SITUADA ENTRE SAN ROQUE Y LOS BARRIOS (CÁDIZ)

Guadarranque: viaje a la maldita barrera anti narcos por la que entra el hachís a Europa

Esta es la historia de un fracaso: los traficantes la han saboteado tres veces en apenas seis meses. No hay fecha para arreglarla y los vecinos y la Guardia Civil dicen que sirve de poco

Foto: La barrera anti narcos desde la orilla de Los Barrios, el pasado jueves. Al fondo, Gibraltar. (T. G.)
La barrera anti narcos desde la orilla de Los Barrios, el pasado jueves. Al fondo, Gibraltar. (T. G.)

La pareja de la Guardia Civil estaba mucho más que harta. Los narcotraficantes se quitaban los pantalones y enseñaban el culo a los agentes cada vez que pasaban por la desembocadura del río Guadarranque transportando la droga. Pasaban ocho o nueve embarcaciones seguidas, una detrás de otra, y una noche de tensión, fruto de la impotencia, lanzaron un ¡basta ya! Un par de guardias dispararon un par de veces al aire. Les sancionaron. Cuestión de proporcionalidad al sacar su arma reglamentaria.

Un año después, se construyó la barrera anti narcos del Guadarranque. Situada entre San Roque y Los Barrios, costó 280.000 euros y en teoría supondría, al menos, el principio del fin de una de las entradas principales del hachís en Europa. Hasta el Ministerio del Interior sacó de la chistera un optimismo radical y habló incluso de acabar de una vez por todas con el narcotráfico en la comarca del Campo de Gibraltar. Nada de eso pasó. ¿Qué ocurrió? Que el tráfico de sustancias estupefacientes se trasladó de Guadarranque a otras zonas como La Línea de la Concepción.

La infraestructura ha cumplido parte de su función (suprimir la alarma social en la ribera del río), pero en apenas seis meses de funcionamiento (se inauguró a finales de 2016) ya la han saboteado tres veces. La última fue esta misma semana. No hay fecha para arreglarla. Los narcos aprovechan las horas en la que la patrulla de la Guardia Civil tiene menos efectivos para romper alguno de los 25 pilotes de acero de los que consta la barrera.

Cada uno de los pilotes cuenta con 80 centímetros de diámetro y 1,2 centímetros de espesor rellenos de hormigón y fijados sobre el lecho del río. Están instalados “en una profundidad que llega hasta 15,10 metros para mantener su verticalidad y con un separación entre sí de unos 2,4 metros”, según la Delegación del Gobierno en Andalucía.

Guadarranque: viaje a la maldita barrera anti narcos por la que entra el hachís a Europa

“Somos el hazmerreír de toda España”

Lo que demanda Francisco Mena, presidente de Alternativas, la federación que agrupa a 12 asociaciones contra la droga, es la instalación de una cámara de vigilancia conectada con el SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior) de la Guardia Civil para que al detectar cualquier movimiento extraño se desplace la patrulla a la zona. “Lo que no puede ser es que nos hayamos convertido en el hazmerreír de toda España. Desde el principio nos dimos cuenta que los narcos iban a buscar y a encontrar, como al final ha pasado, la forma de sabotearla. Tenían que haber puesto barrotes transversales para que les fuera más difícil romperla”, señala Mena.

Un portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) cree que no tiene “ningún sentido” mantener una patrulla fija en la zona. No pueden detener a una embarcación de las que trafican porque los efectivos del Instituto Armado van a pie y con el calado de sus barcos no pueden acceder al río. Es fácil cruzar de un lado a otro de la orilla, sobre todo cuando la marea es baja.

La Policía Local de San Roque pide la documentación a jóvenes junto a la barrera anti narcos. (T. G.)
La Policía Local de San Roque pide la documentación a jóvenes junto a la barrera anti narcos. (T. G.)

Desde el lado de Los Barrios situado junto a la barrera se observa a un grupo de jóvenes de unos 20 años tomando el sol el pasado jueves a las 13 horas. Llega la Policía Local de San Roque y les pide la documentación. En unos minutos se van de la zona. Al fondo, un grupo de caballistas cabalga sobre la arena antes de entrar en esta parte del Guadarranque en la que se observa la silueta del Peñón de Gibraltar, situado apenas a unos kilómetros.

Las casas situadas en la orilla de San Roque son humildes, de apenas una planta y fáciles presas de las crecidas e inundaciones. Pertenecen a trabajadores que se dedicaban a la pesca tradicional. Los narcotraficantes compraron, río arriba, en la urbanización Guadacorte y en la estación de San Roque, parcelas para construir sus embarcaderos. Han usurpado el cauce y la multa les sale muy barata: entre 6.000 y 10.000 euros. Cantidades ridículas para traficantes que recientemente le han dado una paliza a un Guardia Civil: tardaron apenas una hora en pagar los 3.000 euros de sanción.

Demandan la utilización de las pistolas 'taser' que inmovilizan al agresor "para erradicar el riesgo"

Ya que sacar el arma resulta complicado, a no ser que exista un riesgo patente de perder la vida, la AUGC demanda la utilización de las polémicas pistolas ‘taser’, las utilizadas para inmovilizar al agresor “y que suponen una forma de erradicar el riesgo”, indican fuentes de la Guardia Civil a este diario.

También se quejan de la falta de chalecos antibalas. Apenas tienen dos para cada patrulla, es decir, lo comparten entre los seis miembros que conforman una patrulla en los tres turnos diferentes de trabajo. El chaleco es estándar, de la talla L. Y cada guardia tiene sus propias medidas y complexión atlética. De poco sirve si el chaleco L es para alguien con una talla XL o una S.

Caballistas entran en la desembocadura del río Guadarranque. (T. G)
Caballistas entran en la desembocadura del río Guadarranque. (T. G)

“¿Sabes lo que pasa? Hay días en los que te levantas para trabajar y estás desmotivado, perdido. ¿Qué haces? Te encuentras que no tienes apoyo de ningún lado… Bueno, ese es nuestro pan de cada día. El problema es que no quieren poner medidas para solucionar el conflicto”, cuenta un guardia civil mientras mira de reojo a ver si hay algún intruso en la zona ‘no invitado’ en la conversación, con el río y la barrera como decorado.

Enterró a sus dos hijas el mismo día

El presidente de Alternativas trabaja de electricista, tiene 57 años y lleva dos décadas en esta lucha sin fin. Llegó a tener contravigilancia policial por las amenazas que sufría. Aún siente el cogote de los narcos y ni siquiera quiere decir en qué municipio vive de la comarca del Campo de Gibraltar. “Lo que más se conoce es la lucha anti droga, pero nos dedicamos también a atender a las familias. Tenemos dos comunidades terapéuticas

La situación vuelve, poco a poco, a ser similar a las convulsas décadas de los ochenta y noventa. “Yo conozco a una madre que enterró a sus dos hijas el mismo día”, recuerda Mena con tristeza en su mirada. Aquel era un tiempo de heroína, ahora transformado en estos momentos en los del hachís, la cocaína y la droga sintética. Por eso cree que hace falta una UPR (Unidad de Prevención y Reacción) para desterrar la imagen de ciudad sin ley en que se ha convertido La Línea. Se necesitarían al menos 700 agentes.

Más recetas que plantea este activista social para reducir el conflicto social: la creación de un juzgado de instrucción específico para los delitos de narcotráfico que agilizarán la resolución de los casos judiciales. La otra propuesta pasaría por la reforma del Código Penal para que alguien que sea capturado con un alijo de 20 kilos de hachís no tenga la misma pena que uno con 3.000 kilos. “Las penas deberían ser por tramos”.

Esto no se quita tan rápido. El problema es que los jóvenes de por aquí no tienen futuro y ganan mucho dinero con la droga

También considera que se debería poner más atención al tráfico de hachís. “Es un problema grave y las autoridades no lo están viendo”, apunta Mena. Y es que el 80% de esta droga que se mueve por Europa tiene su origen en la comarca del Campo de Gibraltar. Marruecos es el segundo productor mundial de hachís.

El Gobierno se muestro orgulloso de las cifras. De estas: el año pasado se incautaron 136 toneladas de droga, del 53% del total intervenido en toda Andalucía. También de cómo han logrado desactivar al llamado clan de los ‘Castañitas’, que movían, según fuentes gubernamentales, el 70% de la droga de la zona. “Y eso no es verdad. Esto no se quita tan rápido. Hay redes subcontratadas. El problema es que los jóvenes de por aquí no tienen futuro y ganan mucho dinero con la droga. ¿Cómo le dices a alguien que gana 3.000 euros por pasar un alijo de hachís en una planeadora o moto acuática que se ponga a trabajar en un empleo en el que ganará como mucho 1.000 euros? Jamás se puede justificar que se dediquen a la droga, desde ningún punto de vista, pero hay que ser realista. Así están las cosas”, remata Mena.

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