UNA REFLEXIÓN NECESARIA

Suicidio: mitos y realidades

Existe la teoría de que dar cobertura en los medios de comunicación a un acto suicida incrementa el número de ellos que se producen después. Sin embargo, no es más que otra información errónea

Foto: Kurt Cobain se suicidó en abril de 1994. (Gtres)
Kurt Cobain se suicidó en abril de 1994. (Gtres)

Tras la desgraciada tragedia del avión estrellado en los Alpes el pasado 24 de marzo muchos medios de comunicación se han hecho eco del incremento del miedo a volar experimentado por un número importante de personas. De lo que no se ha hablado, sin embargo, es del aumento del miedo al suicidio que muchos profesionales de la salud mental hemos detectado entre las personas que acuden a nuestras consultas, personas que estaban intentando manejar su ansiedad, afrontar un periodo de bajo estado de ánimo, y que ahora temen que estos estados psicológicos puedan llevarles a cometer un acto suicida.

Existe la teoría de que dar cobertura en los medios de comunicación a un acto suicida incrementa el número de suicidios que se producen después. Este fenómeno, conocido como 'Efecto Werther', fue denominado así por David Phillips al observar la oleada de suicidios que se produjo tras la publicación en 1774 de la famosa novela de Goethe Las desventuras del joven Werther; suicidios muy similares al cometido por el protagonista. Oleadas parecidas de suicidios se identificaron tras las muertes de personajes tan conocidos como Marilyn Monroe o Kurt Cobain, lo que llevó a evitar tratar el tema del suicidio en los medios de comunicación.

Sin embargo, este silencio en torno a este problema (una de las principales causas de muerte no natural según la OMS), también provoca que ciertos mitos y tabús se mantengan en el tiempo y, sobre todo, que la población general no sepa identificar ni actuar adecuadamente cuando el riesgo de suicidio está cerca. Puede que en personajes tan mitificados como Marilyn Monroe o Kurt Cobain ese efecto de copycat pueda producirse en algunos casos, pero lo que las recientes investigaciones parecen indicar es que lo que se copia tras una noticia de suicidio consumado es el método con el que se ha producido la muerte, no el acto suicida en sí, provocando que quienes están pensando seriamente en suicidarse se decanten por el método que ha resultado eficaz en el caso reportado por los medios de comunicación.

Muchas personas en tratamiento psiquiátrico se convierten en hipocondríacos en relación a su salud mental

Esta falta de información hace que muchas personas tengan unas creencias equivocadas sobre lo que puede llevar a una persona a suicidarse. Así, por ejemplo, muchas personas piensan que “padecer una enfermedad mental” puede llevarnos a cometer un acto suicida de un modo tan involuntario, imprevisible e incontrolable como un problema coronario nos puede llevar a padecer un infarto cardíaco o un cáncer a provocarnos la muerte. Muchas personas en tratamiento psicológico y/o psiquiátrico se convierten en este sentido en hipocondríacos en relación a su salud mental observando cómo su miedo aumenta al darse cuenta de cuánto piensan en el suicidio después de oír noticias como la referida sobre el avión de Germanwings.

Oír hablar de suicidos no nos lleva a suicidarnos

Sin embargo, pensar en el suicidio no lleva a una persona a suicidarse, ni siquiera aunque haya problemas psicológicos o psiquiátricos. Es más, es normal que si tenemos noticia de un acto autolítico, todos pensemos más en ello, pero eso dista mucho de que lleguemos a tomar la decisión de quitarnos la vida y la llevemos a cabo. Tenemos que normalizar que nuestro pensamiento se centre más en este tema después de noticias tan impactantes pero, igual que oír hablar de robos no nos lleva a robar aunque estemos económicamente mal, oír hablar de suicidios tampoco nos lleva a suicidarnos aunque no estemos pasando por un buen momento anímico.

Por otra parte, no es cierto que todos los casos de suicidio se den en personas con problemas mentales. Es cierto que en muchos casos de suicidio hay algún problema psicológico o psiquiátrico detrás, pero en otros casos no y, desde luego, el porcentaje de gente que tiene un problema psicológico o psiquiátrico y piensa seriamente en suicidarse es mucho menor del que no lo hace en la misma situación clínica.

Los problemas psicológicos no se comportan como enfermedades físicas que evolucionan al margen de lo que hacemos o de nuestra voluntad

Tampoco es cierto que el acto suicida sea fruto de una abnegación mental repentina, un acto sádico, y/o un acto impulsivo. En algunos casos, los menos, esto puede darse pero en la mayoría de las ocasiones la persona que se suicida ha planeado con antelación hacerlo y ha buscado algún tipo de ayuda antes para intentar evitar llegar a esa situación. La mayor parte de los suicidios que se producen tienen que ver con situaciones prolongadas de sufrimiento de la persona que no ve otra salida a dejar de pasarlo tan mal que quitarse la vida, aunque querría no hacerlo y no pretende dañar a nadie con su comportamiento.

Por otra parte, los problemas psicológicos o psiquiátricos no se comportan como enfermedades físicas que evolucionan al margen de lo que hacemos o de nuestra voluntad. Los problemas mentales se basan en funcionamientos inadecuados que nos llevan a afrontar nuestras situaciones vitales de un modo poco adaptativo. Si nos ponemos en manos de profesionales y nos dejamos ayudar, aprenderemos formas más adecuadas de enfrentarnos a nuestras dificultades adquiriendo así el control de nuestras vidas y abandonando la desesperanza que en la mayoría de los casos es la que precede a una decisión tan dolorosa como es la de quitarse la propia vida.

*Montserrat Montaño Fidalgo es psicóloga en el Centro de Psicología Álava Reyes, doctora de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA). 

Alma, Corazón, Vida

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