Susana Díaz, candidata a la Junta de Andalucía, quiere prohibir las donaciones privadas a los partidos políticos. Díaz busca implantar esta medida en toda España. Para ello, impulsará esta iniciativa para que se tramite en el Congreso de los Diputados. En su discurso de investidura en el Parlamento andaluz, también anuncia un acuerdo político para que los cónyuges y parejas de todos cargos políticos presenten su Declaración de la Renta, “aunque tengan separación de bienes”, tanto en el momento del nombramiento como en el cese del cargo.

La todavía consejera de Presidencia e Igualdad de la Junta quiere que todos los ciudadanos andaluces conozcan el orden del día de los Consejos de Gobierno de los martes, una medida que tendría acogida dentro de la Ley de Transparencia, anunciada por Griñán en otoño de 2012, y que se encuentra en trámite parlamentario.

“Hay que pasar de la subvención el incentivo con una profunda revisión que no dé por sentado nada, hay que acabar con las inercias para definir nuevos horizontes”, destacó Díaz, tras insistir en la necesidad de un “Instrumento público para facilitar crédito para la implantación de un Instituto de Crédito Andaluz que se está desarrollando” y la creación de un observatorio de Tierras, el germen del Banco Público de Tierras, una de las demandas de IU en su legislatura .

También se ha comprometido a agilizar los trámites administrativos para la creación de empresas, tras lamentar el “exceso” de burocracia. La intención de Díaz no es subir la fiscalidad en Andalucía, pero sí anuncia una ley específica contra el fraude fiscal que estará lista antes de que acabe el año.

En su hora y 10 minutos de discurso, interrumpido en 15 ocasiones con aplausos de la bancada del PSOE y de IU, hizo hincapié en varias claves nacionales. A saber: su rechazo a la “ruptura” de la unidad de España que plantearía un referéndum separatista en Cataluña. “Debemos liderar un proceso de reformas de nuestro modelo territorial”, afirmó.

Su lucha contra la violencia de género y el hecho de ser mujer fue destacada nada más empezar su intervención, en la que también he hecho especial incidencia en el “desprestigio” de la política. “Me avergüenza la corrupción, rechazo la tibieza y la complicidad”, destacó. Díaz admite la desafección de los ciudadanos. “No hay que resignarse”, añadió. Pero ni una palabra de los ERE, como en su presentación en Antequera como candidata a las primarias frustradas.