FREEMARKET CRITICA LA SUBIDA DE IMPUESTOS

El peso de las exportaciones en la economía alcanza un histórico 33% del PIB

Algo está cambiando en el sector exterior. Y en esta ocasión, en la buena dirección. El peso de las exportaciones respecto del PIB se situó el

Algo está cambiando en el sector exterior. Y en esta ocasión, en la buena dirección. El peso de las exportaciones respecto del PIB se situó el año pasado en un histórico 33,1%. Nunca antes se había alcanzado un nivel similar, lo que pone de relieve la importancia del dato. Son diez puntos más que en 2009, cuando se produjo un desplome sin precedentes derivado de la Gran Recesión de ese año en el conjunto del planeta, y que deprimió el comercio mundial.


El incremento tiene que ver con la búsqueda de nuevos mercados por parte de las empresas españolas para compensar el desplome de la demanda interna, pero, también, con el tamaño del producto interior bruto, que aún sigue por debajo de los niveles alcanzados a comienzos de la crisis (1,053 billones en 2007 frente a 1,051 billones en 2012 en términos nominales). Es decir, se incrementan las exportaciones pero no crece el PIB, lo que está produciendo un nuevo perfil de crecimiento de la economía española.

Los datos de exportaciones proceden del último informe de coyuntura de la consultora Freemarket, que achaca a “la fuerte devaluación interna producida por el descenso de los costes laborales unitarios” las ganancias en competitividad y, por ende, de la mejora del sector exterior. Según Freemarket, no es menos relevante el hecho de que las ventas españolas en el exterior “han dejado de concentrarse en la Unión Europea para ampliarse a EEUU, Norte de África, Asia y América Latina, donde han crecido a tasas alrededor de los dos dígitos”. Su conclusión es que “cuando las exportaciones suponen el 33% del PIB, un porcentaje superior a la media de los países de la OCDE, no cabe considerarlas un vector marginal, sino un motor real de la recuperación de la economía española”.

Aun así, Europa -hacia donde se dirigen las dos terceras partes de las exportaciones españolas- continúa siendo el mercado preferido por las empresas españolas. El tipo de cambio del euro -apreciado respecto de su nivel de equilibrio- explica en parte esta fuerte dependencia de la UE. Sin embargo, como sostiene Freemarket, España e Irlanda han sido los países de la Unión Económica y Monetaria que han obtenido una mayor ganancia de competitividad frente a sus competidores a causa de la depreciación del tipo de cambio real ajustado por costes laborales unitarios, “hecho impulsado en el caso español por la aprobación de la reforma laboral, cuya consecuencia inmediata ha sido la ruptura de la rigidez salarial existente en el mercado de trabajo”. 

Un doble problema

No significa esto, sin embargo, que España no tenga un doble problema: competitividad y apertura de su economía al exterior en términos de exportaciones. Los datos de Eurostat -la oficina estadística de la UE- muestran que el sector exterior continúa siendo un lastre desde el punto de vista económico. No en vano, España acumula (en el conjunto del año 2012) el tercer mayor déficit de la Unión Europea en términos absolutos. En concreto, 31.800 millones de euros. Sólo el Reino Unido (164.300 millones) y Francia (81.500 millones) cuentan con un desequilibrio comercial en su balanza de bienes (sin contar los servicios) mayor entre las grandes naciones de la Unión Europea.

En su estudio, Freemarket estima que la recuperación económica “comenzará a invertirse en el último trimestre del año en curso”, en el que el PIB comenzará a registrar tasas de crecimiento positivas, aunque “de baja intensidad”. Su conclusión es que “no  existen motivos para esperar una mejora sensible ni del consumo ni de la inversión privada en el conjunto del año”, mientras que, en el caso de las exportaciones, “no se contempla una pérdida sustancial de dinamismo a pesar de la mayor debilidad de la economía de la zona euro”.

En el informe se ofrece un detallado análisis sobre el efecto que han tenido las distintas políticas fiscales (subida o baja de impuestos) para salvar una recesión. Y para el caso español se recuerda que el ajuste del déficit fiscal “ha descansado mayoritariamente en una expectativa de incremento de ingresos y, por tanto, no lo hace en un descenso de los gastos”. De ahí que se considere que “en un contexto como el actual esta decisión puede traer consecuencias no deseadas”. Esos estudios demuestran, según Freemarket, “los efectos perniciosos que las subidas de impuestos ocasionan en el crecimiento de la economía”.

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