Trucos para tener una vida más satisfactoria

Los diez pilares básicos de la felicidad, contados con detalle por Pierre Dukan

El prestigioso nutiricionista francés señala las diez fuentes del placer humano que segregan serotonina y conllevan una mejora del estado anímico

Foto: Pierre Dunkan señala sus claves para lograr la tan ansiada felicidad. (iStock)
Pierre Dunkan señala sus claves para lograr la tan ansiada felicidad. (iStock)

Pierre Dukan lleva 35 años siendo uno de los nutricionistas más reconocidos a nivel mundial. Su idea sobre un peso justo, dejando a un lado la extrema delgadez le ha llevado a escribir numerosos libros. En El método Dukan suave. La escalera nutricional para aprender a adelgazar equilibradamente y no volver a engordar, nos muestra sus 10 pilares de la felicidad. Este es un extracto de su libro.

A menudo me he dado cuenta de que en la vida hay obstáculos, contrariedades, dificultades, carencias afectivas… Lo que hice fue orientar y afinar mis preguntas para confirmar estas pistas y encontrar otras.

Junto a las dos grandes fuentes clásicas de felicidad que son el placer alimentario y el placer sexual, veía aparecer otras cuya ausencia entre mis pacientes parecía desempeñar un papel importante en sus excesos alimentarios.

A través de fascinantes investigaciones es como he conseguido identificar un cierto número de necesidades cuya resolución generaba placer, satisfacción y ganas de vivir. Estas son las diez fuentes de placer y plenitud de las que hoy se constituyen los diez medios naturales de producir serotonina y, a grandes rasgos, los diez pilares de la felicidad:

1. El primer pilar es la necesidad de amor sexual y familiar

Junto a la necesidad de alimentarse, probablemente esta es la necesidad más esencial del ser humano. La sexualidad está hecha de atracción y repulsión, de coacciones y poderes que estructuran su vida, la llenan y le dan sentido.

En la actualidad hay muy poca población que realice un oficio que le apasione

Como todos los mamíferos, los seres humanos reparten sus funciones entre el sexo y los cuidados a los más pequeños. Sin la fuerza fascinante de esta necesidad, haría mucho tiempo que nuestra especie habría desaparecido.

Cuenta mucho el placer que proporciona el estar enamorado y la sexualidad, por no hablar de la inefable alegría que de los cuidados que se otorgan a los hijos y a los padres. La serotonina inunda estas relaciones. Es difícil imaginar a una pareja que estando rodeada de sus padres y sus hijos no se sienta llena de felicidad.

2. La necesidad de la realización social

Procuramos encontrar el mejor lugar posible en la sociedad. Algunos lo consiguen y en ese caso ejercen un dominio natural, adoptando un comportamiento y unas actitudes semejantes a los de aquellos a los que se les denomina alfa.

Otros tienen unas especiales habilidades o talentos manuales, intelectuales o artísticos. Gracias a sus aptitudes, a su pericia, se expresan y se posicionan mejor dentro de la sociedad. Su facilidad de iniciativa les otorga el reconocimiento de los iguales. Antes el trabajo humano contenía parte de ideación y realización, y el que lo ejecutaba hallaba placer en hacerlo. Ese es el gusto por el trabajo bien hecho.

El porcentaje de población que con un oficio con pasión es ínfimo. Pero cualquiera que sea la actividad, encontrarle sentido, llevarla a cabo con creatividad y responsabilidad y obtener satisfacción de ella resulta de primordial importancia.

3. La necesidad del hábitat

Todo el mundo necesita un territorio que sea suyo, en el que se pueda sentir seguro, tranquilo y confortable. Este lugar es el equivalente a una guarida. Todas los testimonios sobre pueblos primitivos subrayan la importancia que tiene el hábitat.

El contacto con la naturaleza es clave para ser feliz

En África existían los árboles del sueño. No hace demasiado especialistas descubrieron que era muy complicado soñar en un medio poco seguro. Y el sueño es indispensable para la vida.

Hoy esta inmensa necesidad natural y la satisfacción que puede ofrecernos, chocan contra el precio del metro cuadrado. Por no hablar de los que, en las megápolis consumistas, ya no tienen siquiera un techo y se ven forzados a dormir en la calle.

4. La necesidad de la naturaleza

Se trata de la necesidad de mantener una proximidad instintiva con el medio ambiente y con nuestro planeta en general. Los animales llevan viviendo en él desde hace casi 1.000 millones de años y no podemos pasar de largo de ello, pese al largo aprendizaje impuesto por la cultura.

A veces bromeo y digo que hay cuatro tipos de seres humanos: a los que les gustan solo los perros, a los que solo les gustan los gatos, a los que les gustan perros y gatos y a los que no les gustan ni los perros ni los gatos. Y luego están a los que necesitan la fauna, pero también la flora, el cielo, las nubes… Son veterinarios, agricultores, ganaderos, paisajistas, jardineros…

5. Lo lúdico o la necesidad de jugar

El juego es una necesidad de todos los mamíferos. Como todas las necesidades tiene una utilidad para el individuo y la especie. Jugar favorece el aprendizaje, elude el aburrimiento y el cansancio y da rienda suelta a la fantasía.

El ser humano es un animal social y necesita el sentimiento de pertenencia a un grupo

Jugar es natural y mejora el humor, crea vínculos, reduce la agresividad… Para todos aquellos que han mantenido al niño de su interior supone la capacidad de divertirse, contar chistes… Por desgracia, la necesidad de jugar se ha visto relegada por el espectáculo de la pantalla (televisión o videojuegos agresivos) y a chismes que van pasando de moda. Cuando el dinero y el afán de lucro entran en escena, el juego se desnaturaliza y pasa a ser una adicción.

6. La necesidad de pertenencia al grupo

Vivimos en bandas y grupos. Esta necesidad propia de las especies sociales se inscribe también en la supervivencia inmediata. La expulsión de un chimpancé de un grupo equivale a la muerte. Lo mismo pasaba con el hombre primitivo.

El hombre es un animal social, pero algunos lo son más que otros. Encuentran en la necesidad de pertenencia un verdadero medio para realizarse. Se apasionan por las leyes, las reglas vigentes, las creencias… Hoy la extraordinaria densidad de las redes sociales es la tradición contemporánea del viejo clan tribal del cazador-recolector.

Pero, a veces, la necesidad de pertenencia implica conformismo y obediencia. Es una de las pocas necesidades que la sociedad autoriza y estimula por su papel en la servidumbre voluntaria.

7. La necesidad de utilizar el cuerpo

Los vegetales viven de sus raíces y de los captores solares de sus hojas, el animal debe moverse para sobrevivir y hacerlo de manera eficaz e inteligente. Esta es la razón por la que haciendo deporte se segrega tanta serotonina.

Ante la angustia de la muerte, el hombre ha sentido la necesidad de crearse mitos

Entre los humanos, la eficacia de una actividad física regular es comparable a la de los antidepresivos mayores. Los coches, la televisión y el equipamiento doméstico han eliminado las ocasiones de moverse.

Mantenerse activo y en movimiento en la vida cotidiana hace que el individuo sea biológicamente feliz. Y la felicidad hace adelgazar. Si se anda sencilla y regularmente media hora diaria contará con un aporte complementario de serotonina y tendrá menos necesidad de ir a buscarlo en comida y, por tanto, habrá una menor tendencia a engordar y mayor felicidad para adelgazar y no volver a engordar de nuevo.

8. La necesidad de lo sagrado

Entre el último primate y el primer hombre se produjo la aparición de la conciencia. Pero, por desgracia, con la aparición de esta, el hombre comprende que su vida tiene término y está condenado a morir. Esta revelación pone en peligro el devenir de la especia humana.

Entonces, contra su angustia natural, el hombre fabrica mitos, una razón superior que explica por medio de otra dimensión lo que prevalece en la vida diaria. Es la religión, la espiritualidad, la necesidad de creer sin pruebas.

Hay personas que la necesitan sobre todas las cosas y que lo anteponen a todo lo demás. Cuando ese recurso es demasiado prioritario, se vuelve excesivo y subordina toda la vida a un modelo de exclusividad absoluta como el de los místicos. Para otros, es un modo de vida enfocado hacia el interior, en estrecha conexión con una generosa liberación de serotonina.

9. La necesidad de belleza

El hombre crea la belleza y se sirve de ella para encantar el mundo. Esta aspiración a lo bello, vinculada inicialmente a lo sagrado, y todas las prácticas artísticas que se derivan de ella, constituyen unos muy buenos proveedores de serotonina.

La alimentación, por encima del sexo, es la mayor necesidad del ser humano

La necesidad de armonía y emoción estética es otro aspecto fundamental de la naturaleza humana, por lo que debemos satisfacerla para vivir con plenitud. Y como sucede con todos los placeres naturales, lo sagrado y lo bello son gratuitos.

Hoy lo bello cede el paso a lo utilitario, se esfuma frente a lo económico. El gusto por la belleza ennoblece, mientras que lo utilitario esclaviza. Si usted quiere vivir sin perder su felicidad, tiene que comprender forzosamente que no todo lo que le llama y le atrae responde a las mismas necesidades. Debe aprender a distinguir entre las necesidades naturales que su cerebro espera y la recompensa de otras necesidades, artificiales, y que sus respectivas satisfacciones también son muy distintas.

Aprender a diferenciar las necesidades naturales de las artificiales debería enseñarse en la escuela, ya que constituye una clave formidable para acceder a la única y verdadera razón de vivir que es válida: la de vivir verdaderamente feliz y con ganas de que “esto dure”.

10. La necesidad de alimento

Alimentarse es la necesidad más inmediata por encima de la sexualidad. Además del placer que se siente al comer, es la necesidad la que, cuando se ve satisfecha, permite que el cerebro secrete más serotonina; como inmediatamente después del organismo después del orgasmo sexual.

La solución no consiste en rehacer el mundo o la sociedad, sino en comprender cómo funcionamos para conseguir vivir de una manera natural, en un momento que cada vez se vuelve más artificial.

Cultive aquellas necesidades con las que se sienta más identificado y con las que conecte mejor. No existen individuos dedicados permanentemente a satisfacer el conjunto de dichas necesidades, basta con colmar dos o tres de ellas para rebosar alegría.

Los que engordan con facilidad y los que vuelven a engordar fácilmente después de haber adelgazado, están marcados por una vulnerabilidad adquirida en el curso de la primera infancia, donde aprendieron a disipar la inquietud o la ansiedad metiéndose primero el pulgar en la boca y después sustituyéndolo por algún producto alimentario. De adultos, cuando experimentan dificultades, malestaar o sufrimiento, vuelven a estos mismos caminos y reflejos, que se hallan profundamente inscritos en su cerebro arcaico para producir la serotonina liberadora. Y esta búsqueda los conduce a los alimentos que más la producen, los más sensoriales y más gratificantes.

Alma, Corazón, Vida
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios