EVITA PROBLEMAS

La única cosa que debes hacer antes de morir (es algo que todos te van a agradecer)

Pese que a todos nos llega el momento, la muerte y sus consecuencias materiales continúan siendo un tabú entre las familias

Foto: Solemos ignorar los pesados trámites hasta que no nos queda otro remedio. (iStock)
Solemos ignorar los pesados trámites hasta que no nos queda otro remedio. (iStock)

Nada más nacer empezamos a morir, pero, de alguna manera, la muerte siempre se las arregla para pillarnos desprevenidos. Sobrellevar la pérdida de un ser querido es uno de los mayores retos a los que nos podemos enfrentar. Por muy conscientes que seamos de ella, suele acarrear una intensa tristeza. En ese estado de shock y confusión, lo que menos apetece es tener que lidiar con burocracias, más allá del velatorio y el funeral, que nos pueden amargar aún más la existencia.

“Me resultaba muy difícil estar presente en la sala y escuchar lo que los médicos me estaban diciendo. Me sentía abrumada porque no sabía cuánto dinero teníamos en la cuenta y por el hecho de que habíamos redactado nuestros testamentos, pero no estaban firmados. Me preocupaba no ser capaz de sacar adelante a mi familia yo sola”. El testimonio de Chanel Reynolds, recogido en un reportaje de 'The New York Times' tras la muerte de su marido en un accidente de tráfico, representa a la perfección el desasosiego que tienen que afrontar los seres queridos del fallecido.

Designar un lugar concreto para recopilar y almacenar toda tu información personal podría ahorrar mucho tiempo a tus seres queridos

Pese que a todos nos llega el momento, la muerte y sus consecuencias materiales continúan siendo un tabú, un asunto a evitar, entre las familias. Preferimos obviarlas, hasta que no quede otro remedio. No solo no a veces no se especifica quién hereda qué, sino que a menudo son los propios familiares los que tienen que vérselas para dar con la información más básica del fallecido. No existe, por tanto, una cultura de prevención.

Foto: iStock.
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La idea de recopilar y tener a mano todos los registros personales -la información de la cuenta bancaria y tarjeta de crédito, los correos electrónicos, las contraseñas de redes sociales, el contacto de su médico y abogado, etc.- puede parecer, a primera vista, desalentador, pero es una de los trámites más útiles que puedes hacer. Al menos si quieres allanar el camino a tus descendientes y evitar que hereden problemas.

Recopilar toda la información esencial

Una emergencia familiar no es el mejor momento para ponerse a pensar, ni mucho menos recordar, datos esenciales del fallecido. Por eso, designar un lugar concreto (uno solo) para recopilar y almacenar la información puede ayudar a los seres queridos a lidiar con la pesada faena (y a ahorrar tiempo) en medio de la confusión general. Ese lugar puede ser físico (como, por ejemplo una caja fuerte) o virtual (hay empresas que se dedican a guardar tus datos y contraseñas). Eso sí, asegúrate de que, llegado el momento, alguien sepa cómo acceder a ellos. Si nadie en la familia se ajusta a la responsabilidad, se puede recurrir a profesionales, como un abogado o un asesor financiero.

A pesar de la tranquilidad que proporciona, las instrucciones previas se utilizan muy poco en España. Tan solo 4,89 personas por cada 1.000

Si quieres organizar tu información personal has de pasar por las etapas descritas por una investigación de la Universidad de Rutgers: iniciación, identificación, examen, comparación, selección, modificación y, por último, la categorización. La más difícil es, sin duda, la primera: empezar, superar el tabú y destinar tiempo al mal trago, aunque a veces pueda parecer innecesario. Una vez superado este escoyo, esto es lo que debes tener en cuenta:

Instrucciones previas

Los deseos que una persona manifiesta anticipadamente sobre el cuidado y tratamiento de su salud o el destino de su cuerpo (como, por ejemplo, donarlo a la ciencia, enterrarlo o incinerarlo). A pesar de la tranquilidad que proporciona y de ser algo gratuito, se utilizan muy poco en España. Tan solo 4,89 personas por cada 1.000 habitantes lo han solicitado, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En países como Finlandia, Dinamarca, Gran Bretaña o EEUU este porcentaje aumenta entorno al 40 o 60%.

Testamento

Foto: iStock.
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Nos permite indicar el destino final de nuestros bienes y patrimonio. Si tienes personas a tu cargo (como menores de edad o discapacitados) o alguna mascota puedes designar un tutor. En caso de que no se haga, será la ley quien decida los herederos, lo que complica el proceso (y seguramente creará problemas).

Finanzas

Se trata de uno de los miedos más comunes. El banco registra el dinero existente en la cuenta a fecha del fallecimiento para que los herederos lo puedan recibir solo cuando se hayan acreditado como tales y después de abonar el impuesto de sucesiones vigente en cada Comunidad Autónoma. Por ello, es conveniente la existencia de un cotitular (dado que así se bloqueará solo la mitad del saldo) y vigilar que la cantidad de dinero disponible a cubra los recibos durante un tiempo razonable.

Funeraria

Foto: iStock.
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Tus familiares se tendrán que ocupar de los gastos y trámites del traslado, el funeral y el entierro, salvo que lo dejes preparado. En España existe el seguro de decesos, que cubre estos aspectos y suele incluir servicios como el de gestoría o asistencia psicológica. Alrededor de siete de cada diez entierros se pagan con un seguro de este tipo.

Trámites y documentación

  • Nombre completo.

  • Fecha y lugar de nacimiento.

  • Número seguridad social y DNI.

  • Contactos de amigos, familiares, instituciones religiosas, médicos, abogados y profesionales de las finanzas.

  • Escrituras de tus propiedades.

  • Educación y empresas en las que has trabajado.

  • Membresía en grupos.

  • Los medicamentos que tomas regularmente.

  • Dónde se puede localizar el testamento, el certificado de nacimiento, de matrimonio o divorcio y de ciudadanía o adopción.

  • Información financiera de cualquier tipo: nombres de bancos y números de cuenta (especialmente si están en el extranjero), seguros, deudas…

  • Contraseñas de redes sociales, páginas webs, blogs, correo electrónico. Puedes ejercer tu derecho al olvido.

  • Documentación del coche.

  • Legado: quizá hayas escrito un diario, hay objetos con valor sentimental…

  • Despedida personal.

Alma, Corazón, Vida

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