mató al dueño y a una clienta e hirió a un tercero

Cerco al asesino de Alcorcón: un borracho armado al que no pusieron "la penúltima"

La Policía ha identificado al sospechoso de matar al dueño del pub y a una clienta, pero aún no ha dado con el paradero del hombre, conocido en la zona por montar broncas

Foto: El hombre entró en el pub y mató a tiros al camarero y a una mujer. (EFE)
El hombre entró en el pub y mató a tiros al camarero y a una mujer. (EFE)

Eran las seis de la mañana del pasado domingo, en ese momento en el que se juntan trasnochadores con 'runners', cuando un local de Alcorcón se convirtió por unos minutos en el salvaje oeste americano. Un hombre había pasado gran parte de la noche bebiendo como si no hubiera mañana en el pub 'On the sea', situado en el centro de la localidad madrileña. Era conocido en el barrio por sus broncas callejeras, siempre localizadas en la misma zona y frecuentemente en el citado establecimiento.

Cuando los síntomas de embriaguez se tornaron considerablemente llamativos, el camarero y dueño del recinto (Ignacio J. R.) decidió no servirle más copas e invitarle a volver a casa. El 'vaquero', sin embargo, insistió en pedir la penúltima. Ante la reiterada negativa del barman, el borracho abandonó el pub. Minutos después entró por la misma puerta que había salido, se acercó a la barra y reiteró su petición. "Ponme la penúltima", insistió. Pero el camarero volvió a decirle que se fuera, lo que provocó la inmediata y desproporcionada respuesta del vecino, que sacó una pistola con silenciador, apuntó al hombre que le estaba contrariando y le metió un tiro en la sien.

La escena motivó el grito espontáneo que le salió del alma a una mujer (Teresa C. P.), que en ese momento tomaba algo junto a su novio. La chica intentó esconderse tras el mostrador, pero el asesino se giró ante el chillido, volvió a levantar la mano con la que empuñaba el arma, se acercó y apretó de nuevo gatillo. La bala impactó en el costado de la mujer, que cayó al suelo y acabó perdiendo la vida desangrada. Su compañero, un dominicano de 43 años, intentó salir a correr, pero el borracho parecía no estarlo y reaccionó a toda velocidad para hacer un tercer disparo que perforó la pierna del hombre: no murió, pero quedó herido.

Tras asegurarse de que no había otros testigos en el local, saltó al otro lado de la barra, se acercó al cuerpo del camarero tendido en el suelo y le metió varios tiros más a bocajarro al tiempo que volcaba lo que le quedaba de odio. Luego, abandonó el establecimiento, conocido en el vecindario por ser lugar donde se producen peleas habitualmente, y desapareció.

Los servicios de emergencias no pudieron hacer nada con el camarero y la mujer. (EFE)
Los servicios de emergencias no pudieron hacer nada con el camarero y la mujer. (EFE)

Es la sucesión de hechos, tal y como la Brigada de Policía Judicial de Madrid, responsable de la investigación, considera que ocurrieron a la espera de determinar algunos flecos que no están completamente comprobados. Los agentes ya han identificadoa una persona a la que consideran principal sospechoso, aunque continúan hoy tratando de localizarle. No descartan que aún esté en posesión de la pistola con la que perpetró el crimen, un arma de gran calidad cuyo origen aún no está esclarecido. Los investigadores consideran que el huido no cuenta con infraestructura para vivir en la clandestinidad y que será cuestión de días su detención. El investigado tiene antecedentes penales por meterse en peleas callejeras, pero no por otros delitos, con lo que el asesinato ha supuesto un auténtico cambio en su proceder habitual.

Durante el análisis de la escena del crimen, la Policía Científica descubrió huellas dactilares de varias personas que resultaron tener antecedentes, aunque todas ellas fueron descartadas como presuntas autoras del doble asesinato, ya que los agentes concluyeron que sus restos estaban ahí porque el local es frecuentado todos los días por gente que cuenta con un pasado delictivo.

Los miembros del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial están durante estos días tras la pista del sospechoso, que previsiblemente terminará siendo detenido en el momento en el que los investigadores determinen por fin su paradero. El perseguido, que tenía amigos de toda la vida en el barrio, llevaba varios meses juntándose con malas compañías, según han indicado a los responsables de las pesquisas algunos de los conocidos y vecinos del investigado.

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