El arte rupestre y sus 'capillas sixtinas'

El arte rupestre, que abarca un enorme período de más de 20.000 años, también cuenta con grandes artistas, aunque sin identificar con nombres y apellidos,
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El arte rupestre, que abarca un enorme período de más de 20.000 años, también cuenta con grandes artistas, aunque sin identificar con nombres y apellidos, así como tres 'capillas sixtinas': Lascaux, Chauvet y Altamira.

Es lo que mantuvo, en una entrevista, Jean Clottes, uno de los mayores expertos mundiales en arte prehistórico, que acaba de publicar en España Cave Art (Phaidon), una ruta guiada por las cuevas prehistóricas de Europa. En ese viaje único a través del tiempo y del espacio, Clottes lleva al lector a 85 cavernas para contemplar y descifrar más de 300 obras de arte de la época paleolítica.

Cronológica y geográficamente ordenado por cavernas, el libro está dividido en cuatro partes. Los tres primeros capítulos corresponden a los tres principales periodos de tiempo y cada uno está titulado con una caverna famosa: Tiempo de Chauvet (35.000-22.000 a.C), Tiempo de Lascaux (22.000-17.000 a.C) y Tiempo de Niaux (17.000-11.000 a.C); y finalmente el último examina ejemplos de expresiones artísticas prehistóricas similares en el mundo después de la Edad de Hielo.

"Cuando estoy en Lascaux (Francia) pienso que es la mejor, pero cuando estoy en Chauvet (Francia) o en Altamira (España) me pasa lo mismo", respondió Clottes al ser emplazado a citar la "capilla sixtina" de arte rupestre, una elección que considera "imposible", pues también reconoció sentirse fascinado por Niaux (Francia) y por las cuatro grutas que componen El Castillo (España).

Reconocido oficialmente como arte hace apenas cien años, las pinturas rupestres y los escasos ejemplos de escultura de ese periodo suponen las primeras muestras de la expresión artística del hombre en la Tierra y no dejan de fascinar, así como de generar interrogantes entre los expertos y el público en general.

"Los humanos son siempre los mismos"

Oriundo de los Pirineos franceses, donde vino al mundo en 1933, Clottes tiene claro, después de haber dedicado buena parte de su vida a estudiar esta manifestación artística que "los humanos son siempre los mismos".

Los hombres y mujeres de las cavernas tenían las mismas aspiraciones espirituales y artísticas, los mismos anhelos y necesidad de transcendencia que los contemporáneos, según este ex profesor universitario y actual miembro del Comité Internacional de Monumentos y Yacimientos de ICOMOS, el órgano de la UNESCO que asesora en las declaraciones de Patrimonio de la Humanidad.

Lo único que cambia es la perspectiva: "Nosotros vivimos en un mundo en el que los animales están relegados a un segundo plano, mientras que hace 20.000 años era a la inversa, había una enormidad de animales y muy pocos humanos". Eso explica -subrayó Clottes- que las figuras de animales sean las más representadas en las cuevas, así como las más "bellas", seguidas, por frecuencia y minuciosidad en el trazo, por los signos geométricos y las toscas figuras humanas, esquemáticas y centradas en manos y sexos, normalmente más femeninos que masculinos.

Obras espectaculares, como los famosos caballos chinos de Lascaux

Como ejemplos, el libro, de 352 páginas, presenta obras espectaculares, como los famosos caballos chinos de Lascaux, los bisontes de Altamira o la Dama de la capucha de Brassempouy (Francia), así como otras menos conocidas. "En un mundo en el que los hombres lo dominan todo la religión tiene forma humana, pero en un mundo en el que el que domina es el animal, éste es el dios, se le atribuyen poderes sobrenaturales", según la tesis defendida por Clottes. Por eso, las pinturas están situadas en grutas profundas, dominadas por la oscuridad y lejos de la superficie, y en ellas se celebraban ceremonias de iniciación y religiosas, de protección.

Los estudiosos también han podido constatar que el arte paleolítico evidencia una total unidad en varios aspectos: El uso constante de la profundidad de las cuevas a lo largo de más de 20.000 años, el pintar y grabar en un ambiente de completa oscuridad -algo excepcional en la historia del género humano- y la repetición de los temas representados y las técnicas empleadas. Que esa tradición perdurara tanto tiempo sólo se explica -según Clottes- por la existencia de intercambio entre los diferentes grupos y en la existencia de creencias fuertemente arraigadas, trasmitidas de generación en generación.