Andalucía no es solo para el verano: ocho planes para descubrir la región este invierno
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Andalucía no es solo para el verano: ocho planes para descubrir la región este invierno

En el año de los viajes de proximidad, te proponemos planes para disfrutar de la comunidad en estos meses invernales

placeholder Foto: La Campiña sevillana. (Foto: Turismo Andaluz)
La Campiña sevillana. (Foto: Turismo Andaluz)

En este 2020 nuestra forma de viajar ha cambiado inevitablemente. Según el estudio de ObservaTUR, la tendencia está encaminada hacia un turismo de proximidad, en un radio de unos 200 kilómetros, o incluso, de escapadas de un día o en nuestra propia ciudad, con un auge de las experiencias únicas. De hecho, estos hábitos de viaje ya se pudieron observar en una atípica temporada estival. De acuerdo con Civitatis, el 65% de las reservas realizadas en verano se produjeron para destinos nacionales, siendo Andalucía y Galicia las regiones más visitadas.

En este contexto, todo apunta a que las escapadas invernales que se puedan realizar serán en su mayoría dentro del propio país, convirtiéndose la región andaluza en un territorio muy atractivo dada su diversidad geográfica. Te proponemos ocho planes, uno por provincia, para disfrutar Andalucía desde otro punto de vista:

1. Turismo rural en Láujar de Andarax (Almería)

Situado en la Alpujarra Almerienese, a los pies de Sierra Nevada y frente a la Sierra Gádor, es uno de los paraísos naturales de la comunidad por su riqueza paisajística, botánica, faunística y antropológica, así como por su abundancia en agua. Parte de la localidad, además, está incluida en el Parque Natural de Sierra Nevada.

placeholder Láujar de Andarax. (Foto: Turismo Andaluz)
Láujar de Andarax. (Foto: Turismo Andaluz)

El visitante puede disfrutar de todo un dédalo de ríos, desde la cuna del río Andarax, a los arroyos y acequias que discurren por recónditos terrenos. También es la única zona de la provincia almeriense donde se produce uva para vino. De vuelta al pueblo, un reducto de tradición arquitectónica, es de obligada visita la Iglesia de la Encarnación, más conocida como la Catedral de la Alpujarra, obra mudéjar con acabado barroco, de extraordinarias dimensiones y muy bien conservada.


2. Ruta por las bodegas de Jerez (Cádiz)

A 30 kilómetros del Atlántico, tierra adentro, se oye intenso el flamenco, desfilan engalanados los caballos y los carruajes y huele a vino en cada rincón. Hablamos de Jerez de la Frontera, el término municipal más grande de Cádiz. Dos de los emblemas de la localidad son el Alcázar, del siglo XI, y la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, única en el mundo.

placeholder Viñedos en Jerez de la Frontera. (Foto: Turismo Andaluz)
Viñedos en Jerez de la Frontera. (Foto: Turismo Andaluz)

Jerez, además, es un destino vitivinícola; en la tierra se producen vinos y brandies con Denominación de Origen. De hecho, cuenta con más de 40 bodegas reconocidas mundialmente por la calidad de sus finos y manzanillas: desde Domecq, Osborne, Caballero o Terry, hasta las singulares Tío Pepe, con más de 100.000 botas (algunas de más de 350 años); o bodegas Tradición, una auténtica galería de arte con obras de Zurbarán, Velázquez o Madrazo. Este paseo por las bodegas jerezanas se enmarca en la Ruta del Vino y el Brandy Marco de Jerez que también recorre Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.

3. De miradores por Montoro (Córdoba)

En el corazón del Parque Natural Sierra de Cardeña-Montoro, a orillas de los meandros del río Guadalquivir, se localiza el pueblo de Montoro, uno de los más llamativos de la provincia de Córdoba. La localidad es considerada Bien de Interés Cultural por rincones como la Plaza de España, la Iglesia de San Bartolomé, el antiguo Palacio Ducal de Alba o los restos de las murallas.

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Montoro. (Foto: Turismo Andaluz)

En los Meandros varios puntos estratégicos ofrecen vistas de la villa con el río a sus pies; y en sus orillas aún se pueden ver antiguos molinos de cereal. El Parque Natural, de casi 39.000 hectáreas, es zona de rutas a pie, a caballo o en bicicleta. Como la del sendero señalizado de Aldea del Cerezo a Venta del Charco, donde podrías encontrarte, si tienes suerte y paciencia, con algún lobo, lince ibérico o zorro.

4. De espacios naturales por Granada

La ciudad de Granada es en sí un paseo por la historia. Además de la Alhambra, son de visita obligada el antiguo barrio árabe del Albaicín y sus miradores, así como la carretera que recorre el blanco Sacromonte, horadado de viviendas gitanas y tablaos flamencos.

placeholder Sierra Nevada. (Foto: Turismo Andaluz)
Sierra Nevada. (Foto: Turismo Andaluz)

Pero no hay que olvidar Sierra Nevada, que aparte del esquí, resulta un espacio protegido de gran belleza paisajística: un derroche de agua, bosques y abruptos relieves. Además de la nieve, existen rutas como la del Pico Veleta y Mulhacén, desde Pradollano (37 kilómetros). Te recomendamos que si se desconoce el camino, realices el recorrido acompañado de un guía. Otros paseos interesantes son el de Hoya de la Mora a Tajos del Nevero, o el que asciende por el Collado de Carigüela hasta los Crestones de Río Seco. Tras la excursión, no tienes por qué volver a Granada, ya que existe gran variedad de alojamiento rural.

5. El paisaje dorado del Río Tinto y la cuenca minera (Huelva)

En las minas del Río Tinto, en Huelva, los tartesios, fenicios, cartagineses y romanos buscaron cobre, hierro y plata. De su época de máxima producción, a finales del XIX y principios del XX, quedan restos de las antiguas vías del tren. Además de hacer un recorrido por ellas en un ferrocarril de 1833, los distintos colores del paisaje, del verde de los árboles al dorado y rojo del río por los minerales, hacen de este terreno una estampa propia del planeta Marte.

placeholder El Río Tinto a su paso por la localidad de Niebla. (Foto: Turismo Andaluz)
El Río Tinto a su paso por la localidad de Niebla. (Foto: Turismo Andaluz)

Asimismo, a orillas del río está Niebla, un auténtico recopilatorio de historia hecho pueblo, con sus murallas tartésicas, los restos de un acueducto, unas termas romanas o la mezquita andalusí. Una riqueza rescatada, en buena parte, gracias a la arqueóloga inglesa Elena Whishaw, que tras enamorarse del lugar, vivió allí a principios del siglo XX, y de la que se puede ver un sonriente busto en la plaza que lleva su nombre.

6. Ruta de los Castillos y las Batallas (Jaén)

Jaén posee la mayor concentración de arquitectura defensiva de Europa. Por su situación estratégica, vivió episodios decisivos de nuestra historia, como la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), punto culminante de la Reconquista, o la de Bailén (1808), primera derrota en campo abierto de Napoleón. Hoy estos escenarios, más de 18, pueden recorrerse a pie, en coche o en bici. No te pierdas el de Baños, en la localidad de Baños de la Encina, de arquitectura militar andalulsí, uno de los mejor conservados de toda al-Ándalus.

placeholder Castillo de Baños, en la localidad jiennense de Baños de la Encina. (Foto: Turismo Andaluz)
Castillo de Baños, en la localidad jiennense de Baños de la Encina. (Foto: Turismo Andaluz)

Más allá de la historia, en el itinerario, que cruza la provincia de norte a sur, se puede practicar turismo rural, deportivo, cultural, de naturaleza y gastronómico, como el recorrido BTT por los 55 kilómetros de la Vía Verde del Aceite de oliva, al ser Jaén el mayor productor del mundo.

7. Turismo ornitológico en la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga)

En la zona de Antequera se sitúa la Reserva Natural de Laguna de Fuente la Piedra. Sus 1.400 hectáreas la convierten no solo en la más extensa de la región andaluza, sino también en el enclave con la segunda mayor colonia de flamencos de Europa y la primera de la Península Ibérica.

placeholder Laguna de Fuente la Piedra en Málaga. (Foto:Turismo Andaluz)
Laguna de Fuente la Piedra en Málaga. (Foto:Turismo Andaluz)

Los amantes de la naturaleza y las aves encontrarán en estos humedales una gran variedad de especies: desde los sonrosados flamencos y malvasías, hasta garzas gaviotas y patos. Todos ellos conviven en armonía con la vegetación endémica, adaptada al ambiente salino, como la sosa de las salinas o los bosques de tarajes, además de con algunos mamíferos como el lirón careto, la rata de agua, conejos, liebres, zorros o tejones, que completarán el álbum de fotos del visitante.

8. Ruta por los pueblos de la campiña sevillana

La Campiña sevillana, entre el Bajo Guadalquivir y los cerros de la Sierra Sur, es una ruta conocida por su patrimonio histórico, tradición artesanal y gastronomía. También por sus campos de girasoles y olivares, que enseñan los colores entre las edificaciones del camino, abastecido de agua por varias fuentes.

placeholder Iglesia de San Agustín en Marchena. (Foto: Turismo Andaluz)
Iglesia de San Agustín en Marchena. (Foto: Turismo Andaluz)

Entre los pueblos que forma esta comarca se encuentra Écija, donde asomados a sus campos se alzan antiguos palacios y conventos medievales y renacentistas como los Reales Alcázares o la Iglesia de Santiago. Otra parada en el camino es la localidad de Marchena. Rodeada por el río Corbones, es tierra de olivos y cereales. Asimismo, en su casco histórico vale la pena visitar el Arco de La Rosa, la Casa Palacio o la Iglesia de San Agustín. Carmona, por su parte, es de las regiones más antiguas de Europa, considerada ciudad monumental tal y como atestiguan sus murallas, edificios de distintas épocas y necrópolis romana. Un extra: los dulces de las monjas del convento de Santa Clara, que además esconde cuadros de Zurbarán. Estepa, Itálica, Osuna o Alcalá de Guadaira son otras localidades de La Campiña que merece la pena visitar.

* Contenido ofrecido en colaboración con la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía.

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