vacaciones rurales y de interior

Cinco planes culturales para descubrir Castilla-La Mancha en vacaciones

Castilla-La Mancha es uno de los destinos preferidos por los españoles para el turismo cultural y de naturaleza. Te explicamos por qué

Foto: Cuenca. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Cuenca. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Estas vacaciones, sin duda, están siendo diferentes. Un verano de turismo nacional, destinos cercanos y sin grandes aglomeraciones. Una temporada estival que, según las previsiones de Braintrust, comenzaría en julio y donde las costas españolas y el turismo de interior y rural, con movimiento de viajeros entre comunidades próximas, serían las estrellas de este verano de pandemia.

Y así parece que está siendo. “El turismo nacional va a ser clave para la recuperación de la crisis y los españoles tratarán de buscar destinos alejados de grandes aglomeraciones y a los que puedan acceder con su vehículo propio”, explican en su Barómetro Turístico 2020. ¿Cómo viajarán entonces los españoles en este bisiesto? El turismo de naturaleza y el cultural serán los que experimenten mayor crecimiento, quedando los destinos de sol y playa algo más relegados con respecto a otros años. Además, las experiencias gastronómicas, de salud y bienestar e incluso de compras, que ayuden a reactivar las economías locales, serán otras motivaciones para una escapada.

Comunidades como Andalucía, Castilla y León, Cataluña o Castilla-La Mancha serán algunas de las más visitadas, ya que aúnan naturaleza y un vasto patrimonio cultural. En este sentido, las cinco provincias manchegas esconden ciudades de una gran riqueza cultural. Y es que la tierra del Quijote es el centro neurálgico de la historia de España. En ella encontramos vestigios prehistóricos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos, considerados muchos de ellos Patrimonio de la Humanidad.

Te proponemos cinco planes, uno por cada provincia, para que disfrutes de la historia y la cultura de Castilla-La Mancha estas vacaciones.

1. Casco histórico de Toledo

Toledo es considerada la ciudad de las tres culturas. Por su localización y posición geográfica, en lo alto y abrazada por el meandro del Tajo, la capital regional ha sido un asentamiento estratégico a lo largo de su historia milenaria. De ahí que monumentos característicos como el Alcázar, las murallas o el Castillo de San Servando sean estructuras militares.

Toledo. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Toledo. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)

El casco histórico de Toledo, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, resulta el mejor ejemplo de la convivencia entre las culturas musulmana, cristiana y judía. Esa coexistencia se refleja en el patrimonio de la ciudad: la Mezquita del Cristo de la Luz y sus nueve bóvedas, uno de los monumentos más importantes de la arquitectura hispano-musulmana y mudéjar en España; la Sinagoga de Santa María la Blanca y la Sinagoga del Tránsito, actual Museo Sefardí y considerada la sinagoga medieval mejor conservada en el mundo; o la catedral de Toledo, de estilo gótico y que en su interior guarda joyas artísticas como ‘El Expolio’ y ‘El Apostolado’ de El Greco y pinturas de artistas como Caravaggio, Ticiano, Van Dyck, Goya o Rubens, el Tesoro Relicario con la Custodia de Arfe del siglo XVI, la Sala Capitular, el Coro y la Capilla Mayor, y el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Además de estos monumentos, lo mejor de la ciudad de Toledo es perderse por sus callejuelas estrechas y plazas, recorrer la judería, la morería y el barrio cristiano, observando sus edificios, y viajar en el tiempo en una de las ciudades más bellas de España.

2. Casco histórico de Cuenca

Mientras que el Tajo abraza la ciudad de Toledo, el Júcar lo hace con Cuenca. De hecho, la ciudad asoma a las hoces del Júcar el Huécar colgada desde una pared que la sustenta. El casco histórico de Cuenca es Patrimonio de la Humanidad y un referente artístico, sobre todo, del abstracto contemporáneo. El Museo de Arte Abstracto, situado en las Casas Colgadas y que expone obras de los artistas españoles de la generación abstracta de los años cincuenta y sesenta; el Museo-Fundación Antonio Pérez, con obras de Andy Warhol al propio Antonio Pérez, Canogar y Chillida, Millares y Equipo Crónica, muestras de arte-pop e informalismo, o el Espacio Torner, emplazada en la antigua iglesia gótica de San Pablo, y que expone las obras del escultor y pintor Gustavo Torner, perteneciente a la denominada 'escuela conquense'.

Cuenca. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Cuenca. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Al igual que ocurre con la capital regional, Cuenca es una ciudad para perderse. Lo mejor es recorrer con calma sus callejuelas, toparse con la plaza Mayor, las fachadas coloridas de las casas que la rodean, el ayuntamiento, obra del arquitecto del barroco Jaime Bort, el Convento de Petras o la catedral, neogótica en el exterior y un interior que comenzó a construirse en el siglo XII.

Otras visitas imprescindibles, especialmente si viajas en familia, son el Museo de Paleontología, que alberga hallazgos arqueológicos de los yacimientos conquenses de Las Hoyas y Lo Hueco, y el Museo de las Ciencias, en el que descubrir en su planetario la historia de la astronomía desde las primeras civilizaciones.

3. Parque Arqueológico de Recópolis, en Guadalajara

En la provincia de Guadalajara viajamos hasta el municipio de Zorita de los Canes. Allí se encuentra el Parque Arqueológico de Recópolis, formado por dos yacimientos arqueológicos: la ciudad visigoda de Recópolis y la andalusí Zorita. Ambas están separadas por una distancia de un kilómetro y medio, siguiendo la margen izquierda de la ribera del Tajo.

Estos yacimientos son un tesoro de la cultura visigoda, ya que son un reflejo de la planificación urbanística de estos pueblos. El rey Leovigildo mandó construir un asentamiento que llamó Recópolis, en honor a su hijo, en el año 578 d.C para conmemorar el poder visigodo en el reino de Toledo. Mención especial también merece la alcazaba de Zurita, más tarde convertida en castillo.

Parque Arqueológico de Recópolis. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Parque Arqueológico de Recópolis. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)

El Centro de Interpretación, con zona de exposición, sala de proyecciones, además de tienda, merendero y área de descanso, es el punto de información y lugar para comprender el contexto histórico del yacimiento arqueológico y último avances de las excavaciones allí realizadas.

4. Alcaraz, en Albacete

Una de las localidades más interesantes de Albacete es Alcaraz. Es una localidad con un importante patrimonio del Renacimiento. Su plaza Mayor es el conjunto arquitectónico más representativo e imagen del pueblo. Está gobernada por dos torres renacentistas anejas: la de la iglesia y la del Tardón, obra del arquitecto Andrés de Vandelvira. Además de estas dos joyas arquitectónicas, la plaza mantiene la mayoría de sus arcos, que sustentan el ayuntamiento, la Lonja del Corregidor y la Regatería.

Alcaraz. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Alcaraz. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Junto a la plaza, en la iglesia de la Santísima Trinidad observamos distintas fases góticas, observando en su portada el gótico más avanzado. Esta pequeña localidad albaceteña es otro rincón de Castilla-La Mancha para pasear con tranquilidad y descubrir monumentos como la puerta de la Aduana, la casa de los Galiano, el Santuario de Nuestra Señora de las Cortes, el Monasterio de Santa María Magdalena, el convento de San Francisco o la Torre do Grogojí, que se esconden entre sus calles y plazas.

El Castillo de Alcaraz, casi en ruinas y con unas increíbles vistas del pueblo y la comarca de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, y el monumento del Sagrado Corazón de Jesús, de 26 metros de altura y levantado en piedra, son otras dos visitas obligadas.

5. Parque Arqueológico de Alarcos, en Ciudad Real

El Parque Arqueológico de Alarcos, a ocho kilómetros de Ciudad Real capital, es uno de los yacimientos más sorprendentes de Castilla-La Mancha. Además de ser uno de los más extensos con 22 hectáreas de espacio intramuros, en él hallamos vestigios de la ocupación humana desde la Edad de Bronce hasta bien entrada la Edad Media.

Parque Arqueológico de Alarcos. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)
Parque Arqueológico de Alarcos. (Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez)

Hace más de 35 años comenzaron las primeras excavaciones en el complejo. Gracias a ellas, podemos conocer las costumbres de la tribu oteana que habitó en Alarcos, en el siglo VI a.C, al haberse recuperado el sector de la trama urbana de la ciudad íbera. También, indicios de la batalla homónima que enfrentó, en 1195, a cristianos y musulmanes. Contienda que perdieron los cristianos, perdiendo el control de este enclave estratégico (situado en el margen izquierdo del río Guadiana) y que no recuperaron hasta la victoria de Navas de Tolosa, 17 años más tarde. No obstante, repoblar Alarcos fue una tarea imposible y Alfonso X El Sabio terminó asentándose en una aldea vecina, que en hoy día es la actual Ciudad Real. De aquella época se conserva parte de la muralla y el castillo medievales, así como un conjunto de armas único.

La ermita de la Virgen de Alarcos, de estilo gótico, es otro tesoro patrimonial de la zona que merece visitar.

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