capital de reino unido

Londres tiene tanto que ofrecerte que es (casi) un Estado independiente

La capital de Reino Unido es un hervidero de lugares interesantes y planes infinitos y el punto de partida perfecto para comenzar tu viaje por esta región británica

Foto:

Todo viaje a Reino Unido debería comenzar en Londres. Con sus incesantes ritmos, la ciudad del Big Ben se antoja infinita ante los ojos del visitante: su enorme extensión permite que en sus calles se encuentren opciones para todos los gustos, desde gastronomía multicultural hasta museos de ensueño, y su variedad es tal que nadie se extraña si escucha decir de Londres que casi es un país dentro de otra nación.

La historia de Reino Unido ha quedado impresa en el mapa de su capital, no solo a través del Palacio de Westminster, que sirve de Parlamento y acoge a las dos Cámaras de la isla. Los expertos de la agencia de viajes Pangea animan a viajar en el tiempo a épocas tan distantes como la protagonizada por la civilización helena o la dominada por el Imperio chino: solo tendrás que traspasar las puertas del British Museum, uno de los museos más importantes del mundo por la magnífica colección que alberga en su interior. Con una enorme selección de arte egipcio, no puedes dejar pasar la oportunidad de conocer la Piedra Rosetta, con la que se descifraron al mundo los misterios del lenguaje jeroglífico.

Y si lo que te gusta es el arte sobre óleo, prepárate para quedarte boquiabierto cuando llegues a la National Gallery. Si su exterior ya resulta sobrecogedor, con sus altas columnas sobreelevadas, en su interior continúan las sorpresas. Las paredes del considerado como el principal museo de arte de Londres exhiben obras tan destacadas como 'El matrimonio Arnolfini' y su enigmático espejo, 'Los girasoles' de Van Gogh o la bella 'Virgen de las rocas' de Leonardo Da Vinci. Recuerda que el acceso a los museos es gratuito y solo se abona la voluntad.

En tu viaje a Londres, además de cultura recogida en preciosos museos, cada dos pasos aparecerá ante tus ojos un rincón digno de retener en la memoria. Desde la mítica Trafalgar Square, donde se encuentra la National Gallery, hasta la estridente Piccadilly Circus, llena de neones al más puro estilo de la neoyorquina Times Square, pasando por la archiconocida Torre de Londres. Todo, sin olvidarse de la parte más verde de una ciudad arcoíris donde los taxis son negros y las cabinas rojas. La naturaleza se abre paso en la más cosmopolita urbe de Reino Unido en parques como Hyde Park, donde en sus 142 hectáreas es posible jugar a encontrar una estatua de Peter Pan que te hará volver a la infancia, Regent's Park o Hampstead Heath, este último ideal para organizar un pícnic al aire libre.

Hyde Park. (Shutterstock)
Hyde Park. (Shutterstock)

De compras y conciertos con Jack el Destripador

Londres es una de las ciudades europeas con más ambiente musical urbano. Es posible entrar en cientos de bares donde se toca música en directo como, por ejemplo, los que se distribuyen a lo largo de las singulares calles del barrio de Camden Town. Esta zona recuerda aún con fuerza a Amy Winehouse, una de sus vecinas más ilustres. Este distrito londinense también es famoso por un mercado al aire libre donde se compra y se vende, además de comida india, libros y discos antiguos, cualquier cosa que creas imposible. Aquí también podrás disfrutar de uno de los mejores restaurantes para probar el auténtico ‘fish and chips’: Poppies.

Otro de los barrios alternativos y de moda en Londres es Shoreditch, donde seguramente encuentres referencias a Jack el Destripador. La historia de este asesino en serie es uno de los reclamos turísticos de esta zona de la ciudad. Tal es la fama del sanguinario que existen rutas alrededor de las calles de Whitechapel donde Jack el Destripador acababa con la vida de sus víctimas. Los más atrevidos no pueden dejar pasar la oportunidad de entrar en el pub The Ten Bells donde, según cuenta la leyenda, Jack elegía a sus víctimas mientras bebía una ‘ale’ (cerveza amarga) recostado en los sillones del pub. Pero en el este de la ciudad no solo ´vive´ Jack. Aquí encontrarás gran parte del arte callejero londinense, áreas para 'skaters' y mercados 'vintage'; así como el mejor curry de todo Londres y los famosos 'bagels' de Beigel Bake, que abre las 24 horas del día en el corazón de Brick Lane.

Las compras se abren un hueco importante en el turismo en Londres. La ciudad es un hervidero de pequeños comercios y grandes almacenes, como el popular Harrods, que conviven con puestos al aire libre como los de Portobello Road u Oxford Street. Estas formas de venta callejera forman parte de la esencia de la ciudad e incluso hay quien las sitúa al mismo nivel que otros lugares londinenses en cuanto a importancia. Para moverse por todos los rincones de la ciudad sin perderse nada, lo más práctico es comprar una tarjeta prepago de transporte, Oyster Card, que puedes recargar en cualquier momento y devolver cuando regreses a casa.

La musicalidad del fútbol

Para los amantes del fútbol, programar una visita a Londres con la idea de ver un partido en alguno de sus estadios puede ser una gran idea. La capital británica acoge una quincena de recintos deportivos dedicados al deporte rey, incluidos los de los equipos de su segunda división. Existen rutas guiadas para ver estadios como Wembley o Stamford Bridge, pero lo mejor es vibrar desde dentro con los aficionados de clubes como el Tottenham, el Chelsea o el Arsenal. Si no puedes permitírtelo, ver un partido de fútbol desde uno de los vetustos pubs ingleses puede ser una alternativa divertida.

Estadio de Wembley. (Shutterstock)
Estadio de Wembley. (Shutterstock)

Otro de los lugares directamente relacionados con el fútbol es Liverpool. La ciudad se transforma los días de partido. Es todo un espectáculo pasear por los alrededores del estadio Anfield y escuchar el ‘sonido del fútbol’. En sus gradas, e incluso desde fuera, se puede escuchar el himno futbolero más famoso: ‘You’ll never walk alone’. Su musicalidad pone los pelos de punta y pocos saben que forma parte de un musical de los años cuarenta del siglo pasado: ‘Carousel’, de Richard Rodgers.

Liverpool es también la ciudad fetiche de los fans de The Beatles. The Cavern, el club en el que la banda hizo su primera actuación el 9 de noviembre de 1961, es uno de los templos musicales de Reino Unido. Además de haber servido de primer escenario para grupos míticos como Queen o The Rolling Stones, aún hoy acoge decenas de conciertos semanalmente. El espacio ha sufrido todo tipo de avatares, fue derruido, reconstruido y cerrado a principios de los años noventa, pero ahora se mantiene más vivo que nunca.

Lejos del bullicio urbanita de Londres o Liverpool, aunque relativamente cerca en kilómetros, se encuentra la campiña inglesa. Su famoso ‘countryside’ se abre ante el viajero con sus impresionantes colinas, sus valles y bosques ancestrales a los que solo es posible llegar a través de carreteras serpenteantes. Un ambiente rural en el que disfrutar del paisaje, de su típica arquitectura residencial y de paseos por pintorescos pueblos en los que probar sus famosas cervezas amargas o sus quesos artesanos. Al noroeste de Inglaterra se encuentra el Parque Nacional de la Región de los Lagos, en los que la naturaleza domina los paisajes de postal de pueblos como Keswick o Bowness.

Birgmingham.
Birgmingham.

También merece una visita la pequeña localidad de Stratford Upon Avon, en el condado de Warwickshire. Se puede llegar a ella en tren desde Londres —el trayecto dura unas dos horas— y está relativamente cerca de Birmingham, la segunda ciudad más grande de Inglaterra. Esta villa medieval es famosa por ser el pueblo natal de William Shakespeare. En ella podrás visitar su casa natal, su tumba en la Holy Trinity Church y ver una obra de teatro en la Royal Shakespeare Company. En Londres también es posible rendir tributo a este genio universal en el Teatro Globe Shakespeare, donde por cinco libras puedes ver una representación de teatro clásico de pie, como se hacía en el siglo XVI.

Un rincón con vistas al mar

Cornualles es el pico del suroeste en el que Inglaterra se abre ante la inmensidad del océano Atlántico. Antiguo refugio de contrabandistas y piratas —hoy lo es de surferos en localidades como Newquay—, sus acantilados conservan la esencia de los pueblos marineros ingleses con playas salvajes y la campiña inglesa como telón de fondo. Port Isaac, epicentro de la actividad pesquera, es uno de los puntos en los que descubrir que la gastronomía inglesa va más allá del sándwich y el puré de guisantes. Sardinas, bacalao y todo tipo de mariscos se cocinan en los fogones de los restaurantes. Como curiosidad, Cornualles tiene un particular Monte Saint-Michel en Penzance. Su fortaleza en mitad del mar cambia su estampa en función de las mareas y guarda un más que razonable parecido con su hermano francés.

Viajes
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios