LLEGÓ AL JUZGADO EN UNA FURGONETA DEL CLUB

Messi confiaba en la administración de su padre: "Yo solo me dedicaba al fútbol"

El jugador del Barcelona defendió en el juicio en que está acusado de fraude fiscal que confiaba en la administración de su patrimonio que hacía su padre, Jorge Horacio Messi

Ni sabe ni recuerda muchas cosas. Leo Messi llegó a este jueves al edificio de la Audiencia de Barcelona entre fuertes medidas de seguridad y una gran expectación. Es la primera vez que se sienta en un banquillo como el judicial. Y la primera vez que le piden cárcel, aunque solo sea de manera casi simbólica: siete meses de prisión por cada uno de los tres delitos fiscales cometidos por haber defraudado más de 4,1 millones de euros entre los años 2007 y 2009. Y ahí, en ese banquillo, ratificó su desmarque de los delitos que se le imputan apelando en ocasiones al “no me acuerdo, porque hace muchos años”. Pero aun así ha mantenido la coherencia de sus anteriores declaraciones.

Con anterioridad a su llegada al Palacio de Justicia, los expertos ya habían trazado las líneas maestras de su declaración: el 'crack' debía solo limitarse a ratificar lo que todos habían dicho, que además iba en la línea de lo reconocido por el propio Leo en su declaración ante la jueza instructora en el año 2013, dos meses después de haber aceptado la querella de la Fiscalía. Dijo en aquella ocasión que confiaba plenamente en su padre, que firmaba lo que este le ponía delante y que no tenía ni idea de la maraña societaria que le habían urdido para cobrar sus derechos de imagen en paraísos fiscales.

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Esa disculpa (unida al hecho de haber regularizado la situación pagando los atrasos y una multa) fue la que hizo que la Fiscalía, meses después, exculpase al jugador y no le acusase. “Lionel Messi realizó los hechos típicamente antijurídicos [los hechos constitutivos de los tres delitos fiscales por los que se sigue el procedimiento], pero lo hizo sin conocimiento de su antijuridicidad y, por tanto, sin culpabilidad. Realizó tales hechos siguiendo en todo momento las indicaciones de su padre y representante, Jorge Horacio Messi, quien decidió la utilización del entramado societario y lo hizo con conocimiento de su antijuridicidad, esto es, sabiendo que servía para defraudar a la Hacienda pública española en el ámbito del IRPF correspondiente a su hijo”, dice un informe del fiscal fechado el 12 de junio de 2014. Esa es la tesis defendida, a día de hoy, por el ministerio público. En el juicio de este jueves, los dos Messi no respondieron a las preguntas de la Abogacía del Estado, pero sí a las de la Fiscalía.

Messi sube la escalera del juzgado. (Reuters)
Messi sube la escalera del juzgado. (Reuters)

"Yo me dedico a jugar al fútbol"

En resumidas cuentas, el resumen de la jornada del juicio en la Audiencia de Barcelona fue el previsible: el jugador no defraudó. Nunca supo cómo se llevaban sus cuentas (en su declaración anterior, había reconocido que los temas de dinero “los maneja mi papá. Confío en él. Yo me dedico a jugar a fútbol”), ni de qué iban los papeles que le ponían enfrente para que firmase. “Los firmaba porque confío en mi papá”, repitió, como ya había hecho en varias ocasiones. A preguntas de la fiscal, matizó que sí que conocía que debido a esos contratos que firmaba sabía que tenía que “hacer anuncios, fotos y cosas de esas”, ya que eran contratos con patrocinadores. Pero subrayó que “ni leía ni preguntaba nada” y, lo que es más interesante, que no tenía "ni idea de a dónde iba el dinero”.

Repitió que él solo se dedica a jugar a fútbol y que jamás se interesó por las cuestiones legales, apuntando a los despachos de asesores legales: “Mi papá se había encargado de que fueran los abogados los que llevaran las cosas. Para eso estaban”. Y para eso cobraban, claro. Por lo demás, apenas se acordaba de cuando firmó los contratos e incluso afirmó que solo había visto al asesor fiscal que trataba con su padre en un par de ocasiones. Es más: ni siquiera preguntó nunca ni a sus asesores ni a su padre, que era quien manejaba el imperio Messi, por alguna cuestión legalista relacionada con sus ingresos o con impuestos. Desconocía incluso que fuera administrador de la empresa Jenbril, creada en Uruguay como pieza clave del entramado defraudador

 

Messi y su padre. (EFE)
Messi y su padre. (EFE)

 

Los peritos fueron los primeros en ser interrogados. Detallaron el intrincado entramado societario puesto en marcha por los asesores del futbolista con la finalidad de evitar pagar impuestos. Los expertos llevados por Hacienda manifestaron que utilizaron empresas sin actividad para camuflar los ingresos y pagos y no pagar al fisco.

A última hora de la mañana de este jueves, el padre, Jorge Horario Messi, comenzó su declaración. “Siempre intenté facilitarle la vida a mi hijo”, se excusó ante el tribunal. Amor (espurio) de padre. “Él jugaba, yo le acompañaba con las necesidades”, remataba el progenitor. Admitió que él estaba al corriente de lo que se hacía pero que no entiende "nada de estas cosas”.

Nunca vio una declaración de la renta

De ahí que, igual que su hijo, derivase las responsabilidades hacia los expertos que diseñaron la fontanería societaria: de 2005 a 2006, el responsable fue su testaferro, Rodolfo Schinocca, que creó una primera estructura de empresas en paraísos fiscales. Apenas año y medio más tarde, rompió con este a causa de desavenencias económicas y comenzó a trabajar con el bufete Juárez, de Barcelona, a quien despidió hace poco más de un año, después de que Hacienda les acusase de fraude fiscal. Este miércoles, los responsables del despacho Juárez reconocieron que trataron siempre todos los temas con Jorge Horacio Messi, sin que participase nunca el futbolista, que solo aparecía a firmar los contratos cuando estaban finalizadas las negociaciones. Esta tesis refuerza la acusación del fiscal de acusar al progenitor y exonerar al jugador.

En otras palabras, Jorge Horacio Messi tiró balones fuera: nunca vio una declaración de la renta (lo cual avalaría la tesis de que ha defraudado, puesto que debería haberla presentado si era quien llevaba todos los papeles de su hijo) y no entendía nada de impuestos.

En la sesión del miércoles, los socios administradores del despacho que llevó los asuntos fiscales de Lionel Messi desde 2004 exoneraron de toda responsabilidad al futbolista, en consonancia con lo mantenido por su defensa, que alega que el jugador vivía absolutamente ajeno a la forma en que su padre y sus asesores gestionaban su patrimonio, intentando demostrar que no solo no leía lo que firmaba sino que, muchas veces, ni siquiera era él quien rubricaba los contratos, sino una tercera persona.

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