. Ni la desaceleración de China, ni el Brexit, ni la elección de Trump, ni tampoco el referéndum italiano han tenido las consecuencias “catastróficas” que se anunciaban. “El año 2016 ha sido especialmente didáctico en la confirmación de que hacer previsiones a corto plazo tiene poco sentido”, señaló Maldonado.

Este experto en asesoramiento financiero pone el acento en los grandes cambios que están experimentando la economía y la sociedad del planeta en términos tecnológicos o demográficos. “Estamos experimentando una cuarta revolución industrial, la mejor época en la historia de la humanidad en crecimiento y desarrollo. Muy pronto habrá una clase media mundial que necesitará alimentos y energía. Habrá que satisfacer nuevas exigencias”, insistió sobre las oportunidades que se abren para unas empresas obligadas a adaptarse al cambio y a los grandes retos tecnológicos.

Maldonado recordó que el PIB mundial ha crecido todos los años desde 1925 excepto en 2009 (ver gráfica). La diferencia respecto a otras épocas es que ahora “la volatilidad es una constante”. “Nunca más habrá rentabilidad sin volatilidad, pero no asumir riesgos es el mayor riesgo en inversión. Si se sabe convivir con la volatilidad, se obtiene rentabilidad”. La clave de la adaptación es enfocar la inversión y la visión económica hacia el largo plazo.

Joaquín Maldonado, responsable de Banca Privada de Banco Mediolanum. (Alberto Sáiz)
Joaquín Maldonado, responsable de Banca Privada de Banco Mediolanum. (Alberto Sáiz)

Esa misma idea, la de la paradoja de vivir en un entorno que combina incertidumbre y crecimiento, ha sido compartida por Nuria Bustamante, directora de Economía Española y Análisis Sectorial de Bankia Estudios. Según ha explicado (ver presentación), España ha sorprendido muy positivamente por su patrón de crecimiento, mucho más equilibrado que en etapas anteriores. La mejora de la competitividad y la internacionalización, la caída de la carga de la deuda de familias y empresas y un sector turístico en auge son algunas de las claves de un dinamismo que ha sido empujado además por los reducidos precios del petróleo, una política fiscal expansiva (bajos tipos de interés) y una inercia cíclica que ha aflorado gasto contenido durante los años de recesión. La consecuencia es que el PIB nacional está a punto de recuperar el nivel precrisis, aunque esta reanimación está lejos de producirse en términos de empleo o salarios, el reverso oscuro y las secuelas pendientes de la recesión.

Nuria Bustamante, directora de Economía Española de Bankia Estudios. (Alberto Sáiz)
Nuria Bustamante, directora de Economía Española de Bankia Estudios. (Alberto Sáiz)

“Nos han sorprendido los datos en términos de actividad, con un crecimiento en 2016 del 3,2%, mayor del que esperábamos y que creemos que se prolongará en 2017 (2,5%). El escenario económico es positivo pese a riesgos e incertidumbres”, como pueden ser las políticas de Trump o las consecuencias del Brexit. Para Bustamante, la clave de ese crecimiento continuado está en que España parece haber aprendido de alguno de sus errores y disfruta ahora de una composición de su tejido económico más equilibrada. Se está produciendo un “fenómeno singular”, como es el hecho de que demanda interna y externa están tirando a la vez de la economía gracias a la mejora paralela de las exportaciones y la competitividad empresarial, que tiene el reto de seguir produciéndose. “Llevamos años con superávit por cuenta corriente”, resaltó la analista, para recordar la importancia que esto tiene para reducir la deuda externa y aminorar la dependencia financiera del exterior.

El desborde positivo de las previsiones se debe, en parte, a la caída de los precios del petróleo, un elemento que tiene todos los visos de desaparecer como factor de impulso en 2017 y que obliga a buscar fórmulas alternativas de mejora de la productividad y la competitividad. El aumento de los costes de la energía, los cambios en la política monetaria y las exigencias de consolidación fiscal (España sigue “sin avanzar en la reducción del déficit estructural, con el 3,8% del PIB en 2016”) son algunas de las debilidades detectadas para los próximos años, ha explicado Bustamante.

José Manuel Pastor, decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Valencia. (Alberto Sáiz)
José Manuel Pastor, decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Valencia. (Alberto Sáiz)

José Manuel Pastor, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia e investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, ha resaltado algunas de las tareas pendientes de la economía española. Reducir la deuda, ganar en productividad, hacer sostenible el sector público e invertir en formación e I+D o hacer una reforma fiscal son elementos clave para mantener el crecimiento, ha explicado. “Hace falta una reforma tributaria para hacer el sector público más sostenible, pero no con impuestos directos, porque las clases medias ya están bastante estranguladas”, indicó.

Pastor pone especial énfasis en el papel de la educación superior y su aportación económica. “La solución al desempleo juvenil es seguir invirtiendo en formación. Hay 2,3 millones de personas menos trabajando con respecto a 2007, pero, sin embargo, hay 640.000 ocupados universitarios más”, ha revelado. El decano de la Facultad de Económicas ha querido reivindicar la tarea de las universidades en I+D para mejorar la productividad y la competitividad empresarial y ha denunciado el descenso de las trasferencias públicas para proyectos de I+D.

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