el imperio del sol naciente

Descubre una cultura milenaria y una gastronomía única en el mundo

Vas a deleitar a todos tus sentidos, no solo la vista va a disfrutar en Japón con todas sus maravillas y monumentos, prepara a tu paladar para degustar una gastronomía diferente

Foto:

La época estival ha llegado y, con ella, las ganas de lucir tipo y dejar atrás los kilitos cogidos durante el invierno. Pero no resulta fácil continuar con la ‘operación bikini’ estando de vacaciones… ¿o sí? Un viaje a Japón es la mejor opción para mantener la silueta a punto mientras se conocen culturas nuevas y se viven experiencias inolvidables. El país nipón es, sin duda, una nación perfecta para no descuidar la forma física, ya que en sus menús más típicos la gran mayoría de elaboraciones se ofrecen servidas al vapor.

Cualquier lugar es bueno para pararse a comer un buen sushi. Aunque es el plato japonés más tradicional, la agencia de viajes PANGEA recuerda que en el recetario del país del sol naciente también aparecen pasteles de carne envueltos en pasta de arroz, verduras y pescados hervidos. Puedes conocer estos animales acuáticos antes de que lleguen a tu mesa dando un paseo por el tokiota mercado de pescado de Tsukiji y cotillear sus puestos. Para ver a los pescadores en pleno apogeo tendrás que madrugar y llegar al recinto en torno a las 3 de la madrugada: cuando veas cómo trabajan con casi 3.000 toneladas de pescado fresco y pruebes lo rico que está el sushi recién cortado no te acordarás de las ojeras.

Estas recetas son típicas en todo el país y también se dejan ver en Tokio. En los viajes organizados a Japón no pueden faltar las referencias a una ciudad donde el manga y los cómics hacen su aparición en el barrio de Shibuya, y su popular paso de cebra que ostenta el récord de ser el más transitado del mundo. En el distrito de Ginza te sentirás como en la Milla de Oro de Madrid recorriendo tiendas de lujo y llamativos escaparates de firmas internacionales.

Piérdete por sus calles plagadas de neones y referencias a la más moderna vanguardia hasta llegar a la famosa Torre de Kioto, una ‘copia en color’ de la Torre Eiffel de París. Tokio es una de las ciudades más seguras del mundo, así que conviene exprimir al máximo la visita y dejarse caer también por el barrio de Shinjuku: allí los carteles de publicidad crean una maraña infinita entre la que se abre hueco una de las estaciones de tren más importantes del país.

Las 'geishas' te saludan en Kioto

Alégrate de que en Japón esté prohibido fumar en la calle (solamente en los ‘smoking points’ de las vías públicas se permite dar rienda suelta a este vicio sin caer en la ilegalidad) porque, si no, se te caería el cigarrillo de la boca al contemplar a 'geishas' originales caminando por las calles de Kioto. Con su particular manera de andar, casi a saltitos, estos personajes de la tradición japonesa suelen dejarse ver entre las 17 y las 19 horas. Ten cuidado: a veces se confunde a mujeres disfrazadas con estas 'geishas' auténticas que te dejarán tan sorprendido como anonadado.

Tal espectáculo tiene lugar en la zona de Gion, donde los turistas tienen la sensación de volver al pasado e incluso es posible asistir a una clásica ceremonia del té. Mientras recorres el mapa de Kioto y visitas el Templo Dorado y sus jardines (si tienes tiempo, acércate hasta el cinematográfico santuario de puertas rojas conocido como Fushimi Inari que apareció en la película ‘Memorias de una geisha’), puedes ir planeando otro destino en tu ruta por la historia: en la parte alta de la ciudad de Kanazawa aún perviven vestigios de las familias samuráis e incluso a día de hoy se pueden conocer algunas de sus casas por dentro.

Y del pasado más tradicional… a las tendencias más actuales pues, durante la noche, en las escaleras de la estación de Kioto se realiza un espectáculo de luces de lo más llamativo. Resulta una buena opción quedarse a cenar en uno de los múltiples pasillos subterráneos de la estación. No te preocupes si no entiendes la carta: en los escaparates hay platos de ejemplo hechos a tamaño real para que identifiques lo que vas a comer y solo tendrás que pedir el número que aparece junto a ellos.

El monte Fuji y el Japón más rural

 Monte Fuji. (Shutterstock)
Monte Fuji. (Shutterstock)

Los amantes de la naturaleza también disfrutarán al visitar el país del sol naciente. En Hakone descansa el monte Fuji, uno de los espectáculos naturales más impresionantes de Japón. Cruza los dedos para que haga buen tiempo el día en que te animes a conocerlo, pues en la zona es frecuente que se levanten nieblas que impidan la contemplación de su imponente cumbre.

Si las condiciones meteorológicas te impidieran llevar a cabo tu objetivo, puedes saciar sus ansias de aire puro visitando Shirakawago. Esta aldea histórica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, deja ver unas características construcciones con tejados triangulares de paja que en invierno son más bellas aún si cabe con la nieve salpicada en sus techos. Algunas de ellas permiten la entrada previo pago de 500 yenes, unos cinco euros.

Bañarse (desnudo) en un ‘onsen’

No te vayas de Japón sin vivir una experiencia típica, no apta para pudorosos. Se trata de darse un baño en los ‘onsen’, nombre con el que se conoce a las ‘piscinas’ de agua termal que se ofrecen por todo el país. Introducirse en el agua requiere de un minucioso proceso previo que comienza quitándote la ropa, continúa limpiando el cuerpo en profundidad y termina zambulléndote como Dios te trajo al mundo.

Los ‘onsen’ suelen estar divididos por sexos, no siempre, y muchos hoteles cuentan con uno propio. Este es el caso de los alojamientos de Takayama, un lugar perfecto para comer la mítica carne de Kobe a un precio económico y donde también se puede disfrutar de una noche durmiendo en un ‘ryokan’. Así se llama a las habitaciones de estilo tradicional japonés donde el descanso se convierte en un auténtico privilegio.

Viajes
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios