TIRA PARA CASA, RANDY WORK

El “genio” de la banca que ha perdido 225 millones por pasarse de listo

Lo tenía todo perdido, y su último recurso ha sido aún peor. Explicamos por qué considerarse a uno mismo un genio de las finanzas no es lo mejor durante un divorcio

Foto: Mandy Gray y Randy Work. (Montaje: Vanitatis)
Mandy Gray y Randy Work. (Montaje: Vanitatis)

Un juzgado británico acaba de dictaminar que el antiguo ejecutivo de Lone Star Randy Work deberá repartir a partes iguales los 225 millones de dólares de su fortuna con su exmujer, Mandy Gray, con la que ha estado casado las últimas dos décadas. No sería nada más que otro caso de divorcio multimillonario (bueno, el segundo más caro en la historia de Londres) si no fuese por la particular estrategia por la que el inversor se decantó: declararse un “genio” (sic) para quedarse con un trozo más grande de la tarta.

Fue el pasado mes de diciembre cuando Work expuso su apelación ante la corte inglesa, como explicó 'The Telegraph'. Según su estrategia –entendemos que consensuada y revisada por un grupo de abogados de primer nivel–, era un inversor tan bueno que el habitual reparto al 50% de los divorcios ingleses era injusto, ya que tenía derecho a un porcentaje mayor. Como explicó 'Vanitatis', el inversor consideraba que tan solo le correspondían 7 millones de euros a su mujer por haber roto el acuerdo prenupcial (le había sido infiel).

Desde mi punto de vista, la palabra 'genio' debe reservarse para Leonardo da Vinci, Mozart, Einstein y otros como ellos

No se quedó ahí, sino que la defensa abrió la caja de Pandora al utilizar la palabra “genio” para referirse a su rendimiento laboral. En su favor estaba, por ejemplo, la aventura japonesa de Work, donde obtuvo nada menos que la friolera de 7.000 millones de dólares para la firma para la que trabajaba, un movimiento del que sacó una jugosa comisión. Tanto que, por una vez, consideró que debían obviarse los bienes gananciales y otorgarle una parte mayor.

El juez Justice Holman (un nombre muy apropiado) tenía una respuesta preparada para el genio de las finanzas, como le trasladó durante la última vista: no le parecía que su capacidad fuese “completamente excepcional”. Respecto a lo de “genio”, el veterano juez pensaba de manera muy parecida al 99,9% de la humanidad que considera que autodenominarse de dicha forma no es la mejor estrategia si de lo que se trata es de vencer en un juicio. “Creo que es una palabra difícil, quizá poco propicia para este contexto”.

“Desde mi punto de vista, la palabra 'genio' se utiliza demasiado y debe reservarse para Leonardo da Vinci, Mozart, Einstein y otros como ellos”, proseguía el letrado inglés. Parece ser que Randy Work, a pesar de sus malabarismos económicos, no encaja en la descripción de la genialidad de Holman. O eso, o la suya será una historia de rechazo en vida y reconocimiento post mortem como si de Vincent Van Gogh se tratase.

Un caso multimultimillonario

Esta era la última oportunidad de Work de conseguir un poco más de dinero antes de que su mujer se quedase con la mitad de su dinero. En 2015, un jurado ya había dictaminado que su fortuna debía ser repartida a partes iguales. La razón aducida en aquel momento no debió sentar nada bien al ego de banquero, ya que aun reconociendo su duro trabajo, señalaba que su gran éxito se debía a “haber estado en el lugar adecuado en el momento preciso, o beneficiándose de un 'boom'”.

Los juzgados ingleses suelen dar el mismo peso al trabajo del creador de riqueza que al ama de casa

¿En qué se basaba Work para intentar conseguir un favor excepcional por parte de los jueces? Como recuerda un artículo publicado en 'Bloomberg', en un puñado de casos durante la última década y media se ha decidido que uno de los dos miembros de la pareja percibiese más dinero que el otro debido a una aportación “excepcional” a la economía de la pareja. No era el caso de Randy Work, que no encajaba en dicha categoría.

Como explicaba el artículo del medio americano, los juzgados de Londres suelen reconocer de igual manera a ambos miembros de la pareja, es decir, “dan el mismo peso al trabajo del creador de riqueza que al ama de casa”. Una medida progresista que suele dirimir muchos divorcios multimillonarios, lo que provoca que los hombres que se ven amenazados ante la posibilidad de perder su riqueza busquen artimañas argumentativas como la de la supuesta genialidad de Work.

“No estoy seguro de que usted y yo vivamos en el mismo planeta”, le espetó el juez Holman a Work durante una de las múltiples visitas del caso. Una frase que resume bien los alambicados razonamientos que deben hacer algunos para no perder el juicio. Al fin y al cabo, no se puede ser un genio en todos los aspectos de la vida.

Alma, Corazón, Vida

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