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Pueblos de Castilla-La Mancha para realizar una escapada rural este verano
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Pueblos de Castilla-La Mancha para realizar una escapada rural este verano

Sus cinco provincias esconden remansos de paz que te invitarán a disfrutar de sus paisajes naturales, costumbres y vestigios culturales

Foto: Paraje de La Iglesuela, Toledo. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Paraje de La Iglesuela, Toledo. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Paz, silencio, tranquilidad… Si estas son las máximas que buscas en tu próxima escapada, sabemos dónde podrás encontrarlas sin salir de nuestras fronteras. A estas sensaciones, además, se unen pueblos, ubicados en parajes protegidos, donde el encanto de otro tiempo se ha quedado congelado, entre sus fachadas blancas y añiles o sus tejados de piedra y pizarra.

Hablamos de Castilla-La Mancha. Esta región ha sabido mantener viva la esencia de lo rural y de su espíritu quijotesco, convirtiéndose en uno de los mejores destinos para disfrutar de un turismo sosegado, alejado del ruido, las prisas y las multitudes. Sus cinco provincias esconden remansos de paz que invitan a disfrutar de sus costumbres, de sus paisajes y de sus vestigios culturales, libres de estrés y del ajetreo diario.

Olvida las ataduras del día a día en Guadalajara

Desde la monumental Sigüenza, con su catedral románica y su castillo del siglo VIII, hoy parador de Turismo, hasta los pueblos de la arquitectura negra, conectados por carreteras serpenteantes que dejan a la vista un espectáculo único, Guadalajara ofrece al turista numerosos rincones rurales.

Recorriéndola atravesarás literalmente la frontera del silencio, te olvidarás del ruido y del paso del tiempo, además de conectar de pleno con la naturaleza, la arquitectura popular y el marcado carácter hogareño de sus gentes. Desde pueblos como Umbralejo, Cogolludo, Retiendas, Majaelrayo o Almiruete podrás descansar en casas tradicionales de la arquitectura negra, característica de la zona, tras haber realizado rutas de senderismo bajo las faldas del Pico del Ocejón, o visitar cascadas como la de Aljibre o La Chorrera de Despeñalagua, o dar un paseo por robledales de cuento mientras observas el precioso paisaje de la Sierra de Ayllón.

placeholder Vista de Umbralejo, Guadalajara. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Vista de Umbralejo, Guadalajara. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Pero esta provincia también te invita a descubrir la historia en otras localidades. Por ejemplo, Molina de Aragón, donde su casco urbano medieval te hará viajar a otra época. Imprescindibles son el barrio judío y el de la morería al otro lado del río, su puente románico y su castillo. Otro 'must' es la comarca de La Alcarria, de la que quedó prendado Camilo José Cela y donde se elabora su popular miel, con denominación de origen protegida, gracias a las plantas aromáticas que crecen en dicha zona. Torija y su castillo medieval, que acoge el centro de interpretación de la provincia de Guadalajara y el Museo del libro 'Viaje a la Alcarria'; Pastrana, donde residió la princesa de Éboli; Brihuega y sus campos de lavanda que florecen en julio, o Trillo, con sus cascadas y aguas termales del Tajo a su paso, son algunos de los pueblos que no puedes dejar de visitar.

Disfruta del patrimonio de La Mancha conquense

Cuenca es otra sorpresa para el visitante. En su capital podrás empaparte de modernidad con las numerosas colecciones de arte contemporáneo que se esconden en pequeños museos, galerías y fundaciones dentro de su zona amurallada. Por ejemplo, se puede visitar la Colección Roberto Polo o el Museo Nacional de Arte Abstracto alojado en sus Casas Colgadas. Y después, perderse por algunos de los pueblos de la serranía, dese Uña, Huélamo o Tragacete, hasta Cañete o Huerta del Marquesado, todos ellos ubicados en una zona protegida por su flora, fauna, geología y morfología singular, el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, uno de los destinos 'starlight', idóneo para la práctica del turismo astronómico.

placeholder Monasterio de Uclés, Cuenca. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Monasterio de Uclés, Cuenca. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Belmonte es otro de los tesoros de esta provincia. Un tranquilo pueblecito con colegiata a los pies de su castillo, uno de los más hermosos y mejor conservados de España. En Uclés podrás seguir disfrutando de algunos de los más importantes conjuntos patrimoniales de toda España. Allí podrás conocer su monasterio, declarado Bien de Interés Cultural, uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca construido en el siglo XVI por la orden de Santiago y conocido por muchos como 'El Escorial de La Mancha'. A escasos dos kilómetros del monasterio, se alza 'La fuente redonda', una laguna artificial con dicha forma, construida con muros de sillería por los romanos, en la que podrás descansar y alejarte, literalmente, del 'mundanal ruido'. Imprescindible también la plaza mayor renacentista de San Clemente, edificio del siglo XVI. Y en Segóbriga, Noheda, Valeria y Ercávica, podrás descubrir interesantes ruinas romanas.

Finalmente, La Manchuela Conquense, al sureste de la provincia y compartida con Albacete, entre los ríos Júcar y el Cabriel, donde visitar pequeños pueblos como Alarcón, Iniesta y Villanueva de la Jara. Allí, podrás disfrutar de gastronomía típica como gazpachos manchegos, pisto, atascaburras (ajo arriero), mojete manchego, potaje viudo, el lomo de orza o su cordero con sello de Indicación Geográfica.

Descubre los contrates manchegos en Ciudad Real

Ciudad Real ofrece al turista verdaderas joyas a través de las que conocer el carácter manchego. Almagro, con sus calles empedradas, palacios nobles y su plaza mayor, es parada obligatoria para los amantes de la cultura que, en julio, podrán disfrutar de Festival Internacional de Teatro Clásico en sus históricos espacios escénicos.

placeholder Plaza de Almagro, Ciudad Real. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Plaza de Almagro, Ciudad Real. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Si buscas tesoros arquitectónicos de gran identidad, no te puedes perder Villanueva de los Infantes, en el Campo de Montiel, o Viso del Marqués, con su palacio del Marqués de Santa Cruz. Y para empaparte del carácter manchego y la personalidad de sus sitios y sus gentes, nada mejor que un paseo por sus pueblos. Torre de Juan Abad, patria de Quevedo, donde podrás visitar la casa museo del ilustre autor; o Campo de Criptana y Herencia, con sus molinos de grandes aspas en lo alto de sierras desde las que contemplar la inmensidad de la llanura manchega, sus casas-cueva excavadas en la roca o el barrio del Albaicín con sus inconfundibles fachadas de color blanco y azul añil. En el entorno del Parque Nacional de Cabañeros también encontrarás pequeños y pintorescos pueblos para continuar tu visita por la provincia.

Viaja a otros tiempos desde los enclaves toledanos

La provincia de Toledo esconde algunos de los pueblos más bonitos e interesantes de Castilla-La Mancha. Consuegra, con su imponente castillo y emblemáticos molinos; Tembleque y su plaza mayor del siglo XVII, declarada Bien de Interés Cultural; u Ocaña, con su monumental plaza de corte barroco, donde podrás hacer una visita guiada a Fuente Grande, el impresionante depósito de agua creado a las afueras de la ciudad por Felipe II.

placeholder Paraje de Iglesuela, Toledo. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Paraje de Iglesuela, Toledo. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)

No puedes olvidar en tu ruta por Toledo destinos como Oropesa y Escalona, ambas con sus majestuosos castillos, o El Toboso, una tranquila población de la comarca de La Mancha, conocida internacionalmente por ser cuna de Dulcinea, amada de Don Quijote. Los 21 pueblos de la comarca de la sierra de San Vicente, entre los valles del río Tajo y el Tiétar, son también un destino rural por excelencia. Los berrocales, pedrizas y lanchares del Cerro de las Cruces, el Pico San Vicente y Monte Pelados son ideales para los escaladores. Al oeste de la provincia se encuentran también los encantadores pueblos de las comarcas de la Jara.

Encuentra el descanso en los pueblos de Albacete

Esta provincia, tan desconocida, pero tan apetecible, te propone conocer uno de los conjuntos históricos artísticos más interesantes de la región. Se trata de Alcaraz, conocido como la cuna del arquitecto renacentista Vandelvira. También podrás descansar, además de dejarte llevar por la paz y el sosiego en pueblos como Yeste, Liétor, Letur o Riópar, Ayna, Molinicos, Nerpio, típicamente serranos y ubicados en el entorno del nacimiento del río Mundo. Un área de gran belleza, con bosques de pinos, robles y avellanos, situada en el Parque Natural de los Calares Río Mundo y de la Sima.

placeholder Alcalá del Júcar, Albacete. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Alcalá del Júcar, Albacete. (Foto: Turismo de Castilla-La Mancha/David Blázquez)

En el otro extremo de la provincia, encontramos las localidades de Alcalá del Júcar y Jorquera. En Alcalá, no dudes en acercarte al mirador y sacar una panorámica del pueblo, digna de postal. No guardes la cámara en Jorquera, porque todos sus rincones son fotogénicos. Callejuelas, miradores, casitas con encanto, cuevas y, como no, su castillo. Además, para combatir el calor del verano, esta zona esconde algunas de las piscinas naturales más bonitas de España. Te recomendamos visitar las de la Presa del Río Júcar.

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Paz, silencio, tranquilidad… Si estas son las máximas que buscas en tu próxima escapada, sabemos dónde podrás encontrarlas sin salir de nuestras fronteras. A estas sensaciones, además, se unen pueblos, ubicados en parajes protegidos, donde el encanto de otro tiempo se ha quedado congelado, entre sus fachadas blancas y añiles o sus tejados de piedra y pizarra.

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