la singular prueba de 24 horas

Guía para correr los 101 kilómetros de Ronda y no morir en el intento

Para la carrera que organiza La Legión y que cumple esta edición 20 años, tres participantes (dos de running y un ciclista) aconsejan cómo prepararse para llegar a la meta

Foto: Legionarios en la 101. (Equipo Teniente Muñoz Castellanos)
Legionarios en la 101. (Equipo Teniente Muñoz Castellanos)

“Si te pones a hacer caso de las recomendaciones, te vuelves loco. A mí me dieron miles y al final uno hace lo que le va bien”. Es el consejo de Nacho Muñoz (Madrid, 1972), afincado en Málaga desde la infancia, sobre los 101 kilómetros de carrera (caminata en muchos tramos) o bicicleta por toda la Serranía de Ronda. Este año se cumplen 20 años de esta competición que se tiene que hacer en un tiempo máximo de 24 horas. Hablamos de una prueba que organiza La Legión.

Nacho siempre ha corrido. Su experiencia en maratones le vale, pero tampoco tanto. Y se explica. Ha tenido que cambiar el método de entrenamiento ampliando las tiradas largas y disminuyendo la intensidad. Los viernes por la tarde y los domingos se ejercitó (sobre todo andar) en los cuatro últimos meses entre 25 y 28 kilómetros. La carreras, abdominales y series de grada y escalera, las dejaba para los días entre semana.

El año pasado se preparó mucho la prueba, pero al final no le sirvió demasiado. Caminar en los 101 km es clave. Es accesible para muchos tipos de personas, incluida gente mayor e incuso con problemas de sobrepeso que tenían un ritmo al que a él incluso le costaba seguir. El problema de esta carrera, explica, es lo que él denomina “daños colaterales”. No vale con estar en forma. Él cree que podría correrla en 13 o 14 horas, pero las rozaduras, golpes, lesiones son factores que no se pueden controlar.

Y aparecen, como lo que le ocurrió a este corredor madrileño en el kilómetro 45 cuando le salió una ampolla en el pie. Estuvo una hora parado para que le curasen bien. Ya estuvo fastidiado lo que le quedaba de carrera. Jesús, su compañero, a quien conoce del colegio, se fastidió la rodilla en el kilómetro 60. Aguantaron los dos.

Aconseja Nacho utilizar calzado adecuado (él usa unas zapatillas Salomon con amortiguación de trail y calcetines Compressport). ¿Y dieta? Nunca ha hecho dieta. Come de todo, lo que le da la gana. Y no engorda porque siempre ha hecho deporte. Por afición, por gusto y para cuidar su cuerpo y no llegar a veterano demasiado ‘castigado’. Eso sí, para preparar bien esta carrera dos semanas antes le mete al cuerpo más hidratos y proteínas de lo habitual. La última semana, a tope de hidratos.

Llegar lo más descansado posible

“Hay descansar los días previos y no ponerse nervioso. También bajar la intensidad de los entrenamientos unas dos o tres semanas antes de la carrera y la última prácticamente estar en reposo, si acaso un par de trotes de 30-45 minutos para activar las piernas y poco más; hay que llegar lo más descansado posible a la carrera”, añade.

¿Y qué hay que hacer durante la carrera? Conocer el trazado, lo que te vas a encontrar, es clave para no pillarte desprevenido. Los primeros 30 kilómetros son casi llanos. Hay gente que no controla nada y empieza a correr y a correr… No es precisamente, ni de lejos, la mejor opción. Conviene empezar lento, tranquilo, hasta que el cuerpo se adapte. Cuando hay una subida, andar. Y en las bajadas, correr, pero siempre vigilando el tiempo para entrar en las primeras 24 horas.

El peor momento que pasaron en el recorrido del año pasado fue cuando apenas quedaban cinco kilómetros para la meta. Los días anteriores había llovido con bastante intensidad y se llegó a una zona donde el barro tenía una profundidad de cinco centímetros. Costaba hasta andar. “Encontrarte eso en el kilómetro 95… Uf… Fue muy duro. Llegamos de barro hasta arriba. Mi amigo Jesús quería abandonar y decía que no se movía de allí, que ya no podía más, al final le convencí y terminó”, cuenta el corredor.

Mejor sin mochila

¿Correr con mochila, aunque sea pequeña? Mala recomendación. Nacho llevaba una riñonera y ya está bien. No hace falta ni siquiera llevar comida ni agua. Un par de barritas energéticas y el bidón para ir rellenándolo con líquido es suficiente. Quizá un pequeño botiquín por si surge algún problema, pero algo mínimo. En cuanto a la indumentaria la organización considera que la gorra (imprescindible) es insuficiente. Mucho mejor una gorra con visera, de esas clásicas del desierto.

Nacho tardó el año pasado 23,15 horas. Si lo corriese solo él cree que tardaría 14 o 15 horas. Pero en la 101 es muy importante el grupo. El año pasado corrieron junto a él otros tres compañeros. Salieron media hora más tarde. Ahí perdieron mucho tiempo. Al final su amigo Jesús superó la crisis del barro y al llegar al casco antiguo de Ronda, en los últimos 800 metros, tenían incluso fuerzas y esprintaron.

Esta será la tercera vez que Iñigo Susaeta, 52 años, corra en esta competición. Lo hace con el grupo de homenaje al teniente Arturo Castellanos, el primer militar español fallecido en acción humanitaria fuera de España. Ellos son los últimos del pelotón, el farolillo rojo. Salen juntos y llegan juntos. “Cueste lo que cueste; siempre es un reto”, asegura Susaeta, que empieza con sus recomendaciones: en primer lugar, hay que aprender a hidratarse con dos litros de agua diarios. Y también con la preparación de la ropa con temperaturas que pueden pasar de los 31 grados al mediodía a los siete grados por la noche.

“Es muy importante en esta prueba comer barritas energéticas para que el estómago no se cierre. Es fundamental orinar cada dos o tres horas”

En Setenil de las bodegas (kilómetro 55) y en el cuartel de La Legión en Montejaque (kilómetro 72) se pueden dejar dos mochilas que sirven como avituallamiento. Allí los participantes en la prueba se pueden cambiar de ropa. Y es que las paradas periódicas son fundamentales como en el circuito de Ascari (kilómetro 20) o en Setenil. En torno a los 20 kilómetros conviene hacer un alto en el camino y comer barritas energéticas para que el estómago no se cierre. Es importante orinar cada dos o tres horas. Mucha gente no se para porque piensa que puede perder tiempo. Algunos corredores se han tenido que retirar con algún problema grave de riñón.

Grupo teniente Arturo Muñoz Castellanos en la 101 de Ronda.
Grupo teniente Arturo Muñoz Castellanos en la 101 de Ronda.

“La prueba comienza cuando decides hacerla. Ahí empieza el entrenamiento mental y es importante saber en que puede llegar un momento en el que el cuerpo y la mente deciden parar. Al amigo o al compañero que nos encontramos en la Serranía le tienes que decir que siga adelante”, explica Susaeta que ha entrenado los últimos meses entre seis y ocho horas semanales.

¿Qué es lo que hace de diferente esta prueba de ultrafondo? Para este corredor, ya con más de 50 años, La Legión, vivir de una forma natural “el espíritu del credo legionario”. Y pone un ejemplo. El ganador que lo hace a las 9 horas y cuando le quedan 200 metros ve al segundo y se para. Deciden entrar juntos y entonces ven a un tercero muy cerca. Y deciden los tres, sin conocerse, entrar en meta juntos. “Nuestra misión es que nadie se quede atrás”.

“Aprender a sufrir… y disfrutarla”

Javier Montes cumple este año 45 años. Tiene una bicicleta de carbono (dos platos, 11 piñones y rueda 29’’), que le costó 1.500 euros, con la que corre en los 101. “Lo importante es el buen rollo que hay entre todos. Yo empecé el año pasado por primera vez y es muy difícil conseguir una plaza. Cuando se abre el plazo fuimos siete amigos a la oficina de uno de ellos con la fibra óptica de 300 megas y algunos se quedaron fuera. Es una locura”.

Javier Montes Cantero (a la izquierda), tras la carrera en 2016.
Javier Montes Cantero (a la izquierda), tras la carrera en 2016.

Empezó a entrenar en febrero. El año pasado hizo el recorrido en 10,5 horas. Reconoce que tiene ser “más duro” corriendo que en bicicleta. Y no recomienda que en el cuartel de Montejaque se pare demasiado tiempo. “Como te quedes a comer y te pases con los masajes estás perdido”, dice.

“Ayuda mucho hacerlo todo en grupo, beber mucha agua para que no te entre una ‘pájara'. Y es verdad que en los primeros kilómetros hay que ser muy paciente cuando ves a mucha gente en la carretera. Te encuentras el camino saturado y es como un embudo. Llega un carril de seis metros, hay que pasar de dos en dos y esperar 20 minutos. Tienes que aprender a sufrir… y disfrutarla”.

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