la opinión de los expertos

"No tiene cura. La solución para el 'violador de La Paz' es la cadena perpetua revisable"

El violador y asesino Pedro Luis Gallego fue puesto en libertad y años después reincidió, lo que reabre el debate de si es posible realmente la rehabilitación para esta clase de personas

Foto: Pedro Luis Gallego, en el momento de salir de la cárcel en 2013. (EFE)
Pedro Luis Gallego, en el momento de salir de la cárcel en 2013. (EFE)

Pedro Luis Gallego, más conocido como 'el violador del ascensor', ha vuelto a primera plana este jueves tras ser detenido por la policía. Fue condenado en 1992 a penas de 273 años de cárcel por el asesinato en Valladolid de Leticia Lebrato (17 años), por el asesinato y violación de la burgalesa Marta Obregón (19 años) y por otras 18 agresiones sexuales. Una condena que en 2013 expiró tras la derogación de la doctrina Parot, dejándolo en libertad.

Este jueves, a punto de cumplirse cuatro años desde su salida de la cárcel, Gallego ha vuelto a ser detenido porque se le imputan cuatro nuevas agresiones sexuales: todo apunta a que el 'violador de La Paz' y el 'violador del ascensor' son en realidad la misma persona. El hombre, de 59 años, ha sido detenido en Segovia como presunto responsable del secuestro de cuatro mujeres cerca del Hospital La Paz, en Madrid, a las que después violaba.

El 'violador de La Paz' y el 'violador del ascensor' parecen ser en realidad la misma persona: Pedro Luis Gallego, detenido este jueves en Segovia

Desde hace meses y tras las denuncias de dos víctimas, los investigadores buscaban a este violador que, a punta de pistola, las raptaba en la calle de Arzobispo Morcillo, situada en el distrito de Fuencarral-El Pardo, para después trasladarlas a otro lugar y agredirlas sexualmente. Se le imputan cuatro agresiones sexuales, dos de ellas consumadas y otras dos en grado de tentativa, informó la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

"No tiene cura. La solución para el 'violador de La Paz' es la cadena perpetua revisable"

Ahora, y a la espera de confirmarse que Gallego sea también el 'violador de La Paz', es inevitable preguntarse si las autoridades hicieron bien poniéndolo en libertad. El criminólogo Ángel Collantes lleva años estudiando a esta clase de personas y lo tiene claro: debería estar entre rejas. Una opinión que comparte el psiquiatra forense Juan José Carrasco.

"Su recuperación es casi imposible"

La reincidencia de Pedro Luis Gallego era previsible. Los vecinos del pueblo al que se mudó tras salir de la cárcel en 2013 estaban seguros de que volvería a actuar. En la pedanía de Honcalada abundaban los carteles que pedían la marcha de este individuo. Tanto miedo tenían de que volviese a actuar que incluso las alumnas del instituto Condesa Eylo Alfonso, a escasos metros de la residencia del violador, comenzaron a ir a clase con un silbato colgado al cuello.

Pedro Luis Gallego, en el momento de salir de la cárcel en 2013. (EFE)
Pedro Luis Gallego, en el momento de salir de la cárcel en 2013. (EFE)

Los vecinos del ahora detenido no iban desencaminados. "La primera vez que Gallego ingresó en prisión fue en 1979, y durante este tiempo ha estado entrando y saliendo, y ha seguido cometiendo delitos. Nunca se va a rehabilitar. Es casi imposible su recuperación", detalla Ángel Collantes.

El criminólogo lleva años estudiando a esta clase de personas, y asegura que dar un informe concreto y detallado del perfil del violador es "complicado y delicado de determinar". Hay multitud de casos diferentes, "se suele hablar de familias desestructuradas, agresiones en la infancia... Pero la realidad es que si analizamos a los diferentes hermanos de un mismo hogar, nos percatamos de que unos han salido bien y otros han tomado el camino de hacer el mal". Juan José Carrasco ha tratado a muchos violadores en sus años de carrera, y asegura que "no existe un perfil tipo, pues hay algunos con trastornos psiquiátricos graves y otros con una personalidad psicopática".

No sabemos qué ha llevado a Pedro Luis Gallego a violar y asesinar a mujeres, pero lo que está claro, según los expertos, es que no existe un tratamiento eficaz que pueda 'curarlo': "Es complicado. Ahora se está hablando de utilizar medicación, como la castración química, para evitar que estas personas reincidan, pero no asegura nada", afirma Collades. "Existen tratamientos, cursos en las prisiones para rehabilitar a estas personas, pero no son eficaces. Si comete una violación, es posible, pero con los reincidentes como Gallego son inútiles", apunta Carrasco, quien tampoco cree en la castración química porque el problema "está en la cabeza, no en los testículos".

No existe cura: "Se está hablando de utilizar medicación, como la castración química, pero no asegura nada"

Entonces, ¿qué solución hay para esta clase de violadores? El criminólogo lo tiene claro: "La cadena perpetua revisable. Estos casos hay que analizarlos de forma individual, y valorar el riesgo de reincidencia que tiene el individuo. Gallego debería haber salido años después, pero debido a la derogación de la doctrina Parot, fue puesto en libertad antes de tiempo".

El psiquiatra forense tiene la misma opinión: "La experiencia nos demuestra que no cesan los impulsos patológicos de estas personas, la mayoría reincide y no tiene ninguna posibilidad de recuperación ni tratamiento. La única solución es aislarlos de la sociedad. La cadena perpetua revisable es compleja, pero está hecha para estos casos. Nos guste o no, no hay otra solución".

La mayoría reincide y no tiene ninguna posibilidad de recuperación ni tratamiento. La única solución es aislarlos de la sociedad

Es obvio que algo falló y que no se evaluó de forma correcta el índice de reincidencia del hasta ahora conocido como el 'violador del ascensor'. Pero ¿cómo se hacen esta clase de valoraciones? ¿Son fiables? El criminólogo detalla que existen diferentes elementos para valorar el riesgo de que estas personas vuelvan a actuar, como "algoritmos y fórmulas matemáticas cuyo porcentaje de éxito es muy alto".

Aunque Collantes hace hincapié en la presunción de inocencia del detenido y no se aventura a manifestar claramente si su reincidencia era previsible, alega que "la prueba del riesgo la tenemos aquí".

"Esta clase de presos son los mejores"

El 'violador del ascensor' asesinaba y violaba a sus víctimas, unas muertes que no llevaba a cabo el 'violador de La Paz'. Si son la misma persona, ¿a qué se debe este cambio de 'modus operandi'? ¿Por qué dejó de quitarles la vida a las mujeres agredidas? El criminólogo explica que ha sido "consecuencia de que se ha ido relajando; antes quería asegurarse de que las víctimas nunca le reconociesen y le delatasen; años después, tras salir en libertad, este miedo se esfumó, por eso las dejaba vivas".

Gallego nunca obtuvo placer asesinando a las mujeres, pero sí agrediéndolas sexualmente. "Él sabía que estaba haciendo algo malo, si no nunca habría tomado medidas de precaución, no las habría matado. Aun así, es algo que no puede evitar hacer. Son fuerzas superiores que se apoderan de él y le llevan a cometer esta clase de delitos", nos cuenta Collantes.

Carrasco, por su parte, no está seguro de que el violador experimentase placer con sus actos, pues "son conductas impulsivas y compulsivas. Hay unos que tienen placer y otros que no tienen ni elección. No hay patrón. Unos disfrutan con la violencia o el secuestro, pero no es el placer sexual. Eso no existe".

Dado que se trata de un impulso irrefrenable, que no existe cura y que el riesgo de incidencia es elevadísimo, cobra fuerza la solución que propone el criminólogo: la condena perpetua revisable. Además, apunta, esta es la mejor solución para ellos, ya que están mucho más relajados. Entre rejas saben que no van sentir esta "fuerza irrefrenable" que los lleve a cometer delitos. De hecho, "en prisión son mucho más felices que en la calle; son los internos ideales, pues siempre están dispuestos a ayudar y a colaborar en todo". Collantes y Carrasco lo tienen claro: "Para él, lo mejor es estar encerrado".

Diversidad de opiniones en la comunidad científica

No todos los expertos opinan lo mismo. La psicóloga forense Rocío Gómez ofrece una versión completamente opuesta a sus colegas. Ella cree que la rehabilitación de este tipo de violadores es posible: "Hay que hacer un diagnostico y ver cuál es su conducta violenta, y una vez que se hace el diagnóstico, se debe hacer un tratamiento psicológico individualizado, que dura como mínimo dos años".

La rehabilitación de este tipo de violadores es posible. La reincidencia en los agresores sexuales no es alta. No llega al 10%

Gómez considera que la reincidencia de agresores sexuales como Gallego es mínima: "No llega al 10%. Hay muchas personas que han cometido delitos sexuales que actualmente no están delinquiendo". Asimismo, cree que existe un tratamiento efectivo, que tiene que ser individualizado, algo que, asegura, no sucede en la mayoría de las cárceles españolas.

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