SE PLANTEAN UNA MUDANZA

Este INE es una ruina: filtraciones, fisuras, humedades y cristales en caída libre

El edificio está enfermo. Hay problemas estructurales y goteras. Además, en junio se desprendió una ventana a la vía pública. La sede del INE en Castellana 183 tiene problemas

"El edificio está enfermo". "Hay problemas estructurales". El edificio que se levanta en paseo de la Castellana 183, propiedad del Instituto Nacional del Estadística (INE), no está bien. A pesar de que fue reformado y ampliado hace apenas 16 años, en 2003, lo cierto es que "se cae a cachos", "hay goteras, en invierno se pasa frío porque no está bien aislado" "y ha habido algunos desprendimientos en la fachada". Estas frases salen de los propios empleados del INE y se confirman con los papeles que obran en poder del Ayuntamiento de Madrid.

Unos problemas que han obligado al organismo que elabora las principales estadísticas del país a buscar nuevas oficinas, tal y como reconocen diferentes fuentes del sector inmobiliario. Lo que se desconoce es si la mudanza será temporal o definitiva, aunque los empleados se decantan por la segunda opción. Desde hace varios meses, unas mallas protegen el edificio y evitan que se produzcan nuevos desprendimientos hacia la vía pública, al tiempo que unos andamios repartidos por todo el edificio —no se puede acceder al mismo por la entrada principal y hay que hacerlo por la rampa que da acceso al garaje— revelan que necesita una importante reforma.

En junio de este año, tuvo que intervenir el servicio de extinción de incendios "por el desprendimiento de una ventana a la vía pública"

"En 2018, los técnicos municipales dictaminaron que la ITE del edificio era desfavorable y se ordenó, en el mes de mayo, reparar las deficiencias detectadas y adoptar las medidas de seguridad necesarias. Asimismo, este mes de septiembre se ha vuelto a requerir al propietario que realice las obras necesarias de arreglo y consolidación con la máxima urgencia y que tome las medidas de seguridad para evitar el desprendimiento de cristales en la vía pública", señalan fuentes del área de desarrollo urbano consultadas por El Confidencial.

Estas mismas fuentes explican cómo a finales de junio de este año tuvo que intervenir el servicio de extinción de incendios "por el desprendimiento de una ventana a la vía pública". Y aclaran que al recibir la comunicación, el distrito de Tetuán "inició otro expediente y el pasado 12 de septiembre dictó una nueva orden de ejecución de obras con la enumeración de las deficiencias a subsanar y requiriendo adoptar las medidas de seguridad necesarias".

Acceso a la entrada principal lleno de andamios. (E. S.)
Acceso a la entrada principal lleno de andamios. (E. S.)

Estas deficiencias, según ha podido saber El Confidencial de fuentes del ayuntamiento, se han detectado en la fachada, cubiertas y azotea, asimismo el edificio sufre filtraciones de agua provenientes de la azotea, humedades en los techos del sótano y de la planta 11, además de deterioros en el pavimento de las rampas del garaje, fisuras puntuales en los vidrios de la fachada, entre otros. "Por fuera puede parecer un edificio bonito, colorido, pero por dentro es como una morgue", declara a El Confidencial un empleado.

Una ampliación en 2003

El edificio del INE tiene casi 50 años. Su construcción data de los años setenta, aunque en 2003 se elaboró un estudio de detalle para ampliar en tres plantas el edificio y recubrirlo con la fachada tan característica de colores y vidrio que tan vistosa resulta desde la Castellana. El edificio se encuentra situado junto a los juzgados de Primera Instancia de plaza Castilla, y dispone de una planta de 4.588 metros cuadrados y una edificabilidad de casi 30.000 metros cuadrados, tras su ampliación en tres plantas. Consta de tres plantas de sótano destinadas a uso de aparcamiento, instalaciones, almacenes, oficina y archivos. El resto de plantas, ocho en total, están destinadas al uso de oficinas, y una última planta para oficinas e instaladores y maquinaria de ascensores.

En 2003, se aprobó aumentar en un 20% la edificabilidad del edificio, que pasó de ocho a 11 plantas, y la instalación de la fachada con vidrios

La aprobación del estudio de detalle para poder ampliar el inmueble se realizó en base al presentado en Gerencia de Urbanismo en abril de 2000, aprobado definitivamente en octubre de ese mismo año. El aumento de la edificabilidad, en un 20%, conforme al Plan General de Ordenación Urbana de 1997, se materializó en un aumento de tres plantas en la edificación principal. El edificio pasó de ocho a 11 plantas y planteó la construcción de las fachadas con una cortina de vidrio con el objetivo de "pasar desapercibido" en el entorno.

Esta posibilidad ya estaba prevista por el arquitecto Diego Méndez en el proyecto de ampliación del edificio en 1974. Aquel estudio de detalle que permitió aumentar la edificabilidad del INE llevaba la firma de dos arquitectos de la Sociedad Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio, Segipsa, con fecha febrero de 2003.

La ley obliga al propietario a tomar cartas en el asunto. Así, el artículo 168.1 de la Ley 9/2001 de 17 de julio de la Comunidad de Madrid establece "la obligación de los propietarios de terrenos, construcciones y edificios de mantenerlos en condiciones de seguridad, salubridad, ornato público y decoro", explican fuentes urbanísticas consultadas. En el mismo sentido se pronuncia el artículo 6 de la Ordenanza de Conservación, Rehabilitación y Estado Ruinoso de las Edificaciones.

Fuentes del INE contactadas por este diario reconocen los problemas de la fachada del edificio, así como goteras y problemas de aislamiento. No obstante, aseguran que aún no hay una decisión tomada respecto a una posible mudanza. "Esa decisión corresponde al consejo de dirección del INE y a Patrimonio del Estado, que están analizando qué decisión tomar. Serán ellos los que decidan si se hace una mudanza, temporal o definitiva, o si se realizan las reformas con los trabajadores dentro. No hay una decisión tomada, aunque la prioridad es salvaguardar la seguridad de todos los que trabajan en la sede", añaden. Mientras eso sucede, el hartazgo de los trabajadores va en aumento.

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