Quien más, quien menos, se ha preguntado alguna vez en su vida por qué es tan difícil comerse una hamburguesa y por qué, a diferencia de los mucho más manejables bocadillos o sándwiches, el epítome de la comida basura tiende a cocinarse con ese pan blando que posibilita que su contenido –especialmente, lechuga, kétchup y otros fluidos– se desparrame sobre la mesa, siempre y cuando tengamos suerte y no caiga sobre nuestrea ropa.

Las plegarias de un gran número de occidentales (especialmente en EEUU, donde se encuentra el autoproclamado “hogar de la hamburguesa”, a pesar de que realmente la hamburguesa tenga un origen europeo) parecen haber sido escuchadas al otro lado del mundo, en Japón. Allí, el programa humorístico Honma Dekka!? contrató hace meses a un grupo de científicos con el objetivo de averiguar cuál es la disposición idea de las manos para evitar que se desperdicie el más mínimo gramo de kétchup. Y parecen haberlo descubierto.

Van un ingeniero, un dentista y un experto en fluidos…

Como explicaba Kotaku, la página dedicada a la cultura oriental que ha recuperado la historia, dicho programa pidió en su día a tres expertos (un ingeniero, un dentista y un experto en fluidos) que analizasen durante cuatro meses la composición de la hamburguesa a través de un modelado en tres dimensiones. Los resultados de tan ardua e importante investigación fueron expuestos a continuación en el programa, donde el presentador Ryuichi Kosugi consiguió, con éxito, devorar una hamburguesa según los dictados de la ciencia.

La fórmula habitual para agarrar una hamburguesa hace más probable el desmoronamiento del alimento¿En qué consistía este método infalible para no derramar ni una gota? Básicamente, en una posición de las manos que a nadie se le habría ocurrido de manera natural, y que consistía en agarrar el lado superior de la hamburguesa con el índice, el corazón y el anular, y el meñique y el pulgar por debajo. Además, es necesario repartir la fuerza que ejercen los dedos por toda la superficie del pan y, sobre todo, no apretar demasiado, pues si nos pasamos de frenada, ni las manos más expertas podrán apartarnos del apocalipsis kétchup.

Lo que este nuevo método también ponía de manifiesto es que hemos pasado siglos equivocados. La posición más habitual para agarrar una hamburguesa es utilizar el pulgar para sujetarla por debajo, mientras que el resto de dedos contribuyen a ejercer fuerza en la tapa superior. Una fórmula que nos conduce al fracaso, puesto que de esa forma, lo normal es que el grasoso alimento se abra en su parte trasera desparramando ingentes cantidades de lechuga, cebolla y otros fluidos.

Un poco de risas para mejorar nuestra vida

Quizá esta manera alternativa de engullir comida basura requiera una gran práctica, pero los resultados merecerán la pena. Los expertos sugieren, además, que quizá sea útil calentar un poco los músculos de la boca antes de ponerlos al borde del desencajamiento de mandíbula, y también recuerdan que debido a la dificultad asociada a este agarre con dos manos de la hamburguesa, resulta altamente incompatible con el consumo de patatas fritas o refrescos.

Por supuesto, hay que tomarse este “estudio” con bastante sentido del humor, y recordar que, al fin y al cabo, se trata de un programa de humor, por mucho que seguramente el trío de investigadores no se encuentren tan desencaminados. Tan sólo hay un alimento que gane a las hamburguesas en potencial pringoso, y ese es el kebab. Pero dejaremos esa historia para otro día, y confiaremos en los chicos de Honma Dekka!? para desfacer dicho entuerto.