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Por qué tienes que olvidarte de la idea de que en Tanzania solo hay safaris

A este país africano se le conoce por sus típicos safaris, sin embargo, es un conjunto de culturas, naturaleza e incluso playas que nada tienen que envidiar a las del Caribe

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Si siempre has creído que en Tanzania solo hay safaris, desecha la idea: el turismo en este país africano es mucho más que la contemplación en vivo de animales salvajes. Explorar los territorios de un estado situado a 9.000 kilómetros de España es una completa experiencia que incluye muchas más vivencias además de la salvaje.

Entre ellas, el crecimiento personal que supone estar en contacto directo con diferentes culturas. Los expertos de la agencia de viajes PANGEA recomiendan abrir bien los ojos y dejarse llevar por las distintas maneras de vivir que te están esperando en Tanzania. La tribu mayoritaria es la masai, muy parecida a los hadzabe en sus costumbres y tradiciones, aunque estos últimos son nómadas y son los hombres los que se dedican a la caza con flechas: allá donde encuentran alimento encienden una hoguera para comerlo.

Los datoga, por su parte, conforman una comunidad que vive de la ganadería, el cultivo y la caza en la región circundada por el lago Eyasi, siendo la poligamia su modo de emparejamiento. Te llamará la atención ver a sus mujeres repletas de escarificaciones (marcas de infancia provocadas en la cara, brazos y pecho).

Conocer las culturas que pueblan Tanzania es sinónimo de enriquecimiento… también a nivel gastronómico. Al entrar en contacto con las tribus es posible que te ofrezcan probar el ‘ugali’, una masa de harina de maíz con la que acompañan a la carne asada con verduras. A esta amalgama le dan forma de cuchara y les sirve como herramienta para llevarse a la boca el alimento. No te preocupes si al principio te cuesta cogerle el truco a esta técnica, es cuestión de práctica.

 Masai con un rebaño. (Shutterstock)
Masai con un rebaño. (Shutterstock)

Sí o sí: haz un safari en Tanzania

Aunque el país ofrece muchos más atractivos, realizar un safari en Tanzania es una oportunidad que no te debes perder. El territorio dispone de tantos parques nacionales que resultaría casi pecado no disfrutar de su naturaleza más salvaje. El Serengueti, por ejemplo, es el más famoso y más grande, cinco veces más que el archiconocido Masai Mara, y en sus dominios es posible contemplar a los llamados "cinco grandes": elefantes, leopardos, búfalos, leones y rinocerontes.

Lago Manyara. (Shutterstock)
Lago Manyara. (Shutterstock)

Tan magníficos ejemplares también se localizan en el Tarangire y en el Ngorongoro. Curiosamente, aunque en el idioma masai ‘ngorongoro’ se traduce como ‘lugar frío’, un auténtico edén de actividad convierte este enclave en uno de los puntos calientes de Tanzania. Puedes bajar hasta su cráter, relleno de agua y verde durante todo el año, razones que llevan a los animales hasta sus dominios para saciar su hambre y su sed.

El agua también invita a elefantes y rinocerontes a las orillas de lagos como el Manyara, ideal para contratar safaris a pie o en bicicleta ante la ausencia de depredadores. El lago Easy es uno de los más bonitos de Tanzania, frecuentado por múltiples animales nocturnos como hienas y leopardos y por muchos tipos de primates.

Muy curiosa resulta la masa de agua salada del Natrón, pues su color rojizo, provocado por la proliferación de algas, combina a la perfección con los naranjas atardeceres africanos. La agencia de viajes PANGEA recomienda pernoctar en el entorno de este lago en compañía de los masai, aunque tampoco resulta mala idea alternar las noches en ‘lodges’ con el descanso en ‘tented camp’, tiendas de campaña que son casi hoteles al aire libre con todo lujo de detalles.

Del alto Kilimanjaro a las playas de Zanzíbar

Los tres volcanes inactivos y los casi seis kilómetros de altura del Kilimanjaro hacen de esta montaña un imán para los aventureros. Desde Kenia se obtienen unas vistas privilegiadas a sus cumbres, pero es en Tanzania donde puede aprovecharse al máximo subiendo por sus laderas. Siempre en compañía de guías y sherpas, la ruta dura unos cinco o seis días entre la subida y la bajada y en el recorrido se disfrutan paisajes tan variopintos como zonas boscosas, áridas, rocosas o incluso nevadas.

Zanzíbar. (Shutterstock)
Zanzíbar. (Shutterstock)

Si las vistas desde la cima del Kilimanjaro te han hecho emocionarte, espera a contemplar las maravillosas playas del archipiélago de Zanzíbar. Arena blanca y aguas transparentes serán tu vista habitual nada más despertarte. Sus costas son perfectas para el relax en los ‘todo incluido’ parecidos a los del Caribe y además se pueden practicar deportes acuáticos o incluso nadar entre delfines y tiburones ballena.

Ten cuidado a la hora de elegir tu alojamiento en Zanzíbar: si bien es cierto que en la costa este las mareas dificultan la diversión, en la zona noroeste disfrutarás de una estancia idílica zambulléndote en las playas de Kendwa. ¿Quién dijo que en Tanzania solo había safaris?

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