"LOS POLÍTICOS NO PUEDEN SALTARSE LA LEY"

Rajoy llega a Barcelona desde Roma pisando fuerte: no habrá referéndum catalán

“Estamos dispuestos a dialogar. Hay muchos temas sobre los que necesitamos hablar, pero no aceptamos las imposiciones", ha asegurado el presidente del Gobierno

Foto:  El presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy (d), junto al nuevo presidente del PPC, Xavier García Albiol (i). (EFE)
El presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy (d), junto al nuevo presidente del PPC, Xavier García Albiol (i). (EFE)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, clausuró este domingo el congreso de los populares catalanes —que eligió a Xavier García Albiol como nuevo líder en sustitución de Alicia Sánchez-Camacho — con duras advertencias al Gobierno catalán y a los independentistas. Rajoy, que llegaba de Roma, donde asistió a los actos de conmemoración del 60 aniversario de la creación de las bases de la UE, ofreció diálogo y desvaneció cualquier duda respecto al referéndum. [A fecha 9 de Junio de 2017 se ha puesto fecha a la consulta catalana: el 1 de octubre de 2017]

Estamos dispuestos a dialogar. Hay muchos temas sobre los que necesitamos hablar, como infraestructuras, financiación autonómica, mejora de los servicios públicos, atención a la dependencia, problemas demográficos, oportunidades para los jóvenes… Pero no aceptamos las imposiciones, los monólogos, los contratos de adhesión ni, por supuesto, sortear la ley. A la gente se le pueden pedir muchas cosas, pero no pueden pretender que nos reunamos para ver cómo violamos la ley. Por eso no podemos admitir la celebración de un referéndum que no permite nuestra Constitución ni ninguna otra Constitución escrita del mundo. Yo solo he visto por escrito el derecho de autodeterminación en tres constituciones: la de la antigua Unión Soviética, la de la antigua Yugoslavia y la de Etiopía”, ha asegurado.

Rajoy: "No se le puede pedir a la gente que se ponga de acuerdo para violar la ley"

Rajoy enumeró los cinco objetivos del PP para Cataluña. El primero es “seguir juntos, como siempre hemos estado. Hemos estado juntos durante más tiempo que ninguna otra nación europea y por eso hay lazos familiares, de sangre, históricos y comerciales entre Cataluña y el resto de España. Vamos a un proceso de integración. El sábado, la UE apostó por más integración, porque eso nos hará mejores y traerá más progreso, más bienestar y mayor proyección en el mundo”.

El segundo objetivo es “que se cumpla la ley. Es terrible que tengamos que hablar de esto. Sin cumplimiento de la ley no hay democracia. Ley y democracia son inseparables. Los dirigentes políticos no pueden saltarse la ley a la torera, sabiendo además que lo hacen, porque esto es antidemocrático. Ni pueden saltarse las sentencias de los tribunales”. El presidente español apuntó directamente al Gobierno catalán: “No se pueden ignorar los dictámenes de los letrados del Parlamento ni los dictámenes del Consejo de Garantías Estatutarias (CGE). No se pueden aprobar en un boletín oficial dos enmiendas sobre presupuestos que son contradictorias. Todo esto está liquidando el Estado de derecho”. Se refería a las advertencias de los letrados catalanes y del CGE sobre que algunas partidas de los Presupuestos catalanes para 2017 son inconstitucionales.

El tercer objetivo es “recuperar las instituciones para que vuelvan a estar al servicio de todos los ciudadanos y no solo al servicio del independentismo. Las instituciones son de todos, no de una parte. Y la Generalitat no gobierna hoy para todos los ciudadanos, sino solo para una parte”.

Artur Mas, durante en acto del PDeCAT, da inicio a su campaña por el sí a la independencia. (EFE)
Artur Mas, durante en acto del PDeCAT, da inicio a su campaña por el sí a la independencia. (EFE)

El cuarto objetivo es “trabajar para reconstruir la cohesión interna, que está destruida irresponsablemente por años de separatismo que han dividido dramáticamente a la sociedad”. Y el quinto objetivo: “Buscar un nuevo espíritu de concordia interior que aleje los extremismos, porque la actual situación está poniendo en cuestión el modelo económico y social de Cataluña que ha funcionado a lo largo de la historia”.

Una sociedad destruida

Alertó Rajoy del discurso “del enfrentamiento, del reproche, del victimismo, del buscar el enemigo fuera, del echarle la culpa a otro… Eso no tiene sentido. A los políticos se les elige para que resuelvan problemas, no para que le echen la culpa a otro. Eso destruye a la sociedad, no aporta nada a la convivencia”.

El líder popular se dolió también de que “hoy los extremismos más antidemocráticos son decisivos para la gobernabilidad de Cataluña por la irresponsabilidad de algunos, que los han querido como aliados”, subrayó en referencia a la alianza entre el Gobierno de Carles Puigdemont y los antisistema de la CUP.

Y reclamó un cambio de rumbo, asegurando que “España es ya el país que más crece de la UE y el que crea más empleo. Hemos tenido durante cinco años crecimiento negativo, un récord histórico. Pero desde 2014 a 2016 ya hemos crecido. En estos momentos, no llegamos aún al nivel de recaudación del año 2007. Pero en este año de 2017 nos pondremos a la altura”.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)

Vaticinó que piensa crear 500.000 puestos de trabajo anuales de aquí a 2020, por lo que espera que en esa fecha haya “20 millones de ciudadanos trabajando. Desde febrero de 2016 a febrero de 2017, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 580.000. Por tanto, vamos por buen camino. Ahora necesitamos un poco de sentido común. No dar marcha atrás en las reformas, sobre todo las que han funcionado. Necesitamos más inversión. Seguir controlando las cuentas públicas, porque buena parte de los males vienen del déficit público y de que se ha gastado más de lo que se tiene. Y necesitamos, a poder ser, un poco de estabilidad política”. En este sentido, subrayó que gobierna en circunstancias difíciles, porque tiene solo 137 diputados. “Ahora hay que pactar, negociar. Somos conscientes de que no podremos cumplir todo nuestro programa electoral. Pero unas cosas ya las hemos pactado y otras estamos intentándolo. Y lo que no hayamos podido pactar todavía, seguiremos intentándolo”.

Advirtió, eso sí, de las consecuencias del separatismo y la deriva de Cataluña, arremetiendo contra los que prometen y engañan con el señuelo de la independencia como remedio de todos los males: “Se han ocultado las consecuencias políticas, económicas y sociales que la separación provocaría, que son muy importantes y muy graves: salida de la zona euro, salida de la UE, salida del mercado único, la imposibilidad de sostener los servicios públicos… Un proceso de secesión no es una poda agradable hecha por un amable jardinero. Es una amputación dolorosa y no hay cirujano que la salve”.

Los ‘olvidados’ de Puigdemont

Minutos antes, el ya nuevo líder del PP catalán, Xavier García Albiol, prometía su compromiso con “los olvidados de Puigdemont y de Junqueras”, en referencia al vicepresidente catalán y líder de ERC, Oriol Junqueras. Para Albiol, el Gobierno catalán ha dividido la sociedad catalana en dos bandos: los que están con ellos y los olvidados. Estar con los olvidados, aseguró, es reivindicar el poder expresarse en castellano o en catalán, poder escoger la lengua de escolarización de los hijos, es proteger a cualquier tipo de familia, es blindar el sistema de pensiones, es denunciar el colapso sanitario frente a “los que derrochan el dinero en independencia”, es solucionar la precariedad laboral, es “rebelarnos contra la corrupción en las ayudas y es decir abiertamente que Junqueras es hijo de Carod-Rovira y que Artur Mas es hijo de Jordi Pujol”.

Puigdemont prepara su viaje a EEUU, donde recalará en Boston, Washington y Nueva York para vender la independencia catalana

Albiol también terció en que “estar con los olvidados es plantar cara, situarnos frente a los presidentes de la Generalitat excluyentes, que retuercen la ley y se obligan a gobernar contra la mayoría social de los catalanes. Y es plantarnos frente a ese referéndum de secesión que nadie va a convocar ni nadie va a celebrar porque mientras gobierno el PP en España nadie va a separar a Cataluña de España”.

Mientras Rajoy y Albiol desgranaban sus razones para oponerse al referéndum y enumeraban sus recetas para restablecer la normalidad en Cataluña, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, preparaba su viaje a Estados Unidos, donde recalará en Boston, Washington y Nueva York del lunes al viernes de la semana próxima para vender la independencia catalana. La última vez que pisó el país norteamericano un representante del Gobierno catalán, logró reunir a tres congresistas (todos, en alguna medida, con emolumentos pagados por la empresa catalana Grífols).

En esta ocasión, Puigdemont, acompañado por el consejero de Asuntos Exteriores (en las notas de prensa le califican de esta manera, aunque esa denominación se prohibió en los tribunales), Raül Romeva, pronunciará una conferencia en el Center for European Studies de la Universidad de Harvard, firmará convenios con el Smithsonian Folklife Institute y el Wilson Center, contactará con instituciones como el Jewish Museum y visitará las instalaciones de la empresa catalana Europastry en New Brunswick. Serán, en definitiva, cinco días de intensa agenda secesionista en un país que hace solo unos meses amenazó a uno de sus estados, Texas, con enviarle los tanques si realizaba cualquier acción encaminada a intentar desgajarse de los Estados Unidos.

Cataluña

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