Si buscas un viaje diferente, no te puedes perder el país de los 1.000 contrastes

Los países más ricos son aquellos con mayor diversidad cultural y contraste, y Malasia es el claro ejemplo de ello. Su diversidad perfectamente integrada en su día a día te sorprenderá

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Si creciste en la década de los 70 es más que probable que entre tus ídolos no se encontrara Spiderman, Batman, ni ninguno de los superhéroes de Marvel. Sin embargo, casi con total acierto recordarás el rostro de Sandokán, el aguerrido aventurero que debía atravesar mil y una situaciones comprometidas para alcanzar la venganza contra los británicos por haber asesinado a su familia. Pues ahora estás de enhorabuena, ya que, gracias a la agencia de viajes PANGEA, es posible recorrer algunos de los escenarios donde transcurrían sus hazañas.

Viajar a Malasia es la opción perfecta para volver a la infancia y recorrer la nación en busca del encanto que enamoró a grandes y pequeños a través de las historias del escritor Emilio Salgari. El país, fronterizo con Tailandia y Singapur, es una mezcla constante entre tres tradiciones diferentes que conviven en perfecta armonía. La china, la tamil y la malaya conforman el trío de culturas que crean la diversidad arquitectónica y gastronómica de Malasia.

Para conocerlas, bastará con dar un paseo por la capital, Kuala Lumpur, que te sorprenderá por la ‘heterogeneidad uniforme’ de sus barrios: todo es diferente pero nada desentona con el conjunto. La calle Petaling Street, por ejemplo, es la zona más emblemática del barrio chino. Adornada con sus farolillos, sus dragones y sus puestos de comida callejera, durante tus vacaciones en Malasia, te darás cuenta de que coexiste sin asperezas a escasos metros de las Torres Petronas.

Cultura ancestral y modernidad vanguardista se dan cita en Kuala Lumpur, donde las mencionadas torres apuntan al cielo en señal de poder. Desde que Malasia se independizó del imperio británico en 1968, comenzó a exportar estaño, una actividad que repercutió en importantes ingresos económicos y que fue la razón de que a día de hoy se puedan disfrutar buenas infraestructuras y rascacielos tan impresionantes como las Petronas.

Están incluidas entre los 15 edificios más altos del mundo y subir a sus 452 metros es posible abonando unos 20 euros por persona para contemplar unas vistas increíbles de Kuala Lumpur. No le cuentes el secreto a nadie, pero si quieres que en esta panorámica desde las alturas se vean las propias Petronas, coge sitio en el ‘night club’ Marini’s On 57: en su piso número 57 se disfruta del mismo paisaje que ofrecen las torres, con el plus añadido de que ante tus ojos también posa el símbolo de la ciudad.

Plantaciones de té y mansiones coloniales

Dejando Kuala Lumpur a tu espalda y bajando hacia la costa oeste de la península malaya, Malaca despunta como atractivo turístico. Esta antigua colonia portuguesa añade una cultura más, la europea, a las tres que componen la esencia del país. No te extrañes si Malaca te resulta conocida al pasear por ella: sus canales recuerdan inevitablemente a Venecia.

Cameron Highlands. (Shutterstock)
Cameron Highlands. (Shutterstock)

Y de los canales italianos… a la tradición más británica. Con la brújula rumbo al norte se llega hasta Cameron Highland, el lugar donde se encuentran las grandes plantaciones de té del país. Montañas y montañas de este producto aparecen sembradas con las semillas más típicas en Inglaterra. Allí, envuelta en un olor a verde de lo más peculiar, se encuentra la fábrica de la marca de tés Boh, que aún conserva las viejas máquinas industriales con vistas a la zona. En el paisaje brotan también antiguas mansiones coloniales de los terratenientes ingleses, que actualmente son cafeterías donde degustar un exquisito té.

Así es la ‘meca de la gastronomía’ malaya

La península de Penang es considerada como ‘capital gastronómica’ de Malasia. Comunicada con un puente con el resto del territorio malayo, en sus terrenos se localiza una gran cantidad de establecimientos donde disfrutar de la gastronomía local a muy bajo precio. Son muy famosos los ‘night markets’ que, a pesar de que su nombre pueda indicar lo contrario, sirven también platos también durante el día.

Uno de los más conocidos es el Red Garden Food Paradise, donde la disposición de las mesas y las sillas para los comensales está en el centro de un montón de puestecillos y tenderetes de comida de diferentes procedencias y nacionalidades. Hay opciones para todos los gustos, siendo una experiencia que se puede disfrutar hasta entrada la madrugada, pues se realizan incluso actuaciones en directo. La calle Love Lane, con su ambiente mochilero, ofrece también música en vivo.

Las playas de Langkawi

Para que tu viaje por Malasia no termine sin conocer la costa, el broche final a la ruta llega al poner los pies en Langkawi. A esta isla, de tamaño similar al de Mallorca, se llega después de un cortísimo vuelo. Muy próxima a la frontera tailandesa, Langkawi ofrece unas playas de aguas verdes de lo más llamativas.

Si subes al teleférico que te permite contemplar el paisaje desde las alturas, es probable que veas algún buceador disfrutando de los fondos marinos. También intuirás la silueta esmeralda de su precioso jardín botánico, un espacio tan singular en el que te parecerá que has viajado hasta el Edén.

Langkawi es, además, puerto franco, así que aprovecha para realizar las compras de última hora que servirán de ‘souvenir’ para recordar un destino tan maravilloso y multicultural como Malasia. ¿Te animas a conocerlo?

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