El Real Madrid aparca el fichaje galáctico de todos los veranos. El debate parece zanjado en la zona noble del Bernabéu y Luis Suárez tendrá que esperar. La renovación de Benzema ya está en marcha. Florentino Pérez aceptará colocar al francés en el escalón salarial que solicitaba, uno por debajo de lo que percibe Casillas y recibirá Sergio Ramos en el momento en el que firme su nuevo contrato. El punta se quedará en los siete millones de euros, dinero que multiplica por dos lo que percibe en estos momentos.

El presidente del Real Madrid ha vencido la resistencia que estaba encontrando dentro de la Junta banca. Algunos de los directivos madridistas habían pedido un cambio de nombre para el nueve blanco y lo habían argumentado con datos, con cifras, pero la opinión del presidente y también la de Ancelotti ha sido definitiva para que Benzema amplíe el vínculo que le une con el Real Madrid hasta el 30 de junio de 2015.

El acuerdo habla de un nuevo contrato que no terminaría hasta 2018, por lo que el francés podría llegar a estar nueve años como jugador madridista. Benzema llegó en 2009 de la mano de Florentino Pérez, viajó hasta Lyon para cerrar el acuerdo, y si termina firmando ese acuerdo que parece muy encaminado, se convertiría en uno de los jugadores extranjeros con más años en el club blanco.

Ancelotti ha sido un factor decisivo para vencer la oposición de los directivos. El italiano quiere que prime el grupo y en ese sentido Benzema está perfectamente integrado. Cristiano le quiere a su lado y Ramos también, los dos jugadores que están llamados a ser la referencia del Real Madrid en los próximos años. El técnico, además de las cualidades futbolísticas del francés, cree que su especial carácter es el ideal para convivir con jugadores como Bale y CR7. Disfruta tanto marcando como dando y haciendo más sencillo el trabajo a los demás, clave en esa lucha de egos en la que se convierte el vestuario blanco en algunas ocasiones.

La alternativa favorita del presidente siempre ha sido el Kun Agüero, pero la negativa del Manchester City a vender al argentino llevó a los dirigentes blancos a pensar en Luis Suárez. Los 70 millones marcados como precio de su libertad abrían la posibilidad a una posible negociación, pero lo cierto es que el jugador del Liverpool tampoco ha llenado las expectativas que debe generar entre los directivos un desembolso así.

Suárez ha sido ofrecido hasta en dos ocasiones, pero en ningún momento la operación ha estado cerca de activarse. Quedan dos meses y doce días de mercado, pero a día de hoy el Real Madrid no contempla la opción del uruguayo. Si algo tienen claro por la zona noble, al menos eso dicen, es que la experiencia de repetir con dos nueves con el rol de titulares no es algo que se contemple en estos momentos.

Benzema ha tenido dudas durante la temporada. Una llamada del PSG varió los biorritmos al galo, algo nada fácil. Al Khelaifi quiere jugadores franceses para que la afición se identifique con el proyecto y prometía al delantero dinero y un equipo que giraría a su alrededor. Oferta que sigue estando presente.

Los silbidos del Bernabéu también le alteraron, incluyendo los recibidos en Lisboa cuando fue sustituido en la final de la Champions, pero si algo ha demostrado el francés es tener las ideas claras y si está convencido de algo, nada le hace cambiar. Así lo demostró con Francia cuando fue cuestionado por su pertinaz sequía; ahora se ha convertido en la referencia del ataque la selección ‘blue’.

Si nada cambia, Benzema firmará el nuevo contrato con el Real Madrid al término del Mundial. La confianza de Ancelotti y, especialmente, la de Florentino Pérez, han resultado claves. El francés pasará a cobrar siete millones de euros por temporada, dinero que cubre sus exigencias.