uno de los nuevos arietes del atletismo español

La explosión de Jorge Ureña, el poderoso y hercúleo decatleta de España

El atleta de Onil, según los entendidos, está llamado a firmar brillantes páginas para el ahora pujante atletismo español. Es el nuevo Antonio Peñalver de nuestro deporte

Foto: El decatleta Jorge Ureña, lanzando peso durante el Mundial de Pekín 2015 (EFE)
El decatleta Jorge Ureña, lanzando peso durante el Mundial de Pekín 2015 (EFE)

En un pequeño pueblo de Alicante, su población está acostumbrada a presumir de vecinos famosos y laureados. Y desde hace mucho tiempo. Onil ha alumbrado a atletas de renombre, es cuna de deportistas que colocaron en el mapa, para el gran público, este municipio de poco más de 7.000 habitantes. Eusebio Cáceres –salto de longitud y en activo–, Javier Arqués –100 metros lisos– y Salvador Vila –400 metros vallas– abrieron un camino por el que ahora se cuela un cuarto con fuerza. La Plaza de los Deportistas Olímpicos se inauguró en 2015 para rendir homenaje a sus ilustres vecinos. Y Jorge Ureña aspira a colarse en ese espacio. Es el gran declatleta español, llamado a firmar importantes gestas en el futuro, según los entendidos, y en el Campeonato de Europa en pista cubierta que se celebrará en Belgrado durante este final de semana, el de Onil será un atleta a seguir de cerca. "Cuando era un niño, empecé a aficionarme al atletismo", relata en charla con El Confidencial.

En este europeo participará en la prueba de heptatlón: 60 metros, 1.000 metros, 60 metros vallas, salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura y salto con pértiga. Los que siguen la constante evolución de Ureña estiman que en un futuro no muy lejano puede convertirse en uno de los arietes del atletismo español. Fue en enero de este año cuando dio un enorme salto de calidad, cuando trituró en Praga su récord, también nacional, de heptatlón al sumar 6.249 puntos. Su mejor registro databa de un año antes, cuando estableció una marca de 6.076. Lo conseguido en tierras checas no es asunto menor, pues su puntaje sólo fue capaz de superarlo durante 2016 el doble campeón olímpico en decatlón, el atleta norteamericano Ashton Eaton. "Es más compleja que dura", dice Jorge al hablar de una especialidad que requiere de tanto sacrificio. "Lo más difícil es mantener la concentración, porque son muchas pruebas y afrontas las últimas con más dificultad desde el punto de vista mental", reconoce. "Es la competición lo que al final te ayuda a concentrarte mejor de principio a fin", dice, dejando claro que no necesita ayuda externa en esta faceta.

Jorge Ureña (i), junto al estadounidense Ashton Eaton y el portugués Samuel Remedios (EFE)
Jorge Ureña (i), junto al estadounidense Ashton Eaton y el portugués Samuel Remedios (EFE)

Un padre que es mucho más

Sabía que podía batir el récord, pero no esperaba sumar tantos puntos, pues superar la barrera de los 6.000 no es nada fácil. Las pruebas se van repartiendo durante cinco días de la semana. Lunes toca velocidad, martes entra en juego la longitud... Y así hasta que el viernes. Cada especialidad es entrenada de manera específica unos 30 minutos, pero donde pasa más tiempo Jorge es en el gimnasio. "Hacer pesas es fundamental, sobre todo para prevenir lesiones", revela, y con una sonrisa apunta que "en el pueblo no somos mucho de levantar pesas". No se le pasa por la cabeza cambiar de residencia, "soy feliz teniendo a los míos a mi alrededor a diario". "Mientras todo me vaya bien, Onil será mi lugar de preparación". "Pero todavía tengo mucho que mejorar", reconoce el poderoso deportista.

"Mi padre es mi ídolo", dice rotundo. En su época también fue decatleta y cuando entrenaba, el pequeño Jorge no perdía detalle de todo lo que hacía José Antonio. "Me fijaba en todo lo que hacía y yo siempre jugaba a su alrededor, casi desde los 4 años", recuerda. Con el paso del tiempo, a medida que el cuerpo de Jorge se desarrollaba, competía con el protector. "Iba a por sus marcas, era mi objetivo a batir. Estoy muy orgulloso de él, también de lo que he conseguido a su lado", afirma. Y hoy en día sigue aprendiendo a sus órdenes. Continúa siendo su inseparable entrenador, faceta que comparte con Jesús Gil. El pujante y joven atleta español no cambiaría el actual escenario por nada en el mundo. Las marcas reflejan que camina por la buena senda, a la vista de su constante progresión. Reconoce que "me cuestan más los lanzamientos porque no soy un tío grande —mide 1,78—, pero con el paso de los años voy mejorando en estas especialidades". En lo que luce más, las carreras, la longitud y las vallas.

Ureña, en pleno salto de pértiga (EFE)
Ureña, en pleno salto de pértiga (EFE)

Peñalver

Es muy normal que en Onil aparezcan figuras deportivas sin parar. Se impulsan de manera constante todo tipo de actividades deportivas, lo que permite captar cualquier talento escondido. No llega a los 8.000 habitantes, pero los más pequeños se desarrollan con el deporte como fiel compañero. Ureña destaca que "hay muy buenas escuelas deportivas y durante todas las semanas se orienta al pequeño hacia una especialidad determinada, desde fútbol a atletismo". Los niños del pueblo practican de todo, hasta que en un momento dado se enfoca la vida del que más destaca hacia el deporte que mejor se le da. Esta filosofía ha arraigado con fuerza en este pequeño lugar de Alicante, por lo que no es extraño que aparezca una figura en un momento dado.

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"Aunque no tenga el récord de España, Antonio Peñalver ha sido el más grande", subraya Ureña al recordar al hombre que ganó la medalla de plata en decatlón en los Juegos Olímpicos de Barcelona celebrados en 1992. Tiene cierto contacto con nuestro legendario atleta y Jorge sueña con seguir su estela. Ser olímpico, lo primero, "porque es lo que todo deportista desea", también para tener sitio preferencial en esa emblemática plaza de Onil, "donde espero estar algún día". Forma parte de una renovada generación, "joven y muy buena", enfatiza, recalcando que "el atletismo español está en alza ahora mismo. Esperamos llegar todos a donde queremos, pero tenemos por delante un duro camino".

Jorge, saltando longitud (EFE)
Jorge, saltando longitud (EFE)

La percusión

"Mi día a día es como el de cualquier deportista, no me resulta dura para nada porque llevo una vida entera haciendo lo mismo", dice el poderoso decatleta. Estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, cada vez tiene menos tiempo libre para hacer otras cosas que siempre le han gustado. El atletismo, merced a esos firmes pasos que va dando, llena casi por completo su agenda. Baloncesto, futbol, orientación... Otros deportes que practicó y que ahora quedan en un segundo plano. Igual que la percusión, otra de sus pasiones. "Toco el tambor, también otros instrumentos similares, y formo parte de la banda del pueblo", recuerda Ureña. Comenta que no estudió música "porque ya eran demasiadas cosas", pero cada vez que puede, dependiendo de su vida deportiva, se le puede ver en acción en las fiestas del pueblo y otros actos.

Se quedó sin plaza en los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro por muy poco. Con una marca en decatlón de 7.985 puntos, la mínima para viajar era de 8.100. En el Europeo al aire libre iba camino de conseguir el objetivo, pero hizo tres nulos en el lanzamiento de disco, no sumó en esta prueba y el sueño se desvaneció cuando lo rozaba con las yemas de los dedos. "En cualquier momento superaré esa barrera, en el pasado me faltó un poco de suerte", lamenta, y recuerda que dependiendo del día, la velocidad del viento puede desequilibrar la balanza para bien... o para mal. Tokio 2020 ya aparece en el horizonte, unos Juegos que quiere vivir en primera persona, aunque seguramente antes protagonizará más de un exitoso episodio si su progresión sigue siendo la misma. El atlétismo español tiene un nuevo hércules para mucho tiempo.

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